Sentado
hacia la orilla del sofá, abrazando a la compañera de vida, la guitarra, Jorge se contentaba
acariciándola suavemente y haciéndola emitir cantaletas de romántica instancia,
pasando las tardes enteras charangueando el instrumento con el fin de mejorar su
aptitud al canto; música que creaba en el
interior de su mente, le entusiasmaba hasta hacerla viva, las aventuras por contar a lo largo de la
adolescencia.
Siempre
al salir de la escuela tomaba rumbo con los amigos quienes se preocupaban en
mostrarle el camino de la enseñanza de los boleros y otras músicas de moda.
Tenacidad, según decían, era la ventana para tener éxito, esa constancia que le
hacía practicar todo el tiempo educando los dedos y manos de música, acordes y ritmo.
Los
cayos mostraron a través del tiempo, el impulso, enorme las práctica que se
hacía complaciente en performance, ya las canciones eran obras del reflejo de
un sentimiento, mostrando una alta aptitud en la ejecución.
A
tal grado que la familia se veía acosada por tanta práctica y sobretodo de la
ejecución de una canción en especial, que llevaba el sello de amor de juventud,
que había brotado de su propia inspiración. Quién? no reconocía los acordes de
la trova, que se escuchaba incansablemente durante largos períodos.
--- ¡PENSANDO EN TI!--- rezaba el
estribillo que iniciaba, era el tema de la canción. Y se quedaba perdido en el
cielo de las musas en el infinito.
El
silencio se hizo en casa, el chico desapareció y con él, la música de su
guitarra. La familia empezó a recibir llamados de extorsión por teléfono,
insistiendo en grandes sumas de dinero a cambio de la vida de Jorge, tan solo
un chamaco, estudiante de secundaria, clase pobre que buscaba destacar en la
vida y sobretodo en el arte.
El
sufrimiento de la madre era evidente a pesar de la intervención de las
autoridades, investigaciones, cateos e interrogatorio de testigos. Todo tipo de
negociaciones que se entrampaban al empezar a endurecerse sin resultado alguno y
dejando sin esperanza la devolución del muchacho. Con lágrimas, suspiros, pero
sobretodo sin billete, era imposible mantener una comunicación fluida con los
captores.
Al
cabo de unos meses se rompió el enlace, las autoridades sin pistas eran
impotentes de hacer su trabajo, la intervención de los grupos de derechos humanos
e instituciones sociales apenas guardaban alguna esperanza de encontrar al
secuestrado. Las pocas señales que se habían recabado se hacían obsoletas con
el transcurso del tiempo, como todo en la vida esto hacía que se perdiera MODA,
el olvido aunque involuntario daba sepultura al suceso. La página había dado
vuelta y la prensa no se ocupaba mas de mencionar la atrocidad que había
sucedido tiempo atrás.
Casi
cuando las aguas empezaban a reposar, un informe trascendió, en manos de
policía. Un par de cadáveres habían sido descubiertos, en una fosa común, en un
terreno baldío del camino de terracería que llegaba a la Aldea Sábana Grande, recogidos
por el Ministerio público, ambos cuerpos fueron remitidos como XX a la Morgue.
Los
familiares del joven desaparecido fueron citados para proceder al
reconocimiento, se trataba de dos osamentas, con evidentes señales de tortura,
amarrados de pies y manos, pero imposible saber de quienes se trataban, por lo
avanzado estado de putrefacción.
Esto
terminó con la leve esperanza de haber encontrado, al menos los restos del
muchacho y mas aún cuando los muertos fueron reconocidos por la respectiva
familia, se trataba de un par de hermanos que habían corrido la misma suerte,
después de haber salido de un partido de futbol, en el Cantón vecino, a quienes
les había llevado a la muerte. Luego
desaparecido por una pandilla de cuatreros, fueron ejecutados y sepultados. Los
hechores fueron capturados posteriormente habiendo confesado su culpabilidad y donde
les habían enterrado.
En
la sala general del viejo hospital, permanece un joven, sentado en el camastrón
cubierto de sábanas blancas, tiene los ojos hundidos, perdida la mirada y un
turbante de vendas que le cubre parcialmente la cabeza, una cicatriz se dejan
observar que le asoma sobre la oreja derecha. La tripa de una sonda sale por
debajo de la chamarra, que la lleva a un recipiente al pie de la cama. Hoy fue
levantado y llevado en silla de ruedas al final del patio para que recibiera un
tanto de sol.
Nadie
sabe de él, un día apareció en la cuneta de la carretera que lleva del pueblo a
la capital. Famélico, desnutrido, con muchas señales de tortura y una herida de aplastamiento en la cabeza,
pero vivo. Recogido por los socorristas, fue llevado a la emergencia, donde a
duras penas el personal le rescato de las garras de la muerte, la pronta
intervención de los médicos fue importante para salvarse. A duras penas y como
gato panza arriba sobrevivió, pasó un tiempo en coma, hasta que un día amaneció
sentado en su aposento, siempre con la mirada extraviada y sin decir palabra,
había perdido la memoria...
Todas
las mañanas mientras le llevaban sus alimentos, la encargada de los oficios
domésticos, se le acercaba y le preguntaba.
--- Hola…! Buenos días…, como
estás?--- le daba palmadas en el hombro, mientras le acomodaba la bandejas del
desayuno.—
--- Haber cuando me dar una
respuesta… Dime como te llamas….?
El
solo observaba y movía levemente los párpados,
haciendo el intento de abrir los labios, quizás para dar respuesta a las
interrogantes. Luego se quedaba quieto, se acercaba al plato y con una
temblorosa mano, llevaba la cuchara hacia la boca, luego llegaba la enfermera
quien le colocaba un trapo como babero para que no se manchara la ropa.
El
tiempo transcurrió.
---Quieres tu comida, mi amigo ---
le interroga la encargada.--- pero a cambio me vas a decir tu nombre.---
--- Jooo….!--- hacía sus sonido
guturales, mientras gesticulaba, con el fin de dar respuesta---.
--- Con que esas tenemos, te llamas
JO…---sonriéndole en señal de aprobación.
Fruncía
el seño, moviendo de lado a lado la
cabeza en señal de Negativa, metiéndose los dedos en la boca, repetía el
intento de emitir las sílabas.
--- Haber si no es JO, que es, José,
Juan o que?--- y le soltaba una sonrisa, que le resonaba a broma.---
Moviendo
siempre su cabeza a los lados en no, se quedaba serio y sin movimiento, la
joven le tomaba las comisuras labiales y se las hacía hacia arriba…
--- Vaya pues si te puedes sonreír,
que bueno….!
Eso
lo estimulaba y le abría la posibilidad de tener con quien comunicarse.
Se
veía repuesto, su ánimo era cada día mejor, deambulaba por la sala y se atrevía
a llegar hasta la entrada principal del hospital, donde los guardias le
permitían sentarse en las bancas del frontispicio, allí pasaba horas enteras
viendo hacia las afueras, las calles donde transitaban los pueblerinos. Siempre
a la hora de comer regresaba a toda prisa, para encontrase con la muchacha
encargada del alimento.
Se
sentaba en la silla se colocaba su babero, esperaba su llegada y le invitaba a
que le dijera algo mientras le colocaran
la bandeja de comida.
--- Hola buenos días.---
Respondió
moviendo la cabeza, luego dijo:--- JO.. JE.--- mientras se somataba el pecho.
Sorprendida la chica:
--- Al fin… Hoy si escuche, te
llamas JORGE, es así..?.---
El asintió bajando su cabeza e
intentando articular un SI.
--- Que alegre me siento de saber tu
nombre. Sabes mi nombre es Angela --- también le hizo señas tocándose el pecho,
luego le abrazó, llena de felicidad.
--- A…ge…a--- insistió --- A..ge l
a.--- lágrimas de emoción brotaron de sus ojos por el brillante esfuerzo.
-- Eres muy lindo, pero tienes que
practicar.--- le guiñó --- gracias Jorge, vendré mas seguido a charlar contigo.---
En
poco tiempo ya se había soltado, hablaba con medio mundo, con dificultades en
la articulación de las palabras pero se daba a entender, deambulaba por todo el
recinto, viajaba hasta la cocina, para ver a su amiga, la que se sonrojaba
cuando Jorge le saludaba por la ventana.
Las
celestes notas armónicas de una melodía que bajada dulcemente en el ambiente de
una de las bancas de pequeño parque, donde se seduce el oído cuando se escuchan
junto a las estrofas, las tristes canciones. Un hombre de pierna cruzada se
deleita con la ejecución de su instrumento, mientras un grupo de patojas y
patojos le rodean, haciéndole compañía mientras las frases que brotan de su
boca los emocionan, además con su melodiosa voz que cautiva, las hace sentir éxtasis, por lo romántico de sus ejecuciones.
--- ¡PENSANDO EN TI!--- cantaba,
lleno de emoción, el estribillo tema de la canción... Y se quedaba, pensando,
la memoria le había jugado una mala pasada y recién ahora imaginaba. Su origen,
que sería de su pasado, de su familia. Perdido en el cielo de las musas del
infinito, se veía interrumpido por los aplausos de la concurrencia, al finalizar
la ejecución.
Tomó
camino, como un trovador, estimulado por sus recientes recuerdos, como era que
una fracción de su vida hubiese desaparecido de su memoria.
--- Debo retomar mi camino y buscar mi
vida. Tengo una familia?, este regreso de tener nuevamente memoria, me ha hecho
reflexionar que tengo un pasado…--- murmuró.
--- Bueno chicos se hace tarde,
gracias por las muestras de afecto, les prometo volver para entretenerlos otro,
he regresado del limbo y es tiempo de buscar mis raíces.---
Caminando
por las callecitas de la ciudad, con guitarra en mano, mochila de equipaje
ligero recorre esperanzado las casas del barrio, hasta detenerse ante un portón
desteñido por el tiempo. Con un tanto de miedo, quizás de inseguridad, se
induce a somatar el madero.
Un
pequeño abre la puerta y se le queda mirando de pies a cabeza.
--- Estará doña Tina?--- toma la
iniciativa en preguntar:
El
chico sin responder corre hacia el interior, se detiene frente a una habitación
y grita:
--- Mama Tina… hay un hombre que te
quiere ver….---
La
señora asoma su cabeza que ya se pinta de canas, se quita los espejuelos y se
dirige hacia la entrada. Con un poco de desconfianza por la facha del
visitante, lo enfrenta.
--- Que se le ofrece señor…---
Detrás
de esa voluminosa barba y con el cabello hasta los hombros, que le dan un
aspecto de indigente, entiende la dificultad de ser reconocido. Toma su
guitarra y apoyándose de rodillos.
--- PENSANDO EN TI!--- renace en la
canción---
La mujer se ve sorprendida, al
escuchar las frases, que en algún momento le causaron escozor.
--- Mama soy yo!---
Ella
le toma cariñosamente del rostro y lo aprieta contra su corazón, las lágrimas de
felicidad le recorren las mejillas.
---Hijo mío, hijo mío….
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