lunes, 6 de mayo de 2013

LA ABEJA TRABAJADORA



          Coquetamente acicalada la dama se contornea frente al espejo, las sombras y los colores que le hacen resaltar sus grandes ojos, el lápiz labial le embellece, mientras suspira elegante en su camerino.
          Con el trasero hecho de felpa, de vellos suaves, con franjas de amarillo y café malteado, busca en su guardarropa de bailarina, los atuendos que le hagan juego a sus adornadas alas semi transparentes que sacude frecuentemente, el pedicure le enriquece sus seis larguiruchas patas, en su pecho se deposita collares de colores. Se sostienen en su butaca hecha de cera dentro del panal que se muestra elegante caja de madera de pino, acondicionada por los dueños de los apiarios.
          Tiene además brillantes sus antenas con bolitas coquetas en la punta que  junto al hocico largo y especializado le sirve para encontrar la miel de las flores. Gracioso animalito, se sacude de limpieza, mientras se peina frente a la entrada de la colmena, unos cuantos ejercicios matinales, le sirven para iniciar su ronda de trabajo junto a sus compañeras que apostadas en la pista de aterrizaje, despegan minuto a minuto para recorrer los jardines, en búsqueda del polen maravilloso.
          Viajan zigzagueando por los contornos donde los pétalos le atraen, se saborea de paciencia frente a los pistilos de cada cajete, donde se depositan a recoger el aroma de las mieles, sus predilectos manjares. Cargando sus cubetas repletas vuelan de retorno hacia su casa. Empalagoso retorno, en búsqueda de los depósitos de la colmena donde resguarda su tesoro y sin medir descanso, se lanza nuevamente  a la aventura de obtener más.
          La hora de los cuchicheos se llega cuando con un centenar de ellas se prenden en las mallas del fulano dedicado a castrar las colmenas, Su clásico sonido les ayuda a interrumpir el robo descarado de sus colecciones. No faltará alguna que enojada penetre entre las ropas para estampar el sello de una picadura en señal de desaprobación. Los páneles de cera y miel son removidos sin pena ni gloria y son llevados a los graneros donde ordeñan la miel para envasarla en depósitos de vidrio, mientras la cera es calentada para formar tabletas amarillas, que se expenden para muchas cosas.  
          Las abejas continúan en su diario vivir, mientras mas campos descubren, mientras mas distancias recorren, la variedad de flores es mayor y la variedad de mieles es enorme, trabajando en equipo como si no hubiese descanso, hasta que la noche se hace presente y obedientes regresan a su hogar, donde en el interior de las colmenas pernoctan, donde los zánganos cuidan las salas cuna de las pupas, de donde se perpetua la especie y dan origen a mas Reinas y nuevos grupos.
          El ciclo se repite en la mañana todo el mundo se prepara para reconstruir los páneles, que fueron removidos, en su ardua labor la cera toma un papel preponderante para construir los habitáculos donde la reina deposita sus huevos y donde se elabora la transformación de las mieles que vienen de los jardines.
          Los sonidos de la guerra se dejan escuchar, los zánganos se dividen, las más trabajadoras optan por no participar, hay una nueva reina que organiza su comunidad y están dispuestos a emigrar. Asemejando una saeta se dirigen hacia el cielo y rondan por los rincones en búsqueda de un nuevo lugar, para formar una colonia. Los apicultores prestos a no dejarse sorprender, se dedican a hacer presa a la nueva soberana para darle cobijo en una nueva caja de madera para hacerle su palacio. Por arte de magia se resuelve el conflicto y los grupos se separan sin causar disturbios en la antigua colmena.
          Nuestra amiga, la abeja muy de mañana se levanta y hace un recorrido por los jardines, se ha levantado con la idea de que ella puede ser una Reina, se detiene frente a las ramas de un árbol de durazno, muy condicionada y con el mejor deseo, se dispone a procurar una candidatura para lograr el propósito.    Se alza al vuelo y penetra hasta la habitación de la soberana actual, sin apenas saludar se deposita con el deseo de observar. Ella se encuentra recostada en un plumón, recostada y de piernas cruzadas, con guantes de diferentes colores que le cubren la punta de sus patas.
--- BZZZZZZZZZZZZZZ, BZZZZZZZZZ!!!, haber que haces aquí…déjame dormir---
          La abeja, le hace una reverencia y sin decir palabra se acerca donde ella plácidamente, se da una media vuelta, con toda la observación del caso, la ve de pies a cabeza y calladamente se retira.
          Entonces piensa, es fácil ser una Reina, se consigue una faja la cual coloca en su voluminoso abdomen, para verse mas delgada, se procura unos guantes rosados para sus patas y se dispone promoverse como futura soberana. Detenida en la rama del durazno, donde se aplaude y hace todo un discurso para arengar a sus compañeras de trabajo y a los zánganos para que la sigan.
          Las nubes de sus compañeras se arremolinan donde ella se encuentra en su proselitismo, dan varias vuelta, pero muy pocas se detienen para escucharla. Después de sacudir la ramita, se da cuenta que el discurso no ha sido efectivo, nadie le ha puesto atención y al contrario, han continuado con sus labores habituales.
          Casi con una actitud de fracaso se retira hasta la entrada de la colmena, donde se topa con el zángano mas grande, mayordomo del lugar.
---Oye abejita --- le dice, sosteniendo sus patas delanteras en la cintura --- sabes tu acaso porque no puedes ser reina…?---
--- No lo se…!---
--- Es porque tú no tienes sangre real.---
---OH…!---responde ---Con que no tengo sangre real… que va!, que no tengo un bello cuerpo esbelto, talvez…!, que no me la pasado toda mi vida de haragana o esperando que todos hagan el trabajo, recostada en un plumón….
--- Creo que me has comprendido.---
--- Si creo que es como trabajar en el gobierno.---comenta--- OK, de acuerdo para ser reina se necesita, No importa la sangre que tengas y que seas UNA HUEVONA…, corrupta! ---levantando los hombros, comenta, --- Prefiero seguir siendo una ABEJA UTIL Y TRABAJADORA.

No hay comentarios:

Publicar un comentario