miércoles, 29 de mayo de 2013

LOS ESPEJOS.



          El candelabro que ya muestra señales de abandono en el centro de la mesa, cubierta con una fina capa de polvo, que tapiza el madero de caoba fina, trastos de cristalería con huellas de animalejos que se arrastraron en su interior, junto a  los restos de hilos de tela de araña que se cuelgan de los artefactos, todos fueron olvidados en el sitio exacto donde  se detuvo el tiempo, la sombra del pasado que enseñaba como el trágico suceso sucedió sorpresivamente.
          Las sillas arrimadas, unas caídas y el resto como movidas a propósito, desordenadas, formando una colección de sillones que en algún época fueron elegantes, de colores radiantes, ahora permanecen inmóviles, cargadas de agujeros de polilla, la tapicería de tela que sufrió el paso del tiempo, se deshilaron en sus esquinas, para dejar paso al colchón de bodoques de algodón, que le servían de cuerpo al sentadero.
          El silencio, parte del escenario se muestra lúgubre desde el abandono del castillo, todo a raíz de los fenómenos extraños que sucedieron, mientras se celebraba un apoteósico acontecimiento. Actividades mágicas, maleficios que fueron  lanzados en su contra de la corte, mandatos de hechicería que destrozaron a los mayordomos y miembros de su séquito.
          Esto sorpresivo acontecimiento oscureció el panorama de la fiesta, provocando una catástrofe de consecuencias fatales donde el palacio se quedo prendido en el pasado, la muerte sobrevoló como aves de rapiña junto a  los mantos que hicieron desaparecer sirvientes e invitados detrás de una nube de acertijos que como un torbellino acabó de un plumazo un alegre acontecimiento que se efectuaba ese año, con la crema innata de la sociedad, situación que  transformó a una tranquila monarquía en una singular película vieja de tristeza soledad y muerte.
          Como en un cuento de hadas, un grupo de exploradores, amigos de la princesa que había quedado fuera del hechizo, fueron conducidos hacia el encantado castillo, llevando las posibles respuestas a este fenómeno. Mucho había buscado la dama habiendo descubierto, el talismán de agua marina, para deshacer el encanto y resolver el secreto de su maléfico encantamiento. Los espejos de sílice adornados con agua de mar eran los secretos para disipar toda clase de hechizos.
          En los albores de la primavera un magno acontecimiento de avizoraba en el Templo de los Tres soles. El matrimonio y viaje de luna de miel de los príncipes de la casa real se acercaba aceleradamente, todo un acontecimiento que llegaba a la cima de la celebración pomposa que a grandes voces recorría por las veredas y los bosques con los pregones que llevaban la voz a los mas recónditos lugares, la noticia de la unión de los mejores representantes de las casas reales, que como miembros del lado sur del río mayor de la península. Carros de noticias que se incursionaban en las aldeas y caseríos para llevar la buena nueva.
          En los reinos del norte vivía una bruja, que deseaba con muchas ansias, hacerse emperatriz de todas las comarcas del lugar y buscaba la oportunidad de hacerse del poder más grande y reinar a través de un descendiente. Esto implicaba apoderarse del Templo de los 3 soles y todos sus habitantes, por lo que miraba con ojos de lujuria las cosas buenas de sus vecinos y buscaba como hacerse participar en la celebración de la boda de los príncipes. Era tanto su celo que al verse ignorada incluso para la invitación de la boda, en un ataque de rabia, convocó a sus vasallos los cuervos y les envió en misión de observación hasta el castillo, a fin de mantenerse enterada de todos las actividades.
          Mientras tanto ideaba la manera de provocar una catástrofe de venganza, en el interior de la atalaya de su propio palacio, se encerró por tres días y tres noches mientras invocaba a los espíritus del mal, los grandes libros de la magia negra fueron consultados. En medio de la habitación sobre una hoguera hervía una tiznada tinaja, donde depositaba menjurjes, hierbas extrañas y toda clase de pócimas mágicas. Con una gran paleta les daba vuelta para mezclar los poderes que contenía el elíxir. Mientras cantaba invocaciones con danzas macabras convocando a las almas del averno, para completar los maleficios de su pócima.
          Un grupo de murciélagos le observaban de cabeza, mientras ella se solazaba lanzando maldiciones, cuchicheaban sacudiendo sus peludas alas para ahuyentar los fuerte olores del cocimiento.  De pronto, los cuervos llegaron de uno en uno llevando la noticia, el acontecimiento estaba a punto de principiar, los actos religiosos, por supuesto la gran fiesta de celebración se prestaba para dar inicio en las siguientes horas. Todos los simpatizantes de la pareja estaban ya en primera fila para observar el acto.
          La bruja, tomó su capa de terciopelo negro con sus varita mágica, llenó un ánfora de vidrio con la pócima y cubriéndolo con su manto se trasportó hasta su lúgubre carroza, allí le esperaba sus sobrino, con su elegante vestido de fiesta, tomó su cochero y arrió los corceles de ojos brillantes y cascos de acero, que la llevó como el viento y por los aires hasta las afueras del Templo de los tres soles.
          Con la fuerza de la maldad hizo su ingreso hasta la sala principal del palacio, donde sorprendió a los visitantes, sus lacayos de fuertes armaduras tomaron de rehén a la princesa, llevándola fuera de la habitación, entonces ella se detuvo frente los reyes y mayordomos, sentada en una nube por encima de la mesa principal, abrió su brazos y luego de lanzar una estridente carcajada….
--- Mis señorías ilustrísimas, vengo a mostrarles mis congratulaciones por la hermosa celebración, aunque…--- llena de ira vociferó ---COMO ES QUE A LA REINA DEL MAL NO LA TOMARON EN CUENTA?--- con su huesudo dedo índice señalando a los reyes.--- no me quedó mas que hacerme presente y presentarles un regalito…! Ja, Ja, Ja, un regalito mágico.---
          Saco el ánfora de la pócima, la destapó y antes de lanzar el conjuro, observó que el frasco ya no estaba lleno, luego lanzó el líquido sobre la mesa y sobre los asistentes, luego levantó las manos y haciendo círculos con su varita profirió el conjuro.
          Un gran trueno se dejó escuchar por todo el salón, rayos y centellas se cruzaron por los rincones, una oscura nube se dejó caer sobre todo el salón. Uno a uno fueron cayendo al suelo el Rey y su comitiva, los mayordomos y todos los invitados y asistentes de la boda, una fantástica transformación se llevó a cabo, todos y cada uno de los presentes se fueron llenando de pelos, sus brazos se alargaron, trasformándose en monos, que en un principio se alocaron, saltaban de un lado a otro mientras chillaban desesperadamente al verse en su transformación. Luego fueron quedando en letargo hasta que quedaron adormitados alrededor del salón.
          De  modo que la bruja, con aire de triunfalismo salió hasta el jardín de la entrada, donde había dejado la carroza. La princesa daba de gritos, mientras era llevada con lujo de fuerza hacia el interior de la misma, mientras tanto la maléfica se acercó para presentarle a su bello sobrino, con quien deseaba que se desposara. Sorpresa dentro se encontró un mandril más feo que los otros.
--- Tonto, tonto, tonto--- dijo la bruja, mientras le somataba con las manos la cabeza.--- Tú…. Tú te bebiste un poco de la pócima,--- y gritó!--- Auggg…!, porque tendré familia asi…!!!---
          El mono se le quedó mirando y le dibujó una amplia sonrisa, le sacó la lengua y se rascó insistentemente la cabeza…

          Los amigos de la princesa, llegaron hasta el lugar, ya que por la noche, las almas de los monos deambulan con los vientos en los alrededores, escondiéndose de las sombras, las señales en la oscuridad de la noche se escuchaban los cantos de las lechuzas, los búhos, que apáticos cerraban sus ojos para hacerse los desentendidos al paso de hechizo, como cuando el miedo se apoderaba de los presentes.
          Los espejos misteriosos, llevados por la princesa, fueron colocados frente a los vitrales que permanecían ocultos por las enormes cortinas, y ocurrió que durante la mañana a la presencia de los rayos de sol, el hechizo empezó a desvanecerse, los espíritus de los monos, rebotaron en el piso y su mágica transformación se fue llevando a cabo, los cuerpos de humanos volvieron a la vida. Los reyes y mayordomos tornaron  su sitial de honor y reordenaron con sus empleados. Como por arte de magia, todo volvió a la normalidad, desvaneciendo en el aire toda sombra de maldad y bajo los efectos benévolos de los rayos del sol, la boda llegó a su final feliz.  




viernes, 24 de mayo de 2013

LA FIESTA DE LOS JUGUETES



          Allá en el cajón de madera de pino, pintado con anilina, encerrado en el cuarto de juguetes, están las pelotas, el oso de peluche y una desvencijada muñeca de trapo a quien ya le falta una pierna, tiene su vestido rasgado de donde se le sale el algodón de su interior, los acompaña TATARI, la marioneta de madera delgada su cabeza, de paletas de helado sus extremidades, su cuerpo una tableta donde se engrapan, sus brazos y piernas,  a duras penas se pone de pie, los hilos que le dan vida están enredados, mientras los broches de las articulaciones están flojos.
          Con harta dificultad sube hasta el borde del cajón donde engancha entre el brazo y la cabeza, haciendo el intento para brincar y abandonar el cajón. Cae casi desarmado sobre si mismo el piso, mientras alguno de los hilos permanecen enganchados en el interior de la caja.  Endereza una pierna con el uso del tirante de la pita, se mueve con el botón en su cadera, lo que le permite sostenerse en pie, se sacude alegremente moviendo su cabeza de un lado al otro, al liberar sus brazos.
          Camina graciosamente lento pero seguro sobre la alfombra adornada de personajes de la farándula infantil, se recuesta sobre sus paletas, con su mano sosteniendo la cabeza para observar las figuras de los muñecos héroes de plástico que permanecen regados en el suelo. Observa por detrás de la silla mecedora, donde aún hay oscuridad se dejan ver dos ojos en el fondo los faroles, es el carrito color rojo, de un pie de largo, que le hace ojo pache para que lo deje participar en el juego, es uno de esos escarabajos VW, que ha sufrido los embates de malos tratos de los juegos, le falta una puerta y la compuerta trasera ya no cierra, en cuyo interior su motor a escala ya ha sido trasteado y los tapones han desaparecido, pero aun así permanece activo.
          El dinosaurio de baterías se despereza cuando se  enciende, se mueve en todas direcciones, estira su largo cuello cuando  lanza un grito que asusta  a todos los juguetes menores que permanecen tirados a lo largo y ancho de la habitación. Los soldaditos de plomo que permanecen encerrados en una caja de cartón, se inquietan y empujan las tapaderas para liberarse de su cautiverio, alarmados insisten en los empujones para a través de sus marchas poder participar de la fiesta.
          TATARI, se acerca hasta una simpática caja de joyero, pintada de rosado, le hace girar la manivela que se encuentra en el costado, varias veces a la derecha, hasta llegarla a su final, procede a levantar la tapadera donde como resorte, salta una muñequita que se sostiene de una barra, é inmediatamente empieza a dar vueltas con los acordes de la música de campanitas, a la marioneta se le dibuja una sonrisa y sus mejías se tornan rojas, cuando le hace la imitación y baila junto a la bailarina.
          El escenario se completa con el resto de los habitantes, el trompo con su traje de rayas horizontales se hamaquea rítmicamente, mientras da miles de vueltas, un YOYO que desciende de un lazo y se trepa después de un instante, sonido que le hace remedar a los patitos amarillos que en ausencia de sus patas hacen como que nadan en la alfombra. Los trocitos de madera se colocan en fila empujándose los unos a los otros como desfile, el trencito se despierta, expulsa una bocanada de humo por la chimenea y su silbato le abre paso entre los asistentes. Tomados de la cintura zigzaguean los gatitos en patines de plásticos que completan la ronda de los bailarines alrededor del escenario.
          Cuidado, en el rincón de los cajones especiales, es prohibido acercarse, los serios juguetes electrónicos, con cara de pocos amigos no intervienen, ellos son los de moda, los selectos, los que especialmente son requeridos para entretener a los dueños de la casa. El helicóptero de control remoto, se cruza de brazos y se hace el indiferente mientras charla con la pista de los carritos eléctricos, como serios y no participantes las maquinitas de PAC-MAN y Súper Mario Play Station, que ignoran lo que sucede mientras reposan en delicado sueño.
          Al que le pican las costillas y hace por mantenerse callado aunque llevando el ritmo, es teclado electrónico, que permanece dentro de su caja cubierto con celofán transparente agilizando sus 49 teclas y 32 medias u octavas negras, que se hacen empujones al escuchar la música. El resto altaneros se sientan empurrados al no participar entre los juguetes sencillos.
          El director es la marioneta y con todo cuidado hace que sus amigos disfruten del momento y presto se encuentra para cuando al terminarse la cuerda de la caja, él inmediatamente se presenta a repetir el procedimiento de recarga, para continuar con el jolgorio.
          Un ratoncito de cuerda por fricción, salta asustado y corre desesperado hasta el sitio de la fiesta. La noticia es urgente, la presencia de alguien a inmediaciones de la habitación es inminente. Corren todos despavoridos, mientras se esconden en los rincones y el suspenso hace presa de los juguetes. Si, alguien viene, el sonido de la llave y el movimiento del picaporte se escucha a lo largo del salón, la puerta se abre vigorosamente.
          Todo se encuentra inmóvil, ni el mas leve zumbido se aprecia, los muñecos mas lentos quedaron a medio camino, tirados en la alfombra, la bailarina de la caja de música aguanta la respiración mientras la última campanita tintinea en el escenario. TATARI, cierra sus ojos y no tiene mas remedio que recostarse a un costado del joyero.
          Ha entrada la mucama, la señora encargada en hacer limpieza, con su escoba en la mano, se detiene frente a la alfombra y con una cara de desacuerdo, refunfuña, se pone la mano sobre la frente, luego se toma los cabellos. Frunciendo el ceño y haciendo una serie de gesticulaciones, se convence de que en los cuartos de juguetes, las revoluciones y el desorden son siempre inevitables.  Encoje sus hombros y con el pensamiento de decir, que remedio, se dispone a cumplir con responsabilidad a su trabajo, se acurruca sobre la pista, reuniendo con sus manos a  cada uno de los grupos de muñecos, los instala en sus respectivas cajas, las torres de trocitos son acomodados en orden en su recipiente. Otros mas vuelan por los aires para ocupar las estanterías rotuladas con su nombre, enredados los peluches caen algunos de cabeza cuando caen de columbrón en  una de las cajas.
          Después de completar el ordenamiento, el lugar se ha despejado, ella toma la caja de música y en un arranque de curiosidad le da vuelta a la cuerda, lo que hace que la bailarina se continúe dando algunas vueltas con la prolongación de las campanitas, la marioneta que aun permanecía en la orilla de la caja, mueve sus paletas y abre sus ojos, lo que la hace caer en el regazo de la mucama, quien poniéndose de pie se altera y quizás con un tinte de miedo, se deshace del cofre cerrándolo, agarra de una de las piernas a TATARI, se le queda viendo, observa si se sigue moviendo y luego despectivamente lo lanza al interior del cajón, donde termina al igual que siempre enredado en sus propios hilos.
          Siempre que escuches el tintineo de una caja de música, en el cuarto de los juguetes, te recordarás de la marioneta, que gustaba de danzar con la bailarina que daba vueltas en un pedestal.

jueves, 23 de mayo de 2013

ARAÑA, LA VECINA.



          Sentada en su butaca de algodón, en la esquina del dintel del tejado, amarrada a los agujeros que se enseñan  en la pared, se encuentra mi vecina de los rincones, siempre entretenida con su terapia ocupacional de tejer a mas no poder sus delicados hilos, que le ayudan a construir su morada, usando las escuadras de su conocimiento, coloca con mucha exactitud los lazos que unen la maraña de su tela.
          Con sus hábiles patas extrae el ovillo que desenreda para soltar, cuando se deja caer libremente al espacio con la prudencia para fincar el cimiento que le estira, para dejar elegante el tejido en forma de barrilete de su trampa. Una vez elaborado su croché, usando sus estructuras de trapecista, deambula sobre sus hilos, buscando que sean lo mas firmes para retener a sus víctimas, se retira a sus habitaciones a sobarse con la trompa y esperar que las alarmas del movimiento le indiquen la presencia de algún incauto que pase y se pegue inocentemente. 
          Es noche de palomillas y estas vuelan alrededor del único bombillo de la habitación, se arremolinan alocadas por la presencia de la luz y algunas tontamente se chocan con el vidrio caliente de la fuente y caen perdiendo sus alas, otras caminan en convoy en los alrededores, mientras buscan los nidos en las maderas agujereadas por la edad.
          Las mas despistadas son las que se vuelven víctimas, que en sus alargadas planeaciones se topan accidentalmente con las cintas pegajosas de la trampa de la araña, Se instala la alarma y los tenues movimientos que se transmiten en el tejido llegan inmediatos hasta el centro de la tela, atenta la propietaria hace sus intentos de acercarse sigilosamente hasta el lugar del suceso, donde indefenso el insecto hace sus esfuerzos de liberarse de su caución. Las pitas tiemblan del esfuerzo, pero el pegamento es resistente y agotan a la palomilla para conseguir su liberación.
          La araña se desliza ágilmente por sus pasadizos, hasta colocarse en posición de ataque, se avalancha sobre la víctima y con la destreza que le permiten sus patas, envuelve con una tela de terciopelo a la prisionera. Con la ayuda de sus patas se la coloca encima, para llevarla envuelta hasta su habitáculo donde dispondrá de su cacería, como alimento. 
Han pasado los días, la quietud ha sido parte de diario vivir, las goteras han empezado a hacer mella, justo es que las reparaciones de los hilos que han dejado de ser fuertes, junto a su traje de trabajo la vecina, se dispone a revisar sus redes, amarra sus lazos y se columpia hacia donde se han producido ventanas, desaparecidos los trozos de hilo que por el viento han sucumbido, es pronto el accionar y la reparación del asunto.
          Emergencia, emergencia, el plumero hace su aparición en la escena, en compañía del gusano de pelos negros que sirve para hurgar los rincones, son sus cerdas en forma de cuchara se recuestan en las esquinas y arrasan con cuanto rescoldo de suciedad, polvo y chirajos de antiguar residencias, que permanecen detenidas en el aire, acumuladas de polvo y restos de hollín. Esto es el fin la elegante vivienda de la araña es sacudida por los instrumentos y desaparece en un santiamén, ante los múltiples ojos de nuestra amiga.
          Que tragedia, ahora brilla la limpieza y hasta los agujeros de las polillas se ven acicalados para darle otro aspecto a la pared. Además la obra se hace acompañar de los brochazos de cal blanca que revisten el repello de ya deteriorado. La moldura también sufre su cambio cuando la visten de remojo con pintura color oscuro para que se vea mas interesante, allí dentro de un agujero se esconde la tejedora que espera con ansias el retiro de los artesanos que dieron al traste con su vivienda.
          El silencio se hecho presente, los habitantes inconformes con la limpieza que les ha producido casi su extinción, se preparan a la etapa de reconstrucción entre otros menesteres. Desde lo alto la vieja tejedora se lanza al espacio prendida de uno de sus nuevos hilos, se balancea de un lado hacia otro hasta encontrar el preciso lugar para anclar su viga, asciende a través la misma y repite el ejercicio, se lanza en otra dirección, con el lazo de su trasero y lo deposita en otro ángulo, si temor al agitamiento hace su nuevo diseño, con gracia y amplitud, esperando en estos casos a mejor la cacería de insectos, su labor se extiende por varias horas hasta dejar las bases del nuevo nido.
          Rondando la construcción y la especial artesanía de la tela, una intrigante mosca se prende del techo, donde curiosa observa la diligente araña, elaborar las redes de su vivienda, ella no muy contenta se suelta en una mirada y la acecha, la mosca se sonríe, levanta el vuelo, da tres vueltas y luego se vuelve a depositar casi en el mismo lugar. La vecina se acerca un poco mas y le hace algunas señas con las patas, la otra se frota sus patas, sacude sus alas y se da otra ronda, la tejedora rodeada de toda clase de paciencia hace caso omiso de ella, que la coquea con el zigzagueo de sus alas, da tres piruetas en el vuelo y accidentalmente topa con una de las puntas de la red y queda atrapada en él en una de sus alas, mientras mas se sacude mas se embadurna y se pega a los hilos.  Lo que fue sonrisa se convierte en pánico, presta la araña de tres zancadas y se coloca frente a ella, sin mucho pensarlo se lanza sobre su víctima, acariciándola mientras la envuelve en su traje de algodón para prepararla para la cena.
          El que ríe al último, ríe mejor y come bien.


miércoles, 22 de mayo de 2013

TEATRO DE LOS SUEÑOS



          Entre los paralelos de las nubes y en la magia de los sueños, me introduje en la fantasía de crear una aventura, de pensamientos nobles, de significantes actos y parodias de múltiples facetas que reflejaron en mis imágenes, hasta convertirse en una idea para el espejo de mi mente.
          Me encontré después de viajar en el tiempo, en un escenario mágico de colinas de verde florecer, de jardines estampados de colores, flores de múltiples aromas, que servían de frontispicio a un hermoso palacio de cuentos de hadas, que me invitaba a descubrir sus tesoros. El portón de tinte gótico y maderas oscuras, se aperturaba de par en par, para incursionar en sus entrañas, listo para darse a conocer todo un mundo nuevo de emociones.
          Las enormes cortinas de corinto y oro, que colgaban perezosas de lo alto de las columnas de roca calcárea, se recogían en su centro por lazos bordados de oro, que dejaban libre la entrada hacia el salón del interior, con monumentos de mármol, representando míticos personajes que formaban valla a lo largo de su estancia. Centenares de globos que flotaban en el ambiente, de fiesta, abriendo dentro de si una actividad de serpentinas y confeti.
          Fui arrastrado de la mano, por los espíritus del encanto, empujado por las musas de la creación hasta el foro de un teatro, donde en el alto de un podio un personaje vestido de etiqueta, de levita, de bombín, todo de blanco, agitaba su batuta y saludando se  agachaba, mientras cortésmente lanzaba etiquetas, agitándose daba señas con su mano, para hacerme llegar los pases para las funciones, espectáculos especiales pintado en las gárgolas de las salas del teatro. Su rostro, también pintado de blanco como un mimo, dibujaba una sonrisa de payaso, su estampa se desvanecía mientras con los movimientos esteriotipados, cambiaba de posición y se tornaba inmóvil en búsqueda de una fanfarrea.
          En las correderas del viento, aparecí entonces en un teatro al aire libre, donde un concierto era ejecutado,  rodeado de un sin número de asistentes que vitoreaban al principal, el héroe, el pianista que tableteaba muy hábilmente en teclado bicolor, mientras el instrumento levantaba la tapadera de su cola para soltar rítmicamente las notas vividas de la melodía. Los chelos y los violines volaban a su alrededor, mientras eran acariciados por sus arcos, que les producían cosquillas a las cuerdas, en los brazos de sus ejecutantes. Se hacían acompañar por las trompetas, las tubas y los cornos, que se resoplaban alegremente, respirando la armonía del concierto. Los percusionistas atentos a la señal del director, para en su momento justo hacer reventar batones sobre los tambores.
          Los asistentes todos de trajes elegantes, que se acompañan de señoras emperifolladas, de sombreros de plumas, que se ponían de pie y aplaudían discretamente al finalizar las overturas. Los otros desde sus plateas, espiaban a través de sus catalejos a los vecinos y los lejanos,  para ver mas de cerca las notas musicales, para que no se les escaparan los detalles de los movimientos de los curiosos asistentes.
          Las luces se alocaban en el recinto mientras se apuntaban desde el escenario, hasta el conglomerado de asistentes que brincaban frenéticamente, los mas atrevidos viajaban empujados sobre las cabezas de los participantes, para ser expulsados frente al escenario virtual. El estrepitoso concierto de música moderna. Donde el cantante vestido de cuero apretado se acaramelaba con un micrófono, mientras saltaba de grillo sobre la pasarela del escenario. El que se engolosinaba con los tambres, estampaba los palos entre los redoblantes y los platos, elevando a tal grado los decibeles que hacían eco del ritmo del público presente. El de la guitarra llevando la cara pintada de murciélago, que también le hace espalda al cantante,  un tercero que retoca arqueado, el bajo, saltando como marioneta encima de un cubo. Al finalizar, el nervio se descansa y se relaja la audiencia, mientras espera una nueva respuesta musical que le reviente el oído, para su deleite.
          En el nuevo escenario se comparten dentro de los brillantes integrantes de la sinfónica, deleitando juveniles de audiencia, las gradas de un gimnasio que se estresan con la presencia de muchachos adolescentes que se solazan de escuchar las canciones populares, volcadas magistralmente al estilo de una filarmónica POP. Brillante, el renacimiento de sonesitos como el “mishito”, o las especiales interpretaciones de las Guarachas, mas conocidas con el ritmo de 6X8.  El Ferrocarril de los Altos y la Doce calle, que levantan a cualquiera que sabe del buen bailar a sacudir la polilla y arrastrase por la pista en un desborde de emoción y felicidad.
          Un torbellino de suspiros me empuja hacia el siguiente paso, el brillante túnel que me lleva hacía las plateas del teatro. Múltiples carteles que estiran sus brazos para mostrar la entrada. Las comedias de la Rafaila, de interesante tema.   Pan para tu matate, Matate por un pan, la jocosidad hecha comedia. El sentirse vestido dentro de un personaje que tras una máscara expresa el pensamiento de otro. La respuesta de una carcajada o de un fuerte aplauso, como justo premio a la buena actuación.
          Vaya si no, hasta donde nos llevan los sueños. Beber del elíxir de la pasión, remontarse hasta las historias del pasado, las penumbras de los muertos y aparecidos, pesadillas del no alcanzar el resuello, caer en el fondo de un abismo o flotar como las nubes en el firmamento.
          Luego convencerte que el toque de una alarma que señala una hora, te conmueve el espíritu y te saca del idilio con el sueño, para volverte una vez mas a la realidad, al ruido de las calles, al grito del periodiquero, el bullicio de los transeúntes que en estampida deambulan en busca de sus labores cotidianas.
          Y ese fantástico olor a café chapín, percolado, que te despierta, te fortalece y te lleva al clímax de una mañana llena de éxitos.

domingo, 19 de mayo de 2013

EL PRODIGIO DE LAS IDEAS



          Porque tanto vivir, será porque esta pluma jamás se seca, las historietas y las ideas se hace eternas y reflejan el diario aventurarse en los sueños: Los cuentos de los niños, las anécdotas de los recuerdos, las fábulas maravillosas que se describen en los sorprendentes pasos entre la magia y relatos antiguos,  las charadas, ocurrencia que sobresalen de nuestra mente.
          Es un diario vivir, donde sentado tras una mesa, se aparecen imágenes, que luego se transforman en letras, frases u oraciones, de la mano de un lápiz dando vida a un cuento de caballeros de mil batallas o de historias de amor adornadas con la exquisitez de un romance, el encuentro de dos culturas que se mezclan en el entorno de una narrativa que lleva las ideas al mas allá y la grandeza de los personajes con enormes cualidades, cuyas enseñanzas de  gallardía son el valor para transitar en esta vida.
          Recuerdos convertidos en prosa, que se acercan a las fantasías de princesas, de lenguaje de pájaros que se transforman en aventuras de la vida real con la picardía que caracteriza a quien las escribe en su florido vocabulario, que adornado de dicharachos, revoluciona la manera de decir la caricatura de un evento, como la concepción de muchas palabras, unidas con puntos y comas que dan luz a las idea.
          He viajado por el mundo de la fantasía, incursionado en las lienzos de la antigüedad, en los solitarios campos de la mística, del mas allá, de espíritus y fantasmas, en la inmersión en los monólogos, los coloquios de las fábulas, para desenmarañar lo liberal de mi pensamiento, en búsqueda de una auténtica expresión, que muchas veces, en el pasado fue un tanto timorata, llena de temores de mi juventud.
          Deseos, ansias, quizás de haber sido mas protagonista, sobretodo en la época de la insurrección, donde muchos pasajes escritos y redactados fueron mezcla de eventos reales con ideas forjadas únicamente en mi cabeza. Vivir inmerso en una sociedad que se debatía en la guerra y sin participar, era una contemplación muy lejana de los escenarios reales.
          Conquisté los puntos donde se expresa. Planté un árbol, Escribí un libro, este último por el simple orgullo de hacerlo, emoción de cumplir conmigo mismo, pero ¡Que !, allí se quedó, como quien cuelga un cuadro de un cromo en la pared de la sala de su casa, que luego se vuelve parte del paisaje, se olvida, se empolva, con poco logro,  sin mucho lauro, nada mas un tributo a quienes alcanzaron a hojearlo, un librito, que aun mis amistades y familiares que lo leyeron fueron muy parcos en expresar aunque fuera un sobresalto a su contenido. Encontré la manera de hacer público mis escritos a través de los llamados blogs, pero aun así, creo que para gozar de la predilección de los lectores, el aprendiz de escritor debe de ir precedidos de un nombre.  Y para gozar de los beneficios de publicar, es importante tener recursos, para que esa idea sea realidad, nadie apoya a los escritores nacionales y menos a los desconocidos. Ni por cuello, ni por decreto.
          Aun así sigo escribiendo, incorporándome a varios géneros que he aprendido a manejar, haciendo esfuerzos para acomodarme a esas metodologías, Poemas cuento, poesía libre. Pero he comprendido que se necesita muchas mas aprendizaje para esto. La narrativa, el cuento y la fábula han sido los de mi mayor predilección.
          Nunca recibí clases para poder hacerlo, mi no muy amplia experiencia fue la de la propia vida, un poco de lectura y uno que otro consejo asimilado de personas doctas y expertas en la materia, que con el recato del caso fueron como los murmullos de dar parcialmente digeridos los tips de la noble escritura. Con el aquello, “si, está bonito, cuida los tiempos verbales, o bien es que escribís con exceso de Y.
          Las ideas están allí, revoloteando en mi intelecto y una a una las he puesto en blanco y negro, gracias a tener un teclado y una computadora para efectuarlo. Como que no. También en los inicios de la adolescencia, donde me prendía a la máquina Royal de la familia, donde escribía con tal vehemencia que rompía la cinta y hasta el rodillo dejaba remarcado, pasando en limpio los garabatos que había deletreado en un rato de ocio.
          La mayor parte de las veces, fueron anulados, un sin número de temas allí en el pizarrón, o por comodidad empezaba por deletrearlas en algunas frases para mantener el recuerdo de alguna idea, para luego desarrollarla mas adelante, así fue como se perdieron muchas creaciones, bosquejos que cuando  desarrollé en mi mente me parecían adecuadas y luego al sentarme a transcribirlas, no le hallé el modo como expresarlas o me parecieron insulsas.    Increíble los intentos de algunos de los versos, plasmados en las orillas de un diario, que luego costaba descifrar los jeroglíficos, en el dorso de una receta médica, o en las hojas de evolución de un hospital  o sanatorio donde había pernoctado
          Fuentes armónicas, musas indelebles, que hacen brotar como cascadas en el paraninfo de la masa de neuronas, un ideario que mezcla el paso de la juventud con la experiencia que dan los lustros del caminar sobre las veredas de la existencia. Locuras a caso, cosas del diario vivir, que salpican sobretodo los episodios de emociones, quizás tristezas, pero sobretodo la inquietud de volcar en un hoja de papel, marcas y señas que proyecten el sentimiento del modelo para un lector ávido de cosas novedosas.
          Y entonces se permanece en el anonimato, se escribirá acaso para uno que otro lector que poco se interesa, visor ocasional, u hojeadores que se ven a menudo solo para gastar el tiempo con el libro en el regazo, para entretener el corte del cabello o el lustrado de los zapatos. Y al igual que las revistas de modas, o los chistes de Hermelinda terminan en una pila de pasquines insulsos en una silla olvidada.


sábado, 18 de mayo de 2013

EL DESFILE



         El desfile es un tanto especial, se inicia en los linderos de la plaza y de pronto recorre las calles principales de la gastronomía chapina, los asistentes en gran número abarrotan los lugares de paso. Múltiples lluvias de confetis,  ramilletes de globos multicolores se hacen presentes en las esquinas, donde los chiquillos juguetean en pandillas. Al rededor de las carretas de sorbetes de sabores y las cornucopias de helados hechos a mano. Los algodones de colores que vuelan engarrotados en varitas de bambú, panderetas de mazapán, acompañados de bolsa con tiras de mango verde, bañadas de pepitoria.        

          Las trompetas con su sonido estridente abren paso en el primer tramo, se hacen acompañar de un centenar de redoblantes, marcando el paso, bombines, tamborones, que remarcan con su grave ton-ton, tontorotonton. Los timbales y el resto de los instrumentos de percusión se bambolean en la cintura de los ejecutantes para demarcar el ritmo de las canciones. Alguien con un bastón, dirige la orquestina.
          La algarabía del público se hace efervescencia cuando a la distancia se observan las primeras carrozas, que se ven antecedidas de  jovencitas de falditas cortas, mostrando la belleza de sus piernas,  cuerpos juveniles que rítmicamente se contornean, mientras lanzan sus batones por los aires y hacen de piruetas en su baile.
          Aplausos a mas no poder cuando se acerca la carreta de los dulces típicos, las enormes ollas de barro color café, con los molletes rellenos de manjar, que nadan en las mieles del azúcar, de chuparse los dedos, mientras con las paletas de madera  remueven el caldo caliente del jarabe. Los montones de pelotas de color amarillo que en grupos de 3 y de 5, forman pequeñas pirámides, unas encima de las otras, los nuégados  bañados en polvo azucarado, que se mueven al compás de la carroza.
          No se diga las canillitas de leche que marchan a los lados del transporte, con sus cuerpos estilizados, haciéndole ojo pache a sus vecinos, que encaramados en la tarima se derriten en la miel color verde, los higos que se apoyan en las ramillas de canela que le enmiendan sus delicioso sabor.
          Ya en la parte superior de la carreta, se entrelazan las ruedas oscuras de los colochos, hechos de guayaba, que se adornan con los granos blancos de azúcar en su pescuezo. La caja de al lado contiene los trozos de color ámbar, Chilacayotes empacados de hilachas con ojos de pepitas negras, estos se encaraman para saludar a los asistentes, así como los reposados pedazos de camote que se recuestan haraganes en la cintura de la barcaza.
          Los Cuadrados de pepitoria abren la proa de la siguiente carroza, que se sacuden de miel de trapiche en sus costados, allí brincan las bolitas de carne de tamarindo, bañados de polvo dulce, que se empujan de un lado a otro, para bañarse de sol. Muy bien formados se encuentran los rombos de carnaza de coco, que con múltiples espirales se cubre como vestidos de fiesta, algunos blancos y otros de café,  también los cuadrados de mazapán siempre muy serios y sin decir palabra, se detienen el uno sobre el otro para no caerse. Amarrados en el mástil, los collares de manzanilla son los que se adornan en la parte de arriba, donde se cuelgan las tuzas que contienen en su interior los dulces de piña.
          En la parte posterior se encuentran toda clase de figuras, muñequitos, jarritos y casitas elaboradas de clara de huevo y azúcar, bellamente decoradas con anilinas de colores. Los dulces de Colación y las canicas o anicillos de que se mezclan con la fortaleza del anís.
          El espacio se abre, con grupos juguetones de bailarines que hacen paradillas, máscaras de personajes que hacen de parodia, payasos multicolores que resoplan  para dar multiformas  a las vejigas, manos hábiles que transforman una salchicha, en flores, perritos y sombreros, para distribuir entre los asistentes.
          Paso seguido una carreta más, la de los platos de comida típica. 6 tacos con tiras de cebolla sobre sus cabezas, se colocan en el frente, en la cintura cargan un atuendo amarrado de tusa, donde rebalsan las hojas de cilantro. Que les da una elegancia de uniforme de milicia. Las pacayas envueltas en huevo, que con sus múltiples vainas saludan agachándose sobre su tronco
          Los famosos tamales colorados envueltos en hoja de plátano, que desvestidos muestran la masa de maíz con la salsa colorada y los trozos de carne en su interior, algunos con alcaparras y aceitunas. Arrimados también los paches, sus primos hermanos, solamente que su maza es de papa y chile picante en su barriga. Los chuchitos, envueltos en tuza, con una moña en la cabeza que amarra su contenido y mezclados con hojas de chipilín, con loroco o con carne de pollo o marrano, o los dulces como los de cambray.
          En el centro se recuestan los chiles pimientos rellenos, quienes les han sacado la base y las semillas para ocuparlos de carne de marrano picada y trocitos de zanahoria, papa y arbejas, luego envueltos en un abrigo de clara de huevo batido, para mostrarse con su gancho en la cabeza.
          Las tostadas se despachan en la popa, donde se embadurnan alegremente con la salsa de tomate, espeso de frijol y aderezo de guacamol con hojitas de orégano, todos adornados con cebolla, despenicado de queso seco y una que otra gota de limón. Las deliciosas tortillas dobladas con hilachas de carne y repollo cocido, que se doran en la orilla para mostrarse y abrirle el apetito al público. Las de queso son más recatadas, porque sin dorarse, solo muestran el interior, cuando llevan lorocos, polvo chicharrón o masa de flores de güicoy.
          A su costado, se encuentran reventados los canutos de Yuca, que suavemente cargando sus adornos de trozos de chicharrón, con restos de tomate cocido.  El buche, estómago del marrano, que se hace en pedacitos, con los rábanos picados y bañados con limón, para comer con tortillas salidas del comal.
          Es la siguiente carroza, la de las ollas grandes y de los caldos. La inicia el caldo de kak´ic, donde los jugos de los diferentes chiles le hacen frente a las carnes de chunto, los tomates asados y molidos en piedra le dan un sabor especial, las piernas y las alas de del chompipe se sacuden rítmicamente mientras los grandes comales se hacen danzar con los tamales blancos, para tasolear.
          El recipiente del exquisito pepián, de tres carnes, elaborado con tortilla quemada, la costilla de res con papa, tomate asado con pechuga de pollo y el infaltable pedazo de marrano con hojas de yerba buena. Sin dejar atrás, el insuperable Caldo de Gallina, pero de gallina asada, sopa caldosa con yerba buena, papas, tomate, con unas cuantas yemas y  la madre de los huevos.
          Cosa especial el recipiente nos muestra el revolcado de cabeza de marrano, caldos de tomates con todos los cholojos del animalito, pimientos y todas las hierbas que entretienen su gran sabor. Se acompaña del bucul de Pulique caldo de salsa roja, maíz quebrado y molido, para espesar, con carne de pollo.
          Todos los recipientes bien acomodados, haciendo alarde de su bouquet, la magia de su sabor y la especialidad de su preparación. En ollas más pequeñas no menos importantes están las del Tapado, caldo de mariscos espesado con leche del  coco, para comer con pan elaborado con aceite del mismo, o bien con tortilla grande de harina de trigo. El Caldo de pata de res, el caldo de frijol negro, con ajo y cebolla, cocido en olla de barro, pan nuestro de cada día.
          Hasta el final se encuentran los recipientes del postre, los elaborados como pan, la quesadilla de arroz, las tortas fabricadas con yemas, las empanadas rellenas de manjar, otros como los rellenitos de plátano, cuyo interior llevan masa de frijol negro. Tamalitos de elote, en hoja verde, para comer con crema.
          Empezando por el atol de elote tierno, cuyo sabor se adereza con los granos del maíz cocido. El atol blanco de masa, que se acostumbra en las mañanas, con pepitas de frijol negro y con caldo de chile picante y el que termina el trío de sotaneros, el tambo de Fresco de súchiles, bebida con preparación de fermentos que se elabora con asiento de panela, cáscara de piña, maíz tostado y molido, anís, jengibre, para mitigar la sed. 
          Todos saludan al terminar la caravana, la banda de ciudad cierra el paso en el final de la calle, con los acordes del son “Yo soy puro Guatemalteco”, que levanta el orgullo y alegra la fiesta de este DESFILE, tan singular.

lunes, 6 de mayo de 2013

LA ABEJA TRABAJADORA



          Coquetamente acicalada la dama se contornea frente al espejo, las sombras y los colores que le hacen resaltar sus grandes ojos, el lápiz labial le embellece, mientras suspira elegante en su camerino.
          Con el trasero hecho de felpa, de vellos suaves, con franjas de amarillo y café malteado, busca en su guardarropa de bailarina, los atuendos que le hagan juego a sus adornadas alas semi transparentes que sacude frecuentemente, el pedicure le enriquece sus seis larguiruchas patas, en su pecho se deposita collares de colores. Se sostienen en su butaca hecha de cera dentro del panal que se muestra elegante caja de madera de pino, acondicionada por los dueños de los apiarios.
          Tiene además brillantes sus antenas con bolitas coquetas en la punta que  junto al hocico largo y especializado le sirve para encontrar la miel de las flores. Gracioso animalito, se sacude de limpieza, mientras se peina frente a la entrada de la colmena, unos cuantos ejercicios matinales, le sirven para iniciar su ronda de trabajo junto a sus compañeras que apostadas en la pista de aterrizaje, despegan minuto a minuto para recorrer los jardines, en búsqueda del polen maravilloso.
          Viajan zigzagueando por los contornos donde los pétalos le atraen, se saborea de paciencia frente a los pistilos de cada cajete, donde se depositan a recoger el aroma de las mieles, sus predilectos manjares. Cargando sus cubetas repletas vuelan de retorno hacia su casa. Empalagoso retorno, en búsqueda de los depósitos de la colmena donde resguarda su tesoro y sin medir descanso, se lanza nuevamente  a la aventura de obtener más.
          La hora de los cuchicheos se llega cuando con un centenar de ellas se prenden en las mallas del fulano dedicado a castrar las colmenas, Su clásico sonido les ayuda a interrumpir el robo descarado de sus colecciones. No faltará alguna que enojada penetre entre las ropas para estampar el sello de una picadura en señal de desaprobación. Los páneles de cera y miel son removidos sin pena ni gloria y son llevados a los graneros donde ordeñan la miel para envasarla en depósitos de vidrio, mientras la cera es calentada para formar tabletas amarillas, que se expenden para muchas cosas.  
          Las abejas continúan en su diario vivir, mientras mas campos descubren, mientras mas distancias recorren, la variedad de flores es mayor y la variedad de mieles es enorme, trabajando en equipo como si no hubiese descanso, hasta que la noche se hace presente y obedientes regresan a su hogar, donde en el interior de las colmenas pernoctan, donde los zánganos cuidan las salas cuna de las pupas, de donde se perpetua la especie y dan origen a mas Reinas y nuevos grupos.
          El ciclo se repite en la mañana todo el mundo se prepara para reconstruir los páneles, que fueron removidos, en su ardua labor la cera toma un papel preponderante para construir los habitáculos donde la reina deposita sus huevos y donde se elabora la transformación de las mieles que vienen de los jardines.
          Los sonidos de la guerra se dejan escuchar, los zánganos se dividen, las más trabajadoras optan por no participar, hay una nueva reina que organiza su comunidad y están dispuestos a emigrar. Asemejando una saeta se dirigen hacia el cielo y rondan por los rincones en búsqueda de un nuevo lugar, para formar una colonia. Los apicultores prestos a no dejarse sorprender, se dedican a hacer presa a la nueva soberana para darle cobijo en una nueva caja de madera para hacerle su palacio. Por arte de magia se resuelve el conflicto y los grupos se separan sin causar disturbios en la antigua colmena.
          Nuestra amiga, la abeja muy de mañana se levanta y hace un recorrido por los jardines, se ha levantado con la idea de que ella puede ser una Reina, se detiene frente a las ramas de un árbol de durazno, muy condicionada y con el mejor deseo, se dispone a procurar una candidatura para lograr el propósito.    Se alza al vuelo y penetra hasta la habitación de la soberana actual, sin apenas saludar se deposita con el deseo de observar. Ella se encuentra recostada en un plumón, recostada y de piernas cruzadas, con guantes de diferentes colores que le cubren la punta de sus patas.
--- BZZZZZZZZZZZZZZ, BZZZZZZZZZ!!!, haber que haces aquí…déjame dormir---
          La abeja, le hace una reverencia y sin decir palabra se acerca donde ella plácidamente, se da una media vuelta, con toda la observación del caso, la ve de pies a cabeza y calladamente se retira.
          Entonces piensa, es fácil ser una Reina, se consigue una faja la cual coloca en su voluminoso abdomen, para verse mas delgada, se procura unos guantes rosados para sus patas y se dispone promoverse como futura soberana. Detenida en la rama del durazno, donde se aplaude y hace todo un discurso para arengar a sus compañeras de trabajo y a los zánganos para que la sigan.
          Las nubes de sus compañeras se arremolinan donde ella se encuentra en su proselitismo, dan varias vuelta, pero muy pocas se detienen para escucharla. Después de sacudir la ramita, se da cuenta que el discurso no ha sido efectivo, nadie le ha puesto atención y al contrario, han continuado con sus labores habituales.
          Casi con una actitud de fracaso se retira hasta la entrada de la colmena, donde se topa con el zángano mas grande, mayordomo del lugar.
---Oye abejita --- le dice, sosteniendo sus patas delanteras en la cintura --- sabes tu acaso porque no puedes ser reina…?---
--- No lo se…!---
--- Es porque tú no tienes sangre real.---
---OH…!---responde ---Con que no tengo sangre real… que va!, que no tengo un bello cuerpo esbelto, talvez…!, que no me la pasado toda mi vida de haragana o esperando que todos hagan el trabajo, recostada en un plumón….
--- Creo que me has comprendido.---
--- Si creo que es como trabajar en el gobierno.---comenta--- OK, de acuerdo para ser reina se necesita, No importa la sangre que tengas y que seas UNA HUEVONA…, corrupta! ---levantando los hombros, comenta, --- Prefiero seguir siendo una ABEJA UTIL Y TRABAJADORA.