jueves, 28 de febrero de 2013

AVENTURA DE LOS DIOSES



          Mas allá de las bastas planicies, las amplias vegas adornadas de los ríos cubiertos de  manglares frondosos. Allí donde las criaturas que viven de los vibrantes suampos se regocijan, cuando corren sobre las raíces y se esconden  de los rayos del sol, las aguas salóbregas que corren junto al inmenso vecino de espuma que como sábanas se recuestan en las playas de arenas negras de sabor volcánico.
          Las nubes de algodón coronando a los imponentes colosos donde se lanza vapor y lava. Como imponentes guardianes del reino, se apostan en las fronteras del altiplano, las  extensiones de los valles y los linderos del mar, los puntos cardinales que señalan los confines de los reinos terrenales de templos de laja y roca esculpido con los jeroglíficos que relatan las efemérides del tiempo.
          La tierra de  impresionantes caudillos, hijos de los dioses de la magnífica TAK´ALIK´ABAJ, casa de luces y fantasía, que se yergue en medio de la selva virgen, pintado de  verde, donde la sinfonía de los pájaros se muestra en un concierto de salvaje. Platanares con fruto maduro, se recuestan por el viento adornado de belleza, las campiñas que se rodean de frondosa maleza, de monos saraguates que guindados, chillan en las ramas de los bosques arbolarios del chico zapote.
          Inmensos monumentos de piedra señalados con  glifos de la historia milenaria de la raza. Las plazas de recreo, donde Sak-nikté, la flor blanca, hija del gran dios Kinich-ajau, vive, fincada en la edificación principal al norte del cenit, sentada con la ofrenda de collar y la cuna de las muñecas de virtud, revelan los pecados, volcados en vicios de los humanos.
          En los fértiles campos pastan silenciosos los Kej, venados de cola blanca, elegantes y portentosos dispersos en manadas, animales en pareja, manifiestan su paciencia y su gallardía, como los consentidos de los reyes. Grupos de tepezcuintles, pisotes y mapaches con anteojos de aro negro se entremezclan con las manadas de cuero gris oscuro de los Dantos, que demandan sus clásicos sonidos cuando corren, en cortejo y celo.        Las garzas aprovechadas saltan entre los charcos, para alimentarse de las garrapatas huéspedes de las orejas de los animales.
          Los pétalos danzantes circulan como un remolino, formando un campanario, estos se adornan con los colibrí degustando la miel de las flores de Izote, coronados en la punta de las varas largas de hojas verdes puntiagudas, acicaladas de polvos de polen de las otras flores, las orquídeas son las reinas de los bosques húmedos y lluviosos, saludando emocionadas por el rocío de las mañanas.
          Los bailes de las princesas se destacan detrás de sus huipiles multicolores, el Tun da el ritmo de la danza del torito, con la participación de cientos de animales, pájaros de variadas especies que celebran junto a los semi-dioses del cielo los cultos mayenses.
          Los celajes vespertinos sirven de escenario, elaboran en los patios, el juego de pelota de caucho, donde los clásicos guerreros de oxidiana, se transforman en héroes desde las cúpulas del palacio, hasta el infinito. El horizonte es señalado con las vasijas de barro cocido con cara de serpiente, los vasos luminosos de los asistentes al torneo, cuyo objetivo es al fin del esfuerzo debiendo culminar cuando a través de un anillo de piedra, colocado en sentido vertical de sur a norte, a un costado de la plaza, deja pasar la pelota en el agujero al centro.
          Después de la actuación, Hunak-hu, ha mostrado su habilidad y destreza en la valentía del triunfo al haber marcado los tantos de la victoria. Suenan los caracoles, junto a la chirimía en señal de algarabía, al vencer a los soldados y a los campeones de las tribus vecinas. Las aleluyas se confunden con los gritos de alegría al saborear victoria del príncipe de la localía.
          Campos de tiro, lanzamiento de flechas, torneos de puntería, las varas viajan empujadas con la fuerza del brazo, se incrustan en los canastos elaborados de mimbre, como blancos móviles, representando presas de cuero y pelambre. Grupos de chompipes, después de su clásico aspaviento, sacan y esconden la cabeza en los zanjones, evitando las flechas dirigidas en su cacería.
          Las nubes de mariposas revolotean en círculos animando en cohoyos los restos de los granos de la cosecha. Los columpios de las enredaderas se asoman en coloquial movimiento las princesas criollas con sus coronas de plumas de cola de quetzal, cubiertas por el aroma del POM; las otras madres, sentadas sobre sus pies, armonizan los hilos en los magníficos telares, que pintan las mantas con inscripciones especiales y dibujos de hechos de historia.
          El dios que infunde miedo también participa de la danza. El seguirá un sólo camino, el camino espiritual de los elegidos, en la encrucijada lanza a todos los plebeyos, incitando a las mujeres, princesas del pecado de incesto sin esconder su pena a la familia, el mal de la tierra derribará las bondades de los lienzos rupestres, a poner límites en el teatro de las danzas. Mientras tanto el dios sol establece reglas de convivencia pacífica en la paz del universo. El paraíso de los buenos.
          Katúm es el paso del tiempo que amanece en el campo de las fuentes de agua milagrosa y cristalina de la eterna juventud. Es el centro del universo donde damas y guerreros, príncipes y reyes  de la mano de los dioses, se regocijan de los juegos de las artes de la pintura, música y arquitectura, ejemplo de la grandeza de los Mayas.

martes, 26 de febrero de 2013

LA HERENCIA



 En compañía de algunos amigos, Gilberto, penetran entra en el bullicio de fiesta de la famosa barra show, de la zona Rosa, los confetis y listones caminan por todo el ambiente, mientras la muchachada, baila en jolgorio, con sendos vasos de cerveza en la mano. Chicas sobre el mostrador enseñan sus hermosos cuerpos ocultos apenas por calzoncitos de hilo dental y finas pintas de papel brillante color oro que se pegan en la perfumada piel danzante, máscaras del carnaval ocultan su identidad, mientras los aventados asistentes levantando las manos para alcanzan la orilla de la tanga  e introducir billetes de premio, en la cinta que resalta su morena piel de la cadera. 
          En un decir salud, se acompañan los muchachos comentando en voz alta las sandeces que usualmente se gritan en esos lugares, mientras atragantan los grandes sorbos del elixir de la cebada. La música es continua y el grupo se acerca cada vez mas a los mostradores de las vedette, quienes prendidas de un tubo, hacen malabarismos para mostrar sus habilidades, con movimientos sensuales que incitan al público.
          El disk jockey detiene un segundo la música para hacer el relevo de las bailarinas, quienes se dirigen hacia una de las esquinas para descender del podio. Una de ellas instintivamente se quita la máscara y al instante es reconocida por Gilberto.
--- Marina!.... ----grita desaforadamente, mientras intenta abrirse paso hasta la escalinata. Ella voltea a ver pero mediante un gesto despectivo hace caso omiso de él.
          A intentar saltar sobre la pista, los compañeros le detienen y se torna una lucha recia, suenan los golpes y en un encuentro con la seguridad del establecimiento los muchachos son expulsados con violencia del antro.
---- Déjenme, suéltenme muchis…! --- grita e insiste, mientras a jalones desgarra su camisa, sin lograr zafarse.---
--- Ella no es tu mujer….!--- le dice un amigo.--- tranquilizate! ---
--- Claro que si..!, es ella…--- empieza a llorar escandalosamente.--- Esa Puta aquí es donde se viene a meter, YO LA MATO, LA MATO, les juro que me las va a pagar, suéltenme.----
 
          En el fondo de una taberna, con una mesa cuadrada, rodeado de envases de licor, un hombre lamenta su desgracia, se encuentra recostado sobre el brazo, el aspecto de abandono corona su cara que se cubre desordenadamente de pelo largo y barba, una gorra de lana se deshila en su coronilla. La sobriedad le queda a deber y le embarga la tristeza, la rabieta con cargo de conciencia lo han mantenido en ese lamentable estado de despojo humano.
          Los dos pesos que muestra en su mano entreabierta no le sirven ni tan siquiera para un trago que le calme la resaca que experimenta, sed no de falta de agua. El hambre le ha hecho pasar al olvido tal necesidad, al igual que su conciencia que se debate ante la falta de cordura o vergüenza.
          Se pone de pie, tambaleando se sostiene en el respaldo de la silla, mientras agarra fuerza para caminar hacia la salida de la cantina. Se arropa con su chaqueta a manera de protegerse del ambiente frío de la calle, donde a duras penas y recostándose de las paredes se arrastra por el callejón de mala muerte, que colindan con la línea abandonada del antiguo ferrocarril. Los trozos de los durmientes le ponen zancadilla y cae de frente, sobre los metálicos rieles que de paso le rompen la cabeza.
          Una furgoneta con luces rojas y oscilantes, ingresa a los patios de Emergencia del Centro hospitalario, en cuya puerta le introducen cargado en una camilla de hojalata, rumbo a la sala de urgencias, donde un grupo de personas le atienden y le prestan auxilio.
          Salva su vida y sufre su convalecencia, al tiempo, abandona el hospital, con la idea fija en su mente del pecado, la congoja y la promesa de muerte.

          A lo largo del corredor, un bebe camina con su bamboleo cómico, dirigiéndose a la puerta, llevando en sus manos un pequeño oso de peluche, descubre, después de dar varios pasos, se encuentra solo, y levanta sus manos en señal de bravata, soltando el juguetes, logra mantenerse en equilibrio, con lágrimas se restriega los ojos con el dorso de la mano.
          El pañal de forro de plástico le cuelga hasta la parte posterior de sus rodillas, mientras la camiseta descubierta por delante, deja ver su abultado abdomen, mostrando su simpático ombligo.          Un movimiento y se acomoda sentado en el piso.
--- Maa mi..!, maa mi…! --- balbucea mientras en llanto bullicioso, muestra la ausencia de alguien que le proteja y además manifiesta su necesidad de alimentarse.
          Al no obtener respuesta, se recuesta sobre el muslo, con evidente esfuerzo se voltea y de rodillas  se logra incorporar, con varios movimientos de equilibrio se yergue, iniciando su caminar dirigido por sus regordetes pies. Apenas un año y tres meses tiene y su gran aventura es procurarse satisfacción en medio del abandono a que es sometido.
          La puerta se abre, una jovencita entra a la escena, se le acerca y le tiende las manos, le toma entre sus brazos, lo acuchucha y lo conduce hasta la habitación, donde oficiosa le cambia el pañal y procura de su aseo personal.
--- Mi chiquitito, tiene hambre mi amor… luego le compongo su pacha.---
          Sin mas que dejarse llevar el bebe, se recuesta sobre el hombro de la niñera, quien lo lleva al comedor, lo coloca en su silla, después de lavar el biberón, lo llena de leche y lo introduce en su boca.
          Un celular suena dentro del bolsillo de la chica, ve la pantalla y contesta.
--- Doña Marina, si…, ya estoy aquí, si ya se usted tuvo que salir temprano y su marido no está…. No tenga pena yo le cuido!--- haciendo algunas pausas.--- está bien yo la espero a las 5, si usted no viene me quedo cuidando al niño durante la noche…. No quiere que me lo lleve a mi casa?,… está bien, si su marido aparece, que le digo?    Vaya está bien. Chau---
          Se sienta en la mesa observando al niño, quien le sonríe amablemente y le juguetea con sus manos, mientras finaliza de chupetear su leche. Camina hasta puerta del baño, donde por costumbre o coquetería la niña, se ve al espejo, se alisa el pelo colocándose un hule para recoger la cola, el crayón pintalabios se escurre en su boca y pasa el labio superior sobre el inferior para verse hermosa. Ha tomado algunas prendas de la señora, una minifalda de vuelos, colores estampados y una blusa de pedrería azul, para modelar.
--- Un poquito de maquillaje y me veo linda, verdad?.---
          Una carcajada sale del bebe que le acompaña en lugar, se ha quedado sostenidose del marco de la puerta.---
---Ahh!, Con que esas tenemos, te ríes de mi… o acaso tu niñera no es tan linda como tu madre,  Verdad, picarón.--- lo toma en sus brazos y le hace caricias con la nariz en el rostro.
          El bebe responde con una sonrisa y se encorva apenas por las cosquillas recibidas.
Transcurrido el tiempo:
          La niñera se recuesta junto a la cuna y divaga su mente, mientras reposa. El ruido de una llave le hace incorporarse, instintivamente voltea hacia el reloj que se encuentra sobre la mesa de noche, las cinco…..
--- Ya vine…..
--- Doña Marina, no vino nadie…. El niño está dormido en su cuna, quiere que le haga algo?—dice un poco aturdida.
--- Quiero que te quedes con el niño hoy en la noche. Sabes tengo que ir en busca del desgraciado de mi marido, que desde antier anda de farra… solamente me cambio de ropa y me voy, le das de comer al bebe y vos también te arreglas algo….---
          Después de mas de una hora, la señora aparece, sobre maquillada, con pestañas de gran tamaño un color de mejillas y sombra en los ojos que le resaltan su belleza, Una blusa de lentejuelas que le muestra mas de dos terceras partes de los senos, y una minifalda 10 cm. Arriba de la rodilla con un pijazo que camina hasta la cadera.
--- Como me veo….
----Pues muy linda --- le indica la niñera. Inocentemente le pregunta.--- Pero a donde va ir a buscar a don Ricardo pues?.---
--- Vos callate, uno debe de andar siempre guapa y atractiva, que te importa a donde voy, pues…!---
--- Ahhh!, y usted cree que allí donde va todas las noches,  le va a encontrar…?
--- ¡No! , no me tushés…., la falda me talla muy bien sobre todo en las pompis verdad..?. Vos hacete cargo del niño, yo me encargo de lo demás---

          El viento recorre por los callejones del cementerio, levantando con fuerza los pétalos de flores y los restos de coronas de ciprés, en el frontispicio de la pared, en una esquina de los mausoleos populares un grupo de dolientes cantan rezos de despedida, un rústico ataúd de madera es colocado en la boca de un nicho, para ser desplazado para meterlo. La oración concluye con el responso y el baño de agua bendita del ministro de la iglesia; oficioso el albañil coloca la mezcla y los ladrillos que ocultan, diciendo adiós al féretro, con los despojos de Marina.
          La chica, la niñera, asistente al sepelio, con el niño en sus brazos se santigua y repite el ave maría del responso, el aire le levanta la mini falda estampada, que detiene en la parte anterior de la mano y luego ajusta la blusa de pedrería azul que luce coquetamente. Haciendo el recuerdo de modelaje que acostumbraba hacer en casa. Herencia de la señora.






lunes, 25 de febrero de 2013

LA DESDICHADA



          En los amplios corredores del internado, de la escuela secundaria de la ciudad, recuerdo de edificio antiguo de amplias paredes de adobe que se descamaban  en pedazos, el repello  de color amarillo se derramaba a lo largo de las vetustas paredes, mostrando su longevidad, desde los hoyos de los nidos de las arañas que acomodaban sus telas en la esquinas de la cornisa, las tejas de barro que se desgranaban en los techos empolvados. La soledad se reflejaba en el solitario ámbito ante la ausencia del alumnado regular; ventanas que se movían avispadas por el viento que circulaba en los corredores, se hacía acompañar de las hojas que desprendidas de los árboles que se arrastraban en el fondo del patio, los perotes que se acumulaban en las gradas del corredor que bailaban hasta el pasadizo que conducía a las canchas de deporte del establecimiento.
          Durante el alboroto producido por los sanates en búsqueda de las ramas escondidas de los truenos que eran buscados para pasar la noche, donde los rayos de luz se volvían tenues y desaparecían en el copete del tejado, dejando una estela de calor. Cientos de pajarracos sobrevolaban incansables por la penumbra tibia del mas allá de su viaje hacia los bosques que le proporcionaban descanso a la caía del sol.
          Adentro, los candiles se daban a la luz, prendidos sobre los mecheros instalados sobre la mesa del salón, donde un grupo de estudiantes se daban cita para ponerse al día en el estudio, ocupando escritorios de paleta, donde sacudían sus cuadernos, libros y notas, para iniciar el último repaso de las clases de matemáticas, estar preparadas para los exámenes de última oportunidad para aprobar el curso.
          El edificio escolar se encontraba en franco abandono por los estudiantes regulares, los que de alguna manera habían dejado abandonado las instalaciones después de quemarse las pestañas y  aprobado los cursos, ya habían  iniciado vacaciones de fin de año. Seis incansables jóvenes  se han dado ala tarea de reunirse en procura de mejorar sus resultados, para la recuperación de retrasadas, se han juntado para estudiar, remachando las tareas que les permitan salir adelante en las asignaturas, que les vedaron la oportunidad de graduarse.
          Acomodadas en el lugar con bolsas de dormir, alimentos, unas cuantas lámparas de mano, se hacen a la preparación para la temática, con buenas tasas de café y después de contar historias de miedo y hacer algunos chistes jocosos. Se inducen en pensamientos mientras las horas se acercan a la  noche, donde por inducción se tornan temerosas, por tanta historia de aparecidos comentadas y sucedidas en el vetusto edificio, Con toda razón las hace que se  cubran con el velo del temor, al experimentar sonidos irreales, voces y lamentos, así como ruidos de cadenas que se arrastran.
          Las llamas de las candelas, contribuyen a la escena cuando al acostarse en dirección del viento silbante de recorre de un lado a otro, proyectando sombras espectrales en las paredes del salón. Alguien se muerde las uñas, como respuesta a las sensaciones especiales que experimenta, otra pierde la atención en la lectura, cuando el frío que le abraza, le hace asomo a  piel de gallina, una sensación le cala hasta lo mas recóndito de sus entrañas.
          Un cristal de  ventana cae y se vuelve añicos, produciendo un eco de campanitas, el sobresalto de dos de las chicas las hace ponerse de pie, una se santigua y la otra inicia la letanía del rezo de un padre nuestro, colgando un rosario entre sus manos. La intranquilidad se vuelve colectiva y buscan acercarse con el fin de darse calor de apoyo. Una lluvia de polilla se deja caer del machihembre picado del tapanco, cielo de madera, por encima se escuchan pasos tronando cuando se apoyan en las láminas del tejado. El viento se enfurece y apaga  los mecheros, esto hace tétrico el momento, insinuando una intento de llanto y  produciendo escenas de pánico.
          Un fosforazo detrás de una inocente mano tiembla incoherente mientras intenta encender los candiles, donde se hace de nuevo la luz. Llenándose de valor Carmelita, se dirige hasta la puerta del salón que por instancias del aire de abrió de golpe, previo a cerrarla, asoma la cabeza hacia el exterior, observa el corredor del fondo, donde no observa ninguna particularidad del ambiente, pone el pestillo engrapando del candado, retornando con la calma.
          En un espacio de descanso, donde los fenómenos continuaban acechando a las estudiantes, que llenas de calofríos, manifiestan un incremento en el miedo. Gritos lúgubres, masetas de geranios que se caen y revientan en el jardín del patio, hacen que las muchachas, prolonguen su angustia y manifiesten su deseo de salir huyendo. Las hojas y las maderas de la ventana tabletean sin cesar, formando un ambiente de zozobra y descontento.
          Carmelita la mas valiente del grupo toma la batuta y se dirige al exterior, haciendo caso omiso de los miedos, se arma de valor y sale para investigar los fenómenos que están sucediendo en el solar del instituto, lleva de compañía a dos de sus compañeras, que la acompañan muertas de miedo. Se dirigen hasta la fuente, que se encuentra a mitad del patio mayor, una tras de las otras se aculan de pena, caminando sigilosamente en busca de lo desconocido. La sombra espectral de una dama pasa por una de los portales hacía la parte posterior del edificio. La siguen. Cerca de la glorieta que se cubre de una bougambilia, se esconden cubiertas por la enredadera, la siguen co la vista y observan como se dirige al portón de la bodega. Las tres halándose de las manos se empujan haciéndose de valor a través de la compañía, al asomarse al lugar, el espíritu las enfrenta, una de ellas se desmaya,  mientras Carmelita, se quedan petrificadas viendo a la espectral dama.
--- Porque me siguen,--- les pregunta --- este es mi portal de  aventuras. Abandonen el sitio, yo me encuentro a la espera de mi amado, váyanse.---
Sin emitir respuesta y abriendo sus verdes ojos, contemplan al espíritu.
--- El me prometió venir por mi y llevarme al paraíso --- suspira--- Hay!, mi tristeza, he venido todos los días de luna menguante pero no aparece. Aquí permaneceré deambulando el resto del tiempo hasta que venga--- Se cubre el rostro y sentencia --- Lo necesito, me dejó DESDICHADA, sola, sin su apoyo, pero quiero que venga  por su hija.---
          La ráfaga de cálido viento atropelló el instante y la  figura espiritual se desvaneció como velos de tul blanco en el espacio.
         
          En las afueras, entre brumas y en ambiente cálido, cerca del tapial en el fondo del edificio, donde existe la entrada de las bodegas, se dibuja una glorieta cubierta por una bougambilia, a lo lejos se observa una joven que transita  por  los parajes del amplio corredor, deambula de un lado a otro, como en búsqueda de un encuentro. El reloj de la torre municipal, recién ha anunciado con seis campanadas, la hora de la tarde, en el mismo sentido se escuchan los sigilosos pasos de un transeúnte dirigiéndose a paso veloz, luego se detiene cuando asoma en la puerta de entrada del portón de la bodega del internado.   El encuentro de las figuras en  gris se produce a la llegada vespertina caída de los celajes las dos sombras se aproximan, amalgamándose en un abrazo tan largo como un beso apasionado.
--- Me he arriesgado al escaparme, venir una vez mas a este lugar, yo se a convertido como nuestra historia de encuentro y nuestro nido de amor…---
--- No quiero causarte problemas, pero ha veces es imposible recibir tus mensajes y asistir a las citas.---
--- Yo lo sé… pero es imperativo que te haga participe de un secreto.---
--- Dime, mi amor.---
--- Quiero decirte algo….--- se cubre la cara y muestra una lágrima caer por su mejilla.--- Es… toy esperando un bebe!---
--- Embarazada…! --- sorprendido pasa su mano sobre la cabeza y rasca su cabello.--- déjame pensarlo, que vamos a hacer?.---
--- No lo se, necesito tu apoyo, mi familia no se ha enterado, no se que actitud tomarán, en este situación.---
--- Sabes, déjame pensarlo --- en intento de fuga, la toma entre sus brazos y la besa --- Espérame en este mismo lugar, pronto vendré a buscarte y entonces planificaremos que hacer.---
--- Y mientras…? ---
--- Mientras…Debes de ocultar el embarazo ante los ojos de tus padres, yo buscaré la manera de sacarte de aquí.---
Ella rompe en llanto y le da la espalda.
---Debo irme no quiero descubran nuestro encuentro y hacer mas grande el problema.--- La abraza nuevamente y se despide, de grandes  zancadas corre el patio y desaparece entre los suaves destellos de la luna.

          Tiempo después. En las calles empedradas del pueblo, una persona corre por la acera, con un paquete bajo el brazo, hace una parada y se introduce a una casa. Allí todo es un gran movimiento, personas  corren por el corredor, desde la cocina hacia una de las habitaciones. La comadrona entra en el recinto donde una mujer de parto,  puja escandalosamente en períodos de cada diez minutos, resopla fatigada, el aire le suspende el resuello, mientras los gritos de dolor le dan alegría de parir a una criatura que llora al encontrase a la vida.
          La belleza de la maternidad es el corolario del evento, una niña es el producto, pero los esfuerzos de la partera y el personal se hace evidente, el gran volumen de sangrado se hace presente  acarreando en un hilo la vida de la joven, quien después de desesperadas acciones de resucitación, cae en un profundo sopor que la conduce a la muerte. La bebe, pasa en brazos de la abuela hasta el reposo de la cuna, su futuro se teje en torno de su familia y el mas allá.
         



jueves, 21 de febrero de 2013

UN DURO GOLPE



          Un duro golpe le  cruzó la mejilla, haciéndole brotar sangre de la fosa nasal, el impulso le hizo caer pesadamente hasta el suelo, donde se provocó heridas al recibir un florero como proyectil que impacto en sus brazos.  EL agresor tomó una sacola de cuero y  escapó por la puerta que conduce a la entrada del apartamento, un portazo fue el corolario de la escena que culminó con la reyerta, con el agregado de los incansables insultos, se había iniciado después de  reclamos, sucedidos a raíz de una llamada telefónica, que la involucraba en un problema de un visitante desconocido, recibida en casa, por la celebración del día del cariño. Unas flores y otras cosas habían llegado a ella como regalo.
          En el interior del cuarto, en medio de la zozobra, se dejaba escuchar tímidamente el llanto de un niño, quien acostado en posición fetal, se arrinconaba debajo de la cama, sosteniendo su rostro con las manos, como no queriendo escuchar; los sollozos temblaban inconsolables, mientras el frío recorría su cuerpo por la impresión del episodio vivido unos minutos antes.  El silencio se prolongó y él optó por salir de su escondite, se encontraba solo, la mujer había desaparecido, tras un segundo portazo. Sin decir palabra y utilizando la misma salida había dejado hundido en un oscuro silencio la habitación. El niño de 7 años, optó por acurrucarse sobre una alfombra a detener su congoja, sacudiéndose con un pañal, las secreciones nasales que le embadurnaban la cara.
          Todo se encontraba desordenado, el recipiente que se usaba de florero partido en pedazos se encontraba tirados en el piso,  los trozos de vidrio de varios tamaños, chayes manchados de agua, estaban regados por doquier y el manojo de tulipanes boca abajo se marchitaban en el  rincón. En la mesa debajo de un tapete, se abultaban doblados en dos, un fajo de billetes. Una caja de colores con moña roja de regalo colgado de una tarjeta, estampada con un corazón y mensajes por el día.
          Un teléfono suena incansablemente en la habitación contigua, el chico se pone de pie y se encamina hasta donde el ring le anuncia la llamada, se acerca a la mesa, empinándose alcanza el auricular, donde ya solo escucha, el tono de cierre de la comunicación, lo deja tirado. Se dirige, entonces a su cuarto, donde cerca de almohada de la cuna encuentra un biberón a medio tomar, lo introduce en su boca y se tumba sobre la cama.
          Horas mas tarde la puerta se abre sigilosa, el ingreso revela cuando los pasos se hacen escuchar al aplastar los vidrios regados en el suelo, en una rápida revisión, el sujeto, recurre a tomar los billetes y la caja de regalo, asegurándose de no dejar huella de su presencia, luego se dirige hasta la habitación del pequeño que duerme abrazado de un peluche, el biberón ya  vacío  ha rodado hasta el suelo. El hombre se acerca y con toda delicadeza procede a cargarlo. El niño despierta y sacudiendo sus ojos con el dorso de sus manos, se queda asustado al verlo.
--- Papá….!--- y se le cuelga del cuello.--- Papá!, papá!, como me haz hecho de falta.---
--- Hijo…!, mi campeón, vengo por ti --- recibí un recado de tu madre, pidiéndome que pasara por ti, para evitar  fueras agredido por su actual pareja.---
--- Es malo papá.., Golpea a mama.---
--- Lo se, me dijo haber recibido una golpiza, en una escena de celos, por haber aceptado un regalo, de alguien desconocido en  el día de San Valentín.--- ¿Nos vamos?---
--- Si,--- Te quiero papá…! ---
          En brazos de su padre, Santiago, se pierde en el final de la calle, dentro de un  automóvil Celeste de modelo reciente, escapando a toda prisa. El rechinido de las llantas se escucha al dar vuelta en la esquina.

          En el solitario paso a desnivel, al pie de la escalinata de la pasarela, transeúntes se detienen para observar el cuerpo de un hombre joven, que recostado en el poste de la energía eléctrica, permanece tirado, junto a un charco de sangre. Debajo de la sacola, se deja ver la camisa rasgada con una mancha de sangre y una herida de arma blanca estampada en  el pecho.
          Los listones amarillos del ente investigador y la policía, lo encuadran en el lugar del hecho, mientra los fiscales hacen las pesquisas y proceden a las investigaciones del suceso. Después de recogidas las pruebas y establecidas las hipótesis del crimen, se da la orden para trasladar el cuerpo hacia la morgue. Las entrevistas a los testigos llevan a una realidad que confunden, mientras unos refieren que el hombre se apareció trastrabillando por la calle y cayó mortalmente herido en ese lugar, otros aseguran que había sido blanco de ataque por una pareja, identificando en ellos a una mujer de corta minifalda que habían huido de la escena en un auto de modelo reciente.
          Linda permanece en las bancas del hospital, en espera de ser atendida, muestra un pañuelo manchado de sangre con que cubre su cara, un cabestrillo que carga el brazo izquierdo, muestra la sangre de heridas. Conducida hasta la camilla donde es examinada, el proceso se acelera al ser  llevada hasta la sala de Rx, y posteriormente en la sala de cirugía menor donde es suturada del chajazo del brazo.
--- Haber cuénteme que le sucedió….
--- Sufrí una caída, sobre unos vidrios de un florero roto…---
--- Pero el ponch de la cara, mas parece de un puñetazo, un Jab bien puesto, que le reventó la nariz.--- le indican mientras con los pulgares el galeno trata de enderezarle el tabique. Ella se defiende como respuesta al molesto dolor que le produce
          El médico le hace las indicaciones sobre el tratamiento, y le coloca una férula y tapones de algodón en las fosas para suprimir la perdida de secreción sanguínea. Finalizado el tratamiento, abandona la Emergencia y se dirigeen las afueras hasta el parqueo.
          Allí encuentra el auto celeste, le abren la portezuela, con la dificultad que le representa la corta minifalda, ingresa al asiento delantero, mostrando sus exquisitos muslos.
--- El niño. ¿Dónde está?--- pregunta al piloto.
--- Esta en mi casa, a cargo de la abuela, esta bien y tranquilo.--- luego cambia de conversación.--- Como se te ocurrió para lograr escapate de ese miserable?---
--- La oportunidad se dio, fue bien planificada, así no mas., imaginate que él pensó que con unos dólares me iba a comprar, sin saber que le saldría el tiro por la culata.---
---Ahora te quedarás Tú, al mando. Muerto el Rey, viva la Reina.---
---Se lo merecía ese canalla.--- toma un cigarrillo de la guantera, lo enciende.--- luego de lanzar una bocanada, le acaricia la oreja.
---Todo va a ser como antes, Mi amor!--- se le acerca y le estampa un beso en la mejilla.---
--- A propósito el fajo de billetes que recogí en el apartamento, eran parte del trato.---
---Si, era el soborno. Ahora son tuyos mi vida, vamos a tener harta lana.---

          El auto se retira del lugar y se escurre por las calles, en búsqueda de refugiarse en los antros cerrados de la zona viva,  la lluvia mala consejera se hace presente, mientras la noche transcurre. El bullicio de las sirenas de ambulancias, se deja escuchar a toda prisa hasta aproximarse al punto sobre la Calzada que por la húmeda de la ventisca que ha bañado la ciudad, muestra las marcas del desliz de llantas, las luces, vidrios hechos pedazos y penetrante olor a alcohol.
El escenario se hace macabro y el vaho señala el lugar donde se ha  producido un fatal accidente, los socorristas intuyen en su trabajo, sacando dentro de los hierros retorcidos  a las víctimas,  una pareja.
           La sombra de la muerte se asoma frente a la casa, donde una anciana cuida de un niño, que ajeno al episodio, duerme plácidamente en el sofá de la sala, sin saber que esa fue la noche mas trágica de su vida.

viernes, 15 de febrero de 2013

LA MAGIA DEL CAMPO



          En la magia de los campos, el entorno esplendoroso de la época de  primavera, un ruiseñor canta con sus alas al viento enviando mensajes desde su estancia entre las ramas de los arbustos florecientes, geranios cubiertos copos color rojo manchado. Pretende con su voz de alerta, llamar la atención de los habitantes del complejo de los campos. Bate sus veloces alas para mantenerse prendido en el espacio, mientras revolotea de pistilo en flor, saboreando las mieles de la esencia del polen
          Un ganso se contornea a la orilla del estanque, su bello plumaje se hace esplendoroso, con la combinación de colores  que le da una elegancia sin fin. Atiza sus plumas por debajo de sus alas, con su anaranjado pico, oficiosamente sacude sus pestañas, invitando con sus gritos al festival hermoso de la mañana, se ilusiona cuando en un brinco estira una de sus patas frente al cálido sol que lo baña, en búsqueda de los animales que le cortejan dentro de los miembros de su manada.
          La familia de los patos que nadan en fila india con sus crías, saludan cortésmente a los vecinos que se asomaban entre las flores y las lechugas que circulan por el agua:
--- Buen día  señor sapo.--- Indica, mientras mete su cabeza en el agua en cortés saludo, que luego es imitado por el resto de la prole.
--- Croa, Croa... buen día Sr. Pato… paseando con la familia..?--- da un saltito y se coloca en equilibrio sobre una de las hojas verdes.
          Los pececitos hacen burbujas bajo la superficie, alegan en zig-zag, por la búsqueda oficiosa de  los insectos que les sirven de refacción, mientras los gusanitos corren despavoridos para no formar parte del menú de las pepescas, que juegan tenta entre las piedras, olvidándose de los caracoles que estacionados toman la siesta escondidos en las raíces del tul.
          El desfile de las aves, que sobre vuelan haciendo contraste con las nubes y el azul del cielo, se estrenan en extraordinarios plumajes, viajan con  dirección al sur, en búsqueda de los de los suampos de desove e instalación de nidos para perpetuidad de la especie. En círculos concéntricos descienden en las lagunetas, lejos de las canoas. Los trasmallos se extiende de una orilla a la otra para arrastran a los incautos camarones capturados por quedarse dormidos en las corrientes del río.
          Los azacuanes volando en punta de flecha, observan desde el aire, los palos secos que les brindan espacio para pasar la lluvia, cuando truenan los cielos y se desparrama en goterones la savia de la naturaleza.
          Las bandadas de pijijes que se reúnen para parlotear en las pozas menos profundas, con el fin de dejar sus planes de vuelo, para cuando la luna se enseña en el horizonte y las parvadas vuelan por el lecho del río en contraluz, al dirigirse a los lugares donde duermen.
--- Toc, toc, toc….--- se escuchan las pisadas, de los cascos del trío de venados, que con toda elegancia se asoman a la orilla, con el consiguiente sigilo, el cervatillo es el primero en saciar la sed, mientras la pareja de adultos previendo cualquier peligro, observan por encima de los varejones de zacate, que les ayudan a mantenerse de incógnitos.
          A lo lejos se deja escuchar el esplash del panzazo de algún habitante que se lanza al fondo de la poza, las ondas que se producen en los alrededores, dan cuenta del tamaño y magnitud. Los ojos, reflejo de la luna llena, se enseñan junto a los pajones, navega como canoa dejando una estela de olas que marcan el camino del atrevido cocodrilo que inicia su práctica de cacería desde los pantanos. La cola se moviliza de un lado hacia el otro, pero aprovecha el silencio para invadir los lugares mas recónditos, mientras tanto la fiesta de chicharras se hace eco a todo lo largo del lecho del lodo.
          El tecolote que retuerce su pescuezo, mientras entona su canción de sueño, avisando a los miembros del canal, que la hora del reposo se viene evidente, uno que otro pajarraco trasnochador revolotea a baja altura para hacer su aterrizaje en los montes ya poco húmedos para hacer el último reposo, antes que se acerquen los primeros celajes del nacimiento del nuevo día.
          El silencio se ha despertado con un lienzo de vaho sobre el monte, el agua exhala vapor por el cambio de temperatura y las gotas de rocío se instalan en el engramillado de la playa, los zancudos empiezan a desaparecer, para hacerse ausentes hasta llegar a sus escondites y poder asomarse nuevamente a la hora de la caída vespertina del día siguiente.
          Cerca de los embarcaderos, se deja ver los albores de las fogatas que implican ollas de café caliente, aplausos que dicen torteadas y el llanto de uno que otro niño que no le agrada que lo saquen de las chamarras para ponerlo dentro del perraje para acompañar a su madre, en busca de los abrevaderos a traer los cántaros de agua.
          El mujido de los chivos que en loca corredera buscan a la que los parió, con el chiflido del hombre, de sombrero de petate, que actúa tras amarrarlo en la pata delantera, luego agachado se refugian en las ubres para ordeñar el alimento, actividad que alienta a iniciar el nuevo día de los corraleros que despachan a manos llenas los volcanes de hierva para las rumiantes vacas. El chilate para engordar los marranos, que chillan para llamar la atención que el hambre aprieta y es hora de salir a deambular entre los charcos de lodo.
          El canto de los gallos y los espavientos de las gallinas que rascan vigorosamente la tierra, con el pico atento, hacen sacudir sus alas para atraer a los polluelos y entregarles pequeños bichos encontrados, otra emplumada hace tremendo cacareo al depositar gallardamente un huevo, saliendo de su escondite para anunciar su hazaña.
          El olor a comida del campo se hace presente, como autómatas los peones se asoman con su plato  y  pocillo de peltre, haciendo cola para reclamar su muñeco de tortillas. Se tumban en algún rincón a saborearse del frijol en pepita acompañado de chile en polvo, que mata la necesidad y el hambre. El brebaje levanta muertos, el café hervido en olla de barro, que estimula el regreso al trabajo.
          Terminado el trago amargo, se levantan y el trote de los caballos indica la jineteada a pastar de los animales, los tecomates de agua al cinto y el machete terciado dan cuenta de la ronda en los pastizales al cuidado del rebaño de ganado.
          En el rancho se raja la leña a golpe de hacha, los trozos en astillas se colocan en pilas a la vecindad de la cocina, donde pasado las horas de ajetreo y viajes a los lavaderos de piedra junto al paso de agua, que nunca descansa, se apaga el día, al acercarse la tarde donde vuelve a tomar vida el comal y la fogata. La jornada llega a su fin, las gallinas se encaraman a los árboles y los coches se acompañan en la cochiquera. Los grillos anuncian que el sol se va de descanso y se inicia el período de la penumbra.
El ciclo interminable se repite, el soplido de estornudo de las mulas, que golpean con sus cascos, mientras saborean las tuzas, en la caballeriza. En medio de las llamas de las lámparas de gas, medio alumbran, los jornaleros se hacen sentados en círculo, fumándose un tabaco y charangueando una triste guitarra para invitar al descanso, preludio del sueño.   

miércoles, 13 de febrero de 2013

AL SON DE LA GUITARRA.



          Sentado hacia la orilla del sofá, abrazando a la compañera de  vida, la guitarra, Jorge se contentaba acariciándola suavemente y haciéndola emitir cantaletas de romántica instancia, pasando las tardes enteras charangueando el instrumento con el fin de mejorar su aptitud al canto; música que  creaba en el interior de su mente, le entusiasmaba hasta hacerla viva,  las aventuras por contar a lo largo de la adolescencia.
          Siempre al salir de la escuela tomaba rumbo con los amigos quienes se preocupaban en mostrarle el camino de la enseñanza de los boleros y otras músicas de moda. Tenacidad, según decían, era la ventana para tener éxito, esa constancia que le hacía practicar todo el tiempo educando los dedos y manos de música, acordes y ritmo.
          Los cayos mostraron a través del tiempo, el impulso, enorme las práctica que se hacía complaciente en performance, ya las canciones eran obras del reflejo de un sentimiento, mostrando una alta aptitud en la ejecución.
          A tal grado que la familia se veía acosada por tanta práctica y sobretodo de la ejecución de una canción en especial, que llevaba el sello de amor de juventud, que había brotado de su propia inspiración. Quién? no reconocía los acordes de la trova, que se escuchaba incansablemente durante largos períodos.
--- ¡PENSANDO EN TI!--- rezaba el estribillo que iniciaba, era el tema de la canción. Y se quedaba perdido en el cielo de las musas en el infinito.

          El silencio se hizo en casa, el chico desapareció y con él, la música de su guitarra. La familia empezó a recibir llamados de extorsión por teléfono, insistiendo en grandes sumas de dinero a cambio de la vida de Jorge, tan solo un chamaco, estudiante de secundaria, clase pobre que buscaba destacar en la vida y sobretodo en el arte.
          El sufrimiento de la madre era evidente a pesar de la intervención de las autoridades, investigaciones, cateos e interrogatorio de testigos. Todo tipo de negociaciones que se entrampaban al empezar a endurecerse sin resultado alguno y dejando sin esperanza la devolución del muchacho. Con lágrimas, suspiros, pero sobretodo sin billete, era imposible mantener una comunicación fluida con los captores.
          Al cabo de unos meses se rompió el enlace, las autoridades sin pistas eran impotentes de hacer su trabajo, la intervención de los grupos de derechos humanos e instituciones sociales apenas guardaban alguna esperanza de encontrar al secuestrado. Las pocas señales que se habían recabado se hacían obsoletas con el transcurso del tiempo, como todo en la vida esto hacía que se perdiera MODA, el olvido aunque involuntario daba sepultura al suceso. La página había dado vuelta y la prensa no se ocupaba mas de mencionar la atrocidad que había sucedido tiempo atrás.
          Casi cuando las aguas empezaban a reposar, un informe trascendió, en manos de policía. Un par de cadáveres habían sido descubiertos, en una fosa común, en un terreno baldío del camino de terracería que llegaba a la Aldea Sábana Grande, recogidos por el Ministerio público, ambos cuerpos fueron remitidos como XX a la Morgue.
          Los familiares del joven desaparecido fueron citados para proceder al reconocimiento, se trataba de dos osamentas, con evidentes señales de tortura, amarrados de pies y manos, pero imposible saber de quienes se trataban, por lo avanzado estado de putrefacción.
          Esto terminó con la leve esperanza de haber encontrado, al menos los restos del muchacho y mas aún cuando los muertos fueron reconocidos por la respectiva familia, se trataba de un par de hermanos que habían corrido la misma suerte, después de haber salido de un partido de futbol, en el Cantón vecino, a quienes  les había llevado a la muerte. Luego desaparecido por una pandilla de cuatreros, fueron ejecutados y sepultados. Los hechores fueron capturados posteriormente habiendo confesado su culpabilidad y donde les habían enterrado.

          En la sala general del viejo hospital, permanece un joven, sentado en el camastrón cubierto de sábanas blancas, tiene los ojos hundidos, perdida la mirada y un turbante de vendas que le cubre parcialmente la cabeza, una cicatriz se dejan observar que le asoma sobre la oreja derecha. La tripa de una sonda sale por debajo de la chamarra, que la lleva a un recipiente al pie de la cama. Hoy fue levantado y llevado en silla de ruedas al final del patio para que recibiera un tanto de sol.
          Nadie sabe de él, un día apareció en la cuneta de la carretera que lleva del pueblo a la capital. Famélico, desnutrido, con muchas señales de tortura  y una herida de aplastamiento en la cabeza, pero vivo. Recogido por los socorristas, fue llevado a la emergencia, donde a duras penas el personal le rescato de las garras de la muerte, la pronta intervención de los médicos fue importante para salvarse. A duras penas y como gato panza arriba sobrevivió, pasó un tiempo en coma, hasta que un día amaneció sentado en su aposento, siempre con la mirada extraviada y sin decir palabra, había perdido la memoria...
          Todas las mañanas mientras le llevaban sus alimentos, la encargada de los oficios domésticos, se le acercaba y le preguntaba.
--- Hola…! Buenos días…, como estás?--- le daba palmadas en el hombro, mientras le acomodaba la bandejas del desayuno.—
--- Haber cuando me dar una respuesta… Dime como te llamas….?
          El solo observaba y movía levemente los párpados,  haciendo el intento de abrir los labios, quizás para dar respuesta a las interrogantes. Luego se quedaba quieto, se acercaba al plato y con una temblorosa mano, llevaba la cuchara hacia la boca, luego llegaba la enfermera quien le colocaba un trapo como babero para que no se manchara la ropa.
          El tiempo transcurrió.
---Quieres tu comida, mi amigo --- le interroga la encargada.--- pero a cambio me vas a decir tu nombre.---
--- Jooo….!--- hacía sus sonido guturales, mientras gesticulaba, con el fin de dar respuesta---.
--- Con que esas tenemos, te llamas JO…---sonriéndole en señal de aprobación.
          Fruncía el seño,  moviendo de lado a lado la cabeza en señal de Negativa, metiéndose los dedos en la boca, repetía el intento de emitir las sílabas.
--- Haber si no es JO, que es, José, Juan o que?--- y le soltaba una sonrisa, que le resonaba a broma.---
          Moviendo siempre su cabeza a los lados en no, se quedaba serio y sin movimiento, la joven le tomaba las comisuras labiales y se las hacía hacia arriba…
--- Vaya pues si te puedes sonreír, que bueno….!
          Eso lo estimulaba y le abría la posibilidad de tener con quien comunicarse.
          Se veía repuesto, su ánimo era cada día mejor, deambulaba por la sala y se atrevía a llegar hasta la entrada principal del hospital, donde los guardias le permitían sentarse en las bancas del frontispicio, allí pasaba horas enteras viendo hacia las afueras, las calles donde transitaban los pueblerinos. Siempre a la hora de comer regresaba a toda prisa, para encontrase con la muchacha encargada del alimento.
          Se sentaba en la silla se colocaba su babero, esperaba su llegada y le invitaba a que le  dijera algo mientras le colocaran la bandeja de comida.
--- Hola buenos días.---
          Respondió moviendo la cabeza, luego dijo:--- JO.. JE.--- mientras se somataba el pecho.
Sorprendida la chica:
--- Al fin… Hoy si escuche, te llamas JORGE, es así..?.---
El asintió bajando su cabeza e intentando articular un SI.
--- Que alegre me siento de saber tu nombre. Sabes mi nombre es Angela --- también le hizo señas tocándose el pecho, luego le abrazó, llena de felicidad.
--- A…ge…a--- insistió --- A..ge l a.--- lágrimas de emoción brotaron de sus ojos por el brillante esfuerzo.
-- Eres muy lindo, pero tienes que practicar.--- le guiñó --- gracias Jorge, vendré mas seguido a charlar contigo.---
          En poco tiempo ya se había soltado, hablaba con medio mundo, con dificultades en la articulación de las palabras pero se daba a entender, deambulaba por todo el recinto, viajaba hasta la cocina, para ver a su amiga, la que se sonrojaba cuando Jorge le saludaba por la ventana.

          Las celestes notas armónicas de una melodía que bajada dulcemente en el ambiente de una de las bancas de pequeño parque, donde se seduce el oído cuando se escuchan junto a las estrofas, las tristes canciones. Un hombre de pierna cruzada se deleita con la ejecución de su instrumento, mientras un grupo de patojas y patojos le rodean, haciéndole compañía mientras las frases que brotan de su boca los emocionan, además con su melodiosa voz que cautiva,  las hace sentir éxtasis,  por lo romántico de sus ejecuciones.
--- ¡PENSANDO EN TI!--- cantaba, lleno de emoción, el estribillo tema de la canción... Y se quedaba, pensando, la memoria le había jugado una mala pasada y recién ahora imaginaba. Su origen, que sería de su pasado, de su familia. Perdido en el cielo de las musas del infinito, se veía interrumpido por los aplausos de la concurrencia, al finalizar la ejecución.
          Tomó camino, como un trovador, estimulado por sus recientes recuerdos, como era que una fracción de su vida hubiese desaparecido de su memoria.
--- Debo retomar mi camino y buscar mi vida. Tengo una familia?, este regreso de tener nuevamente memoria, me ha hecho reflexionar que tengo un pasado…--- murmuró.
--- Bueno chicos se hace tarde, gracias por las muestras de afecto, les prometo volver para entretenerlos otro, he regresado del limbo y es tiempo de buscar mis raíces.---
          Caminando por las callecitas de la ciudad, con guitarra en mano, mochila de equipaje ligero recorre esperanzado las casas del barrio, hasta detenerse ante un portón desteñido por el tiempo. Con un tanto de miedo, quizás de inseguridad, se induce a somatar el madero.
          Un pequeño abre la puerta y se le queda mirando de pies a cabeza.
--- Estará doña Tina?--- toma la iniciativa en preguntar:
          El chico sin responder corre hacia el interior, se detiene frente a una habitación y grita:
--- Mama Tina… hay un hombre que te quiere ver….---
          La señora asoma su cabeza que ya se pinta de canas, se quita los espejuelos y se dirige hacia la entrada. Con un poco de desconfianza por la facha del visitante, lo enfrenta.
--- Que se le ofrece señor…---
          Detrás de esa voluminosa barba y con el cabello hasta los hombros, que le dan un aspecto de indigente, entiende la dificultad de ser reconocido. Toma su guitarra y apoyándose de rodillos.
--- PENSANDO EN TI!--- renace en la canción---
La mujer se ve sorprendida, al escuchar las frases, que en algún momento le causaron escozor.
--- Mama soy yo!---
          Ella le toma cariñosamente del rostro y lo aprieta contra su corazón, las lágrimas de felicidad le recorren las mejillas.
---Hijo mío, hijo mío….