domingo, 19 de mayo de 2013

EL PRODIGIO DE LAS IDEAS



          Porque tanto vivir, será porque esta pluma jamás se seca, las historietas y las ideas se hace eternas y reflejan el diario aventurarse en los sueños: Los cuentos de los niños, las anécdotas de los recuerdos, las fábulas maravillosas que se describen en los sorprendentes pasos entre la magia y relatos antiguos,  las charadas, ocurrencia que sobresalen de nuestra mente.
          Es un diario vivir, donde sentado tras una mesa, se aparecen imágenes, que luego se transforman en letras, frases u oraciones, de la mano de un lápiz dando vida a un cuento de caballeros de mil batallas o de historias de amor adornadas con la exquisitez de un romance, el encuentro de dos culturas que se mezclan en el entorno de una narrativa que lleva las ideas al mas allá y la grandeza de los personajes con enormes cualidades, cuyas enseñanzas de  gallardía son el valor para transitar en esta vida.
          Recuerdos convertidos en prosa, que se acercan a las fantasías de princesas, de lenguaje de pájaros que se transforman en aventuras de la vida real con la picardía que caracteriza a quien las escribe en su florido vocabulario, que adornado de dicharachos, revoluciona la manera de decir la caricatura de un evento, como la concepción de muchas palabras, unidas con puntos y comas que dan luz a las idea.
          He viajado por el mundo de la fantasía, incursionado en las lienzos de la antigüedad, en los solitarios campos de la mística, del mas allá, de espíritus y fantasmas, en la inmersión en los monólogos, los coloquios de las fábulas, para desenmarañar lo liberal de mi pensamiento, en búsqueda de una auténtica expresión, que muchas veces, en el pasado fue un tanto timorata, llena de temores de mi juventud.
          Deseos, ansias, quizás de haber sido mas protagonista, sobretodo en la época de la insurrección, donde muchos pasajes escritos y redactados fueron mezcla de eventos reales con ideas forjadas únicamente en mi cabeza. Vivir inmerso en una sociedad que se debatía en la guerra y sin participar, era una contemplación muy lejana de los escenarios reales.
          Conquisté los puntos donde se expresa. Planté un árbol, Escribí un libro, este último por el simple orgullo de hacerlo, emoción de cumplir conmigo mismo, pero ¡Que !, allí se quedó, como quien cuelga un cuadro de un cromo en la pared de la sala de su casa, que luego se vuelve parte del paisaje, se olvida, se empolva, con poco logro,  sin mucho lauro, nada mas un tributo a quienes alcanzaron a hojearlo, un librito, que aun mis amistades y familiares que lo leyeron fueron muy parcos en expresar aunque fuera un sobresalto a su contenido. Encontré la manera de hacer público mis escritos a través de los llamados blogs, pero aun así, creo que para gozar de la predilección de los lectores, el aprendiz de escritor debe de ir precedidos de un nombre.  Y para gozar de los beneficios de publicar, es importante tener recursos, para que esa idea sea realidad, nadie apoya a los escritores nacionales y menos a los desconocidos. Ni por cuello, ni por decreto.
          Aun así sigo escribiendo, incorporándome a varios géneros que he aprendido a manejar, haciendo esfuerzos para acomodarme a esas metodologías, Poemas cuento, poesía libre. Pero he comprendido que se necesita muchas mas aprendizaje para esto. La narrativa, el cuento y la fábula han sido los de mi mayor predilección.
          Nunca recibí clases para poder hacerlo, mi no muy amplia experiencia fue la de la propia vida, un poco de lectura y uno que otro consejo asimilado de personas doctas y expertas en la materia, que con el recato del caso fueron como los murmullos de dar parcialmente digeridos los tips de la noble escritura. Con el aquello, “si, está bonito, cuida los tiempos verbales, o bien es que escribís con exceso de Y.
          Las ideas están allí, revoloteando en mi intelecto y una a una las he puesto en blanco y negro, gracias a tener un teclado y una computadora para efectuarlo. Como que no. También en los inicios de la adolescencia, donde me prendía a la máquina Royal de la familia, donde escribía con tal vehemencia que rompía la cinta y hasta el rodillo dejaba remarcado, pasando en limpio los garabatos que había deletreado en un rato de ocio.
          La mayor parte de las veces, fueron anulados, un sin número de temas allí en el pizarrón, o por comodidad empezaba por deletrearlas en algunas frases para mantener el recuerdo de alguna idea, para luego desarrollarla mas adelante, así fue como se perdieron muchas creaciones, bosquejos que cuando  desarrollé en mi mente me parecían adecuadas y luego al sentarme a transcribirlas, no le hallé el modo como expresarlas o me parecieron insulsas.    Increíble los intentos de algunos de los versos, plasmados en las orillas de un diario, que luego costaba descifrar los jeroglíficos, en el dorso de una receta médica, o en las hojas de evolución de un hospital  o sanatorio donde había pernoctado
          Fuentes armónicas, musas indelebles, que hacen brotar como cascadas en el paraninfo de la masa de neuronas, un ideario que mezcla el paso de la juventud con la experiencia que dan los lustros del caminar sobre las veredas de la existencia. Locuras a caso, cosas del diario vivir, que salpican sobretodo los episodios de emociones, quizás tristezas, pero sobretodo la inquietud de volcar en un hoja de papel, marcas y señas que proyecten el sentimiento del modelo para un lector ávido de cosas novedosas.
          Y entonces se permanece en el anonimato, se escribirá acaso para uno que otro lector que poco se interesa, visor ocasional, u hojeadores que se ven a menudo solo para gastar el tiempo con el libro en el regazo, para entretener el corte del cabello o el lustrado de los zapatos. Y al igual que las revistas de modas, o los chistes de Hermelinda terminan en una pila de pasquines insulsos en una silla olvidada.


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