jueves, 21 de febrero de 2013

UN DURO GOLPE



          Un duro golpe le  cruzó la mejilla, haciéndole brotar sangre de la fosa nasal, el impulso le hizo caer pesadamente hasta el suelo, donde se provocó heridas al recibir un florero como proyectil que impacto en sus brazos.  EL agresor tomó una sacola de cuero y  escapó por la puerta que conduce a la entrada del apartamento, un portazo fue el corolario de la escena que culminó con la reyerta, con el agregado de los incansables insultos, se había iniciado después de  reclamos, sucedidos a raíz de una llamada telefónica, que la involucraba en un problema de un visitante desconocido, recibida en casa, por la celebración del día del cariño. Unas flores y otras cosas habían llegado a ella como regalo.
          En el interior del cuarto, en medio de la zozobra, se dejaba escuchar tímidamente el llanto de un niño, quien acostado en posición fetal, se arrinconaba debajo de la cama, sosteniendo su rostro con las manos, como no queriendo escuchar; los sollozos temblaban inconsolables, mientras el frío recorría su cuerpo por la impresión del episodio vivido unos minutos antes.  El silencio se prolongó y él optó por salir de su escondite, se encontraba solo, la mujer había desaparecido, tras un segundo portazo. Sin decir palabra y utilizando la misma salida había dejado hundido en un oscuro silencio la habitación. El niño de 7 años, optó por acurrucarse sobre una alfombra a detener su congoja, sacudiéndose con un pañal, las secreciones nasales que le embadurnaban la cara.
          Todo se encontraba desordenado, el recipiente que se usaba de florero partido en pedazos se encontraba tirados en el piso,  los trozos de vidrio de varios tamaños, chayes manchados de agua, estaban regados por doquier y el manojo de tulipanes boca abajo se marchitaban en el  rincón. En la mesa debajo de un tapete, se abultaban doblados en dos, un fajo de billetes. Una caja de colores con moña roja de regalo colgado de una tarjeta, estampada con un corazón y mensajes por el día.
          Un teléfono suena incansablemente en la habitación contigua, el chico se pone de pie y se encamina hasta donde el ring le anuncia la llamada, se acerca a la mesa, empinándose alcanza el auricular, donde ya solo escucha, el tono de cierre de la comunicación, lo deja tirado. Se dirige, entonces a su cuarto, donde cerca de almohada de la cuna encuentra un biberón a medio tomar, lo introduce en su boca y se tumba sobre la cama.
          Horas mas tarde la puerta se abre sigilosa, el ingreso revela cuando los pasos se hacen escuchar al aplastar los vidrios regados en el suelo, en una rápida revisión, el sujeto, recurre a tomar los billetes y la caja de regalo, asegurándose de no dejar huella de su presencia, luego se dirige hasta la habitación del pequeño que duerme abrazado de un peluche, el biberón ya  vacío  ha rodado hasta el suelo. El hombre se acerca y con toda delicadeza procede a cargarlo. El niño despierta y sacudiendo sus ojos con el dorso de sus manos, se queda asustado al verlo.
--- Papá….!--- y se le cuelga del cuello.--- Papá!, papá!, como me haz hecho de falta.---
--- Hijo…!, mi campeón, vengo por ti --- recibí un recado de tu madre, pidiéndome que pasara por ti, para evitar  fueras agredido por su actual pareja.---
--- Es malo papá.., Golpea a mama.---
--- Lo se, me dijo haber recibido una golpiza, en una escena de celos, por haber aceptado un regalo, de alguien desconocido en  el día de San Valentín.--- ¿Nos vamos?---
--- Si,--- Te quiero papá…! ---
          En brazos de su padre, Santiago, se pierde en el final de la calle, dentro de un  automóvil Celeste de modelo reciente, escapando a toda prisa. El rechinido de las llantas se escucha al dar vuelta en la esquina.

          En el solitario paso a desnivel, al pie de la escalinata de la pasarela, transeúntes se detienen para observar el cuerpo de un hombre joven, que recostado en el poste de la energía eléctrica, permanece tirado, junto a un charco de sangre. Debajo de la sacola, se deja ver la camisa rasgada con una mancha de sangre y una herida de arma blanca estampada en  el pecho.
          Los listones amarillos del ente investigador y la policía, lo encuadran en el lugar del hecho, mientra los fiscales hacen las pesquisas y proceden a las investigaciones del suceso. Después de recogidas las pruebas y establecidas las hipótesis del crimen, se da la orden para trasladar el cuerpo hacia la morgue. Las entrevistas a los testigos llevan a una realidad que confunden, mientras unos refieren que el hombre se apareció trastrabillando por la calle y cayó mortalmente herido en ese lugar, otros aseguran que había sido blanco de ataque por una pareja, identificando en ellos a una mujer de corta minifalda que habían huido de la escena en un auto de modelo reciente.
          Linda permanece en las bancas del hospital, en espera de ser atendida, muestra un pañuelo manchado de sangre con que cubre su cara, un cabestrillo que carga el brazo izquierdo, muestra la sangre de heridas. Conducida hasta la camilla donde es examinada, el proceso se acelera al ser  llevada hasta la sala de Rx, y posteriormente en la sala de cirugía menor donde es suturada del chajazo del brazo.
--- Haber cuénteme que le sucedió….
--- Sufrí una caída, sobre unos vidrios de un florero roto…---
--- Pero el ponch de la cara, mas parece de un puñetazo, un Jab bien puesto, que le reventó la nariz.--- le indican mientras con los pulgares el galeno trata de enderezarle el tabique. Ella se defiende como respuesta al molesto dolor que le produce
          El médico le hace las indicaciones sobre el tratamiento, y le coloca una férula y tapones de algodón en las fosas para suprimir la perdida de secreción sanguínea. Finalizado el tratamiento, abandona la Emergencia y se dirigeen las afueras hasta el parqueo.
          Allí encuentra el auto celeste, le abren la portezuela, con la dificultad que le representa la corta minifalda, ingresa al asiento delantero, mostrando sus exquisitos muslos.
--- El niño. ¿Dónde está?--- pregunta al piloto.
--- Esta en mi casa, a cargo de la abuela, esta bien y tranquilo.--- luego cambia de conversación.--- Como se te ocurrió para lograr escapate de ese miserable?---
--- La oportunidad se dio, fue bien planificada, así no mas., imaginate que él pensó que con unos dólares me iba a comprar, sin saber que le saldría el tiro por la culata.---
---Ahora te quedarás Tú, al mando. Muerto el Rey, viva la Reina.---
---Se lo merecía ese canalla.--- toma un cigarrillo de la guantera, lo enciende.--- luego de lanzar una bocanada, le acaricia la oreja.
---Todo va a ser como antes, Mi amor!--- se le acerca y le estampa un beso en la mejilla.---
--- A propósito el fajo de billetes que recogí en el apartamento, eran parte del trato.---
---Si, era el soborno. Ahora son tuyos mi vida, vamos a tener harta lana.---

          El auto se retira del lugar y se escurre por las calles, en búsqueda de refugiarse en los antros cerrados de la zona viva,  la lluvia mala consejera se hace presente, mientras la noche transcurre. El bullicio de las sirenas de ambulancias, se deja escuchar a toda prisa hasta aproximarse al punto sobre la Calzada que por la húmeda de la ventisca que ha bañado la ciudad, muestra las marcas del desliz de llantas, las luces, vidrios hechos pedazos y penetrante olor a alcohol.
El escenario se hace macabro y el vaho señala el lugar donde se ha  producido un fatal accidente, los socorristas intuyen en su trabajo, sacando dentro de los hierros retorcidos  a las víctimas,  una pareja.
           La sombra de la muerte se asoma frente a la casa, donde una anciana cuida de un niño, que ajeno al episodio, duerme plácidamente en el sofá de la sala, sin saber que esa fue la noche mas trágica de su vida.

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