Porque
tanto vivir, será porque esta pluma jamás se seca, las historietas y las ideas
se hace eternas y reflejan el diario aventurarse en los sueños: Los cuentos de
los niños, las anécdotas de los recuerdos, las fábulas maravillosas que se describen
en los sorprendentes pasos entre la magia y relatos antiguos, las charadas, ocurrencia que sobresalen de
nuestra mente.
Es
un diario vivir, donde sentado tras una mesa, se aparecen imágenes, que luego
se transforman en letras, frases u oraciones, de la mano de un lápiz dando vida
a un cuento de caballeros de mil batallas o de historias de amor adornadas con
la exquisitez de un romance, el encuentro de dos culturas que se mezclan en el
entorno de una narrativa que lleva las ideas al mas allá y la grandeza de los
personajes con enormes cualidades, cuyas enseñanzas de gallardía son el valor para transitar en esta
vida.
Recuerdos
convertidos en prosa, que se acercan a las fantasías de princesas, de lenguaje
de pájaros que se transforman en aventuras de la vida real con la picardía que
caracteriza a quien las escribe en su florido vocabulario, que adornado de
dicharachos, revoluciona la manera de decir la caricatura de un evento, como la
concepción de muchas palabras, unidas con puntos y comas que dan luz a las
idea.
He
viajado por el mundo de la fantasía, incursionado en las lienzos de la
antigüedad, en los solitarios campos de la mística, del mas allá, de espíritus
y fantasmas, en la inmersión en los monólogos, los coloquios de las fábulas,
para desenmarañar lo liberal de mi pensamiento, en búsqueda de una auténtica
expresión, que muchas veces, en el pasado fue un tanto timorata, llena de
temores de mi juventud.
Deseos,
ansias, quizás de haber sido mas protagonista, sobretodo en la época de la insurrección,
donde muchos pasajes escritos y redactados fueron mezcla de eventos reales con
ideas forjadas únicamente en mi cabeza. Vivir inmerso en una sociedad que se
debatía en la guerra y sin participar, era una contemplación muy lejana de los
escenarios reales.
Conquisté
los puntos donde se expresa. Planté un árbol, Escribí un libro, este último por
el simple orgullo de hacerlo, emoción de cumplir conmigo mismo, pero ¡Que !,
allí se quedó, como quien cuelga un cuadro de un cromo en la pared de la sala
de su casa, que luego se vuelve parte del paisaje, se olvida, se empolva, con
poco logro, sin mucho lauro, nada mas un
tributo a quienes alcanzaron a hojearlo, un librito, que aun mis amistades y
familiares que lo leyeron fueron muy parcos en expresar aunque fuera un
sobresalto a su contenido. Encontré la manera de hacer público mis escritos a
través de los llamados blogs, pero aun así, creo que para gozar de la
predilección de los lectores, el aprendiz de escritor debe de ir precedidos de
un nombre. Y para gozar de los
beneficios de publicar, es importante tener recursos, para que esa idea sea
realidad, nadie apoya a los escritores nacionales y menos a los desconocidos.
Ni por cuello, ni por decreto.
Aun
así sigo escribiendo, incorporándome a varios géneros que he aprendido a
manejar, haciendo esfuerzos para acomodarme a esas metodologías, Poemas cuento,
poesía libre. Pero he comprendido que se necesita muchas mas aprendizaje para
esto. La narrativa, el cuento y la fábula han sido los de mi mayor
predilección.
Nunca
recibí clases para poder hacerlo, mi no muy amplia experiencia fue la de la
propia vida, un poco de lectura y uno que otro consejo asimilado de personas
doctas y expertas en la materia, que con el recato del caso fueron como los murmullos
de dar parcialmente digeridos los tips de la noble escritura. Con el aquello,
“si, está bonito, cuida los tiempos verbales, o bien es que escribís con exceso
de Y.
Las
ideas están allí, revoloteando en mi intelecto y una a una las he puesto en blanco
y negro, gracias a tener un teclado y una computadora para efectuarlo. Como que
no. También en los inicios de la adolescencia, donde me prendía a la máquina
Royal de la familia, donde escribía con tal vehemencia que rompía la cinta y
hasta el rodillo dejaba remarcado, pasando en limpio los garabatos que había
deletreado en un rato de ocio.
La
mayor parte de las veces, fueron anulados, un sin número de temas allí en el
pizarrón, o por comodidad empezaba por deletrearlas en algunas frases para
mantener el recuerdo de alguna idea, para luego desarrollarla mas adelante, así
fue como se perdieron muchas creaciones, bosquejos que cuando desarrollé en mi mente me parecían adecuadas
y luego al sentarme a transcribirlas, no le hallé el modo como expresarlas o me
parecieron insulsas. Increíble los intentos
de algunos de los versos, plasmados en las orillas de un diario, que luego
costaba descifrar los jeroglíficos, en el dorso de una receta médica, o en las
hojas de evolución de un hospital o
sanatorio donde había pernoctado
Fuentes
armónicas, musas indelebles, que hacen brotar como cascadas en el paraninfo de
la masa de neuronas, un ideario que mezcla el paso de la juventud con la
experiencia que dan los lustros del caminar sobre las veredas de la existencia.
Locuras a caso, cosas del diario vivir, que salpican sobretodo los episodios de
emociones, quizás tristezas, pero sobretodo la inquietud de volcar en un hoja
de papel, marcas y señas que proyecten el sentimiento del modelo para un lector
ávido de cosas novedosas.
Y
entonces se permanece en el anonimato, se escribirá acaso para uno que otro
lector que poco se interesa, visor ocasional, u hojeadores que se ven a menudo
solo para gastar el tiempo con el libro en el regazo, para entretener el corte
del cabello o el lustrado de los zapatos. Y al igual que las revistas de modas,
o los chistes de Hermelinda terminan en una pila de pasquines insulsos en una
silla olvidada.
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