viernes, 29 de marzo de 2013

HUERFANA



---Si yo te contara, que a través del tiempo fuiste una esperanza en el camino, bueno algo mas, estaría seguro, no lleno de dudas y acongojado por lo que está sucediendo con tu vida.
---Me recuerdo cuando llegaste a nuestras vidas, después de una noche de perros, deambulábamos en una solitaria playa del pacífico, junto al resto de la familia, cuando con el reflejo de la luna llena, divisamos un bulto, te encontramos recostada en un volcán de arena, abrazándote las piernas, a punto de desfallecer.
---Apenas respondías a estímulos, nada a las palabras de aliento que te brindábamos, juntos tratamos de levantarte con el fin de auxiliarte. Tuve que cargarte en mis brazos, tu cabeza desplomada caía de su peso, tu con la boca abierta, donde tus labios rajados por la falta de líquido, se mostraban heridos y salpicados por las arenas que se adherían hasta en los dientes por la falta de saliva.
---Junto a mi esposa e hijos, te trasladamos hasta el campamento de primeros auxilios que se encontraba, cerca del la carpa que habíamos levantado para pasar el fin de semana. Con todo cuidado con una toalla mojada, limpiamos tu cara, que mostraba los estragos que produce la exposición al sol de la costa, tus ojos estaban hundidos, resecos, en el puesto trataron de reanimarte con las aguas milagrosas de rehidratación, obligándote a que tragaras la poción.---
--- Como parte nuestra nos turnamos por tiempo para darte al menos apoyo mientras recuperabas la conciencia,  así poder no solo identificarte, sino buscar a tu familia, el caso es que estabas delicada de salud y la enfermera nos había alertado de la posibilidad de una fatalidad. Orábamos al buen Dios por tu recuperación.---
---El día subsiguiente fue de mayor esperanza, te quejabas, los alientos y la posibilidad de recuperarte parecía posible. Ya no estabas inerte, sin movimiento, estirabas los dedos flacos de tus manos, como los primeros signos de mejoría.---
---Con la esperanza iniciamos las averiguaciones necesarias de tu paradero, pero la totalidad de las familias que habían vacacionado en la Playa había emigrado a su lugar de origen, por lo tanto tu estabas como te encontramos. Sola…!. El cuarto de enfermería que se había convertido en parte de nuestra vivienda, estaba a punto de cerrar sus puertas en el transcurso de ese día, por lo tanto había que hacer algo para resolver, el problema tuyo y nuestro, como responsables de que estuvieses viva.---
--- Ya de regreso a casa, insistimos con mi esposa de reportar tu caso por lo que en la gendarmería del pueblito, detuvimos nuestro auto, para informar del hecho y además de ver quien se hacía cargo de tus huesos. Ya estabas mejor, sin embargo cuando hablabas, las palabras se perdían en tu boca y el silencio era parte de tu  personalidad.---
---Para que te cuento la policía no quiso hacerse cargo, durante la entrevista con el sargento, te vi agitada y tratando de esconderte, total tuvimos que continuar el viaje, sopesando el riesgo, el peligro de ser acusados de haberte secuestrado.
--- En el trayecto de regreso, mis hijos compartieron algunos alimentos contigo y tu muy cariñosamente te acomodaste en los brazos de mi esposa, donde dormiste la mayor parte del viaje, con apenas un short y una camiseta sin mangas, manifestaste frío, por lo que te proporcioné una de las toallas para cubrirte. Esa fue la primera vez que logramos escuchar un gracias de tu boca.
--- Seguimos con el dilema de que hacer contigo, con la secuencia de los acontecimientos, que nos había obligado a tomar el riesgo de llevarte a nuestra casa, lejos de tu terruño o del lugar de donde habías llegado del balneario en la costa, sin saber de tu familia. Iniciamos las investigaciones necesarias, sobre tu paradero o bien para poderte proteger, hicimos entonces consultas por aquí, preguntas por allá, la lectura de la prensa de diario y las informaciones de los noticieros, rodearon nuestro que hacer en las siguientes semanas.
---Los hijos reincorporados a sus estudios, mi mujer en casa dándote lo necesario para que estuvieras cómoda y yo que asistía a mis labores diarias, siempre con la armonía de este rollo a que nos habíamos metido.---
--- La alegría en casa, se había quizás, complementado con una mujercita, acompañando a mi esposa y con la ayuda que le brindabas aun a tu corta edad. A tus cinco años habías pasado de una situación especial a la seguridad de un hogar, pero te sentía bien, adaptada y con deseos de salir adelante.---
---Los chicos compartían sus juegos y la televisión contigo, siempre preguntaban como andaba la nena, como que ya eras parte del hogar. Felicidad cuando se te daba un estreno de ropa, además en medio de tus pocas palabras habías comunicado que tu nombre era Asunción, a secas y sin apellido, no se si porque no te recordabas o porque era secundario para tu diario vivir.---
--- Así fue, cuando llegó el día junto a los patojos, asististe a tu primer día de clases, en la escuelita de la colonia. No hubo quien se preguntara de donde habías salido o que pato puso ese huevo, pero en verdad no nos importaba, llevabas en esa ocasión tu faldita de cuadros, ruedo debajo de la rodilla, tus calcetas blancas y el estreno de zapatitos de charol negro, como rezaba el uniforme, con una nítida blusa blanca. Linda, limpiecita y con tus cabellos café alisados.---
--- El mayor de mis niños te llevaba de la manita y te entregaba en la puerta de la clase, donde al cabo del tiempo ya te habías vuelto popular y aceptada por tus compañeros. Bien me acuerdo la vez que corriendo en el patio del establecimiento te caíste, produciéndote una herida en la pierna, que ameritó que te lleváramos al hospital. Tremendo susto provocaste, pero como te digo, que niño o niña no le pasan esas cosas.---
---Fue de mucha alegría para la familia cuando un mes de Octubre, asistimos al salón de la escuela, cuando te entregaron tu diploma de sexto grado, tú en un acto de humildad y cariño se lo diste a mi esposa frente a todos los asistentes, mostrando cuanto nos amabas. Alegres cosas que pasaban como cuando continuaste estudios en la secundaria. El Instituto que te dio la suficiente madurez y te envolvió en los cambios de la adolescencia. Te vimos cambiar de niña a joven, con el cuidado y a veces celos de los hermanos mayores, ya que siempre te consideramos así.---
--- Con todo nerviosismo, junto a mi esposa asistimos al salón de actos del bachillerato, donde te entregaron tu hermoso diploma de Perito Contador, eras  ya, toda una señorita y muy bella. No lo debería decir pero te parecías a la que fungía como tu madre.---
---Tonteras que se le ocurren a uno---
---De verdad me sentía como un padre orgulloso que te ve ingresar a la Universidad de San Carlos. Facultad de Ciencias Químicas y Farmacia, verdad?.---
--- Tus dos hermanos, se fueron de la casa, propiamente casados y con sus respectivos trabajos y profesión, apenas les quedaba tiempo para visitar a este viejo, en ocasiones daban una llamada por teléfono para alegrarle el día a la Vieja. Tú en cambio aunque ya vivías tu vida estabas pendientes de frecuentarnos o pasar los fines de semana enteros compartiendo con nosotros, sobre todo ahora que yo me encontraba en cama sufriendo de los achaques de la vejez. Siempre cariñosa, me recuerdo que desde muy pequeña me rascabas la cabeza, digo la calva, pues había perdido hasta el último pelo. Mi fastidiabas agradablemente, cuando me decías que parecía bola de billar y te reías a carcajadas de las ocurrencias que platicábamos, nos entreteníamos como buenos cuates.---
--- Bien ahora debía meditar, quien quita el último esfuerzo, aunque en verdad no deseaba hacerlo, pero era tu deseo y tu vida. Había recibido de ti muchas cosas buenas, éxitos, triunfos, pero creo te había llegado la hora, te ibas de mi lado y no para siempre pero ya no estarías bajo mi techo. Tu madre estaba desecha en llanto y como para que no, se le iba su brazo derecho, su muñeca de cristal. Mañana voy a caer muerte, te tengo que entregar a alguien mas, devolverte al destino, quizás  no en las mismas circunstancias de la vida, como llegaste en una noche de plenilunio en el pasado, a un altar para compartir con el hombre que amabas---
---Pasó el momento, supe de tus problemas a través de tu madre, de tu renuencia a permitir que te mangoneara, a quien tu entregaste tu vida  y confiaste, que mala pata, caras vemos, corazones no sabemos. Pero bien por ti, tuviste los arrestos de dejarlo. Tú contabas siempre con estos viejos, ya en el final de la vida, diríamos en las últimas, pero te abrimos las puertas nuevamente, tu consuelo y el de tu hijo están aquí. Como quisiera levantarme de esta cama y reclamarle en su cara a ese fulano que no supo apreciar tu valor, tu entereza y amor. Ese poco hombre que te hizo sufrir, aprovechándose de tu nobleza. Sabes pensaba quizás nunca debiste dejar la casa, pues desde que viniste a ella, aquella noche en la playa años atrás, fue un paraíso de felicidad, para todos.---

sábado, 23 de marzo de 2013

LA MOSCA CACHURECA.



          Había una vez, un insecto peludo, feo, de ojos grandes, con múltiples pupilas y una nariz picuda, le gustaba merodear por todos los lugares insalubres, se detenía sobre cualquier cosa de alimento donde se sacudía las patas  mientras saboreaba sus alimentos. Tenía además un tracero redondo, lleno de pulgones, un par de alas transparentes en su atuendo, permitíendole volar en forma de zigzag, revoloteando por todos los rincones.
          Era día de descanso, cuando ni lerda ni perezosa se dirigió hasta el atrio de la iglesia, donde después de ronronear sobre los dulces de panela y saborear una pizca de los buñuelos de la venta, se introdujo al interior de la iglesia, donde el cura iniciaba la liturgia del domingo.
          De banca en banca, se fue deteniendo sobre los hombros de algún feligrés, sobre el tapado de una abuela, hasta acercarse el altar, se dio media vuelta y buscó espacio donde se encontraba uno de los candeleros encendidos, cuya mecha flameaba un hilo de humo desde su base hasta el cielo.
          Los monaguillos vestidos de rojo con blanco, presurosos se movilizaban para asistir al sacerdote en una vestimenta especial para el procedimiento. Un  libro abierto sobre un soporte hacia su izquierda, un cuaderno de notas,  y la llave del sagrario. Dos botellas una de agua y otra con vino, una copa, unos cuantos trapos, sobretodo una enorme y apetitosa hostia, dentro de un platillo de metal brillante.
          Desde su estratégico lugar, observaba como los fieles, respondían a las oraciones y responsos requeridos, se somataban el pecho cambiando varias veces de posición. El cura levantaba las manos pidiéndoles  orar mientras se encuentran de pie, o les hacía la señal de la cruz, al aire en cuanto les bendice.
          Un grupo de señoras de mantillas ralas sobre su cabeza, cantan coros, con un portafolios en la mano, dirigidas por una señora de cachucha de cornucopia en su cabeza, un lazo amarrado en su cintura, alzando la mano para que las demás sigan el ritmo de la canción. Había otros fieles  con sendos rosarios en las manos, le dan vuelta a las bolitas, retozando los misterios entre los dedos, mientras en silencio repiten las oraciones, del Ave María.
          La marcha de los pecadores, quienes después de haberse encerrado en la capillita de al lado salían liberados y contentos de haber soltado sus penitencias en la casita de pedir perdón.
          Los niños que se encontraban escondidos jugando en los reclinatorios de las bancas, se la pasan desapercibidos de los sucesos que se dan dentro del culto, mientras los más grandecitos se encuentran pendientes de los fieles asistentes, portando los cuchumbos para recoger  alguna moneda de recolección de las limosnas, los feligreses voluntariamente sueltan para los gastos de la eucaristía.
          La mosca cambia constantemente de posición y nerviosamente se sacude las patas, de pronto al sonar de las campanas, aletea con gran fuerza y le provoca hacer una ronda alrededor del altar, en cuyo viaje se ve forzada a aterrizar sobre una de las pastas de la Biblia. Un manotazo le pasa junto a las antenas de la cabeza, cuando el padrecito, molesto por el intruso le sacude y le hace abandonar el lugar.
          Sin mas remedio decide colocarse nuevamente en la base del candelero, donde tiene la esperanza de no ser molestada y poder continuar con su participación en el acto religioso. Se agacha doblando sus patas delanteras en señal de respeto, se asienta movilizándose un paso para adelante poniendo atención a lo que pasa..
          El celebrante se hinca, repitiendo algunas palabras, mientras  los acólitos en atención al procedimiento de la misa, le sirven una onza de vino en la copa dorada, luego él lo rebaja con agua, para luego empinárselo hasta el último sorbo, para hacer efectiva la consagración.
          Los feligreses entonces responden a las interrogantes planteadas, finalizando la cantaleta con un amen muy largo. Se ponen de rodillas y agachan la cabeza. Atento el bicho ve al señor de la sotana partiendo en varios pedazos el pan blanco, se lo mete en la boca para tragarlo. Vaya ojalá deje algunas migas para saborearlo, pensó, pero todo fue en vano todo desapareció y los restos los echó en la copa después de  limpiar el plato, luego se limpia los bigotes después de ingerir el alimento.  
          La mosca vuelve alzar el vuelo y se da unas pasadas donde los feligreses hacen cola para recibir las hostias, sacado del sagrario del altar. Las señoras muy devotas levantan su mantilla y responden con un amen muy quedito, después de que se las deposita en la boca, se santiguan volviendo   a su sitio en los reclinatorios.
--- Y a mi qué ?—se pregunta el insecto.--- no me dejarán probar ni tan siquiera un trocito ?---
          Un tanto contrariada, cuando se acerca las personas, estas le sacudían con sus manos, para no permitirle acercarse en el momento de la comunión. Por lo que opta por esperar, se  coloca en la base del mismo candelero. Un chorrito desciende desde la mecha y unas gotas de cera caen junto a ella, le hacen dar un brinco, para evitar quemarse. Se cambia hasta el florero que se encuentra a la derecha de la mesa. En fin gracias a lo fresco de las flores, se le hace mas confortable su estancia, por lo que opta por mantenerse allí hasta finalizar el sacramento.      
          Estando a punto de finalizar el acto, el sacerdote, levanta sus manos y les echa la bendición, sin distingo. Los monaguillos toman el recipiente cargado de brazas al rojo vivo,  lo muestran, luego le colocan unas pelotitas de incienso y se desata en una nube blanca, que casi deja sin respiro a la mosca. La platina del incienso la balancean en todas direcciones sacudiendo el humo con el fin de decir adiós a todos los participantes.
          No contenta la mosca se queda escondida en las hojas del florero, con el fin de estar sola para poder revisar si algún resto o migaja ha quedado en el altar. Segura que no hay nadie da una ronda y se deposita en la vecindad donde ha quedado el libro, minuciosamente empieza a buscar por todos los rincones, agudiza sus sentidos sobando la nariz con el fin encontrar rastros mediante el olfato, caminando dos o tres pasos, se agacha, repite el procedimiento varias veces. Ha perdido totalmente la atención en su exploración. Cuando de pronto se escuchó el porrazo de un periódico doblado en cuatro,  se estrella sobre el animalito, patas arriba e inerte queda en el lugar.           El sacristán autor de la masacre, sacude oficioso la mesa y con tremendo pisotón le tritura contra el suelo.
--- ¡MOSCA….!--- gritó --- al fin acabo con vos.
          Menos mal decía yo, se fue bendita por Dios. La Mosca Cachureca. 

jueves, 21 de marzo de 2013

EL FARO


          El cuerpo de la montaña, se abraza con las enormes rocas, constantemente bañadas por las aguas del mar, pintado de azul y con la espuma arrastrando su fuerza sobre la costa. Las gigantescas olas se sostienen en formación mientras golpean presas del viento los relucientes acantilados. Los milenarios embates han dado las formaciones de cuevas que albergan toda clase de crustáceos destinados a servir de alimento de las aves que anidan en sus paredes.
          Como piezas de dominó, los borbotones de agua caen en secuencia a todo lo largo de las pequeñas playas de arena pálida limpiada por el vaivén de los blancos manteles del mar. Conchas y cangrejos se despenican hasta ser atrapados por las burbujas,  arremolinándose en las ardientes pistas...
          En la punta sobresaliente de la formación rocosa se yergue orgulloso un paladín de un solo ojo, de múltiples ventanas en su cabeza, cuerpo color claro, resistiendo los embates del tiempo, cuyas paredes se descascaran y la salinidad del ambiente rompe con las paredes. El tiempo se ha encargado de dejar en soledad y el abandono el cónico edificio. El que en algún tiempo atrás se aprestaba a dar aliento por las noches, la incandescente luz para  servir de guía a los hábiles marineros que surcaban sus naves del océano hacia los puertos.
          La campana de su copete ya no sonaba habían caído en el olvido permaneciendo estáticas de antigüedad. Había dejado de ser un ángel guardián cuando en el pasado, los vientos huracanados disponían a tragarse de miedo a las lanchas que pasaban angustiadas frente a la bahía costera, calmando el ímpetu de los pescadores, artesanos milagrosos del atún, cuyas redes cargaban elegantes los productos del sin fin océano. Era como una voz de alerta, les informaba de la cercanía de los muelles de amarre.
          Los pelícanos habían hecho nido en su techo y los cristales de las ventanas permanecían manchados por el no uso de las instalaciones. Ya no recibía visitas desde que el último encargado de mantener encendida la llama de kerosene, un anciano que había dejado su vida mas de 30 años de oficio, decoroso en solitario del faro. Muerto en circunstancias desconocidas, a raíz de una caída desde la baranda que daba de frente al mar y encontrado destrozado entre las rocas por pobladores del lugar. El hallazgo tejió la teoría que había sido asesinado por maleantes en busca de apoderarse del lugar, pero la leyenda hacía hincapié que desde entonces se veía deambular en espíritu ambulante, cuya existencia daba mística de temor pues rondaba el lugar, impidiendo que las personas se acercaran.
          Toda clase de historias se pasaban de boca en boca relativas al guardián del faro, entre ellas que por debajo de la lámpara principal se encontraba escondido un tesoro, que había llegado al lugar en tiempo de los piratas quienes merodeaban el lugar, en tiempo de la conquista. Grandes barcos mercantes circulaban colmados de tesoros rumbo a la madre España, con inmensos cargamentos de metales preciosos, aves exóticas y puñados de esclavos provenientes de las colonias.
          Algunas de estas embarcaciones por las tormentas y la fuerza de las aguas se habían hundido, sepultando los tesoros frente al lugar. Por lo que muchos marinos se habían aventurado a explorar, que permanecía impávido al paso del tiempo y a los fenómenos atmosféricos. El mar siempre se portaba bravo, indómito, produciendo enormes olas e inmensos remolinos que imposibilitaban su exploración.
          En la caída de una tarde, un grupo de pescadores artesanales, se encontraban perdidos navegando en las vecindades, las grandes olas les hacía acercarse violentamente hacia el acantilado, sin permitirles maniobrar adecuadamente ante la fuerza de las agua. Cuando de la nada y en la baranda de edificio, se dejó ver una luz, era una antorcha, el anciano que la portaba les hacía señalamientos de dirigirse a la izquierda de la montaña, las corrientes marinas también los empujaba hacia allí, pero las cercanías les obligaban a detenerse con los remos empujándose de las piedras para evitar las colisiones.   En el espacio de dos grandes rocas se observó un arco de formación calcara, el cual al penetrarlo les hizo caer a una pequeña playa tapizada de caracoles donde encallaron, ni bien habían desembarcado, una enorme ola se precipitó sobre la embarcación, haciéndola añicos en contra de las piedras.
          Solamente uno de los náufragos, sobrevivió, asustado se refugió en una cueva en las laderas, donde las gaviotas alocadas se alzaban al vuelo, dejando sus nidos. El siguiente día a pesar de la bruma que se depositaba en la entrada de la cueva, el joven inició explorando el lugar, la marea había disminuido el tamaño de la playa y la espuma penetraba mojándole los pies.      Después de tomar las precauciones del caso, penetró al fondo de la caverna, a través de un agujero reducido, con el goteo constante de humedad, llegó hasta el lugar donde una poza, afortunadamente de agua dulce, donde sació la sed; sentado en medio del claro oscuro de lugar. Unicamente se escuchaba el golpe del mar sobre las rocas y la brisa que penetraba a través de las aberturas.  Adelante en uno de los hoyos se sentía lo fresco de la entrada de aire de campiña y esa fue la guía para continuar la búsqueda, gran parte de la trayectoria arrastrándose y en ascenso,  esto le provocó  cansancio al joven, por lo que a pausas continuó el viaje.
          La presencia de arena dio el indicio de estar cerca de la superficie, él salió junto a la entrada del vetusto edificio, la puerta se encontraba caída, la que tras un empellón le dió paso para penetrar al interior de la buhardilla, todo se encontraba desordenado, la mayor parte apolillado, Un antiguo salvavidas permanecía en una de las paredes donde rezaba el nombre de un Barco. “El Nautilus”, uno de los tantos buques que había desaparecido en las costas. En una mesa de madera que se sostenía en tres patas y recostada en el inicio de una escalera, se encontraba una candela a medio quemar y chorreada de la cera sobre su base, la que se encontraba por encima de un pedazo de papel, amarillo de viejo, que contenía el diseño y mecanismo de la Lámpara principal.
          Sacudiendo sus alas los pelícanos, que había hecho del lugar su nido, espantaron al visitante al darse a la fuga a través de las ventanas, en su reconocimiento el muchacho buscó en el resto del edificio a la persona que les había ayudado a salvarse, guiándolos mediante las señales de luz y asi evitar el accidente de un naufragio. Se trepó por la desarticulada escalinata para entrar al piso superior donde se encontraba el mecanismo primordial de luz del faro. El polvo había hecho escarcha por todo el sitio y colgado en una de las ventanas se encontraba el cabo de la antorcha, seca con olor a gas, de saber cuanto tiempo apagada, que le dio gran curiosidad, en su tránsito por la cornisa se asomó al pasadizo que llevaba a la barandal exterior, pero no encontró a nadie.
          Mas tarde se dio a la tarea de descifrar, los documentos encontrados. En los cuales además de describir el mecanismo del artefacto, mostraba un lugar por debajo de la base, la localización de una entrada hacia un lugar secreto, en el fondo de bodega, que permanecía intocable a través del tiempo. ¿Sería el Mapa del tesoro?
          Por debajo de lámpara existía una pequeña escalera de metal que se conducía dentro de un agujero, como el interior de un pozo, este terminaba en un fondo donde el olor a combustible era fuerte y desagradable. Dentro existían unos cuantos barriles de madera ya vacíos que franqueaban una entrada. Con el desplazamiento de los depósitos logró ingresar a un fondo, que iluminado mostraba una buena cantidad de cofres llenos de monedas de oro, volcanes de piezas forjados del mismo metal e innumerables joyas. Un gran tesoro. que le sorprenderse.
          Acompañado de truenos, el mar se tornó violento, bravo, los relámpagos mostraban las sombras de las olas que se estiraban hacia el acantilado y la lluvia se hacía interminable sacudiendo las ventanas, las ráfagas del viento hacía un tanto tétrico el ambiente y los maderos crujían de miedo al enterarse de los movimientos. A través de los maderos se enseñó una débil luz. Si, de una antorcha que se agitaba nerviosamente en el piso superior, un viejo la sacudía de un lado hacia el otro, mientras gritaba más que desaforado.
--- “Encontré lo que buscaba, encontré al hombre que me sustituya, el será el nuevo cuidador del este faro.--- Reía a carcajadas. Mientras el muchacho muerto de pánico se aculaba en el fondo.
--- Me escuchas, tú estarás de ahora en adelante a cargo de este castillo y del tesoro que encontraste en él. Este será tuyo, pero hasta que encuentres a alguien que haga el trabajo por ti. Nunca podrás disfrutarlo y menos sacarlo de aquí……   
  

  


  


martes, 19 de marzo de 2013

ME OLVIDARON



          La luna llena se colgaba de la profunda oscuridad, el manto de la noche se marcaba con crespones de las nubes dirigiéndose hacia los escondrijos de las montañas. Al fondo los perros aullaban en coro, asustados señalando sus penas en todas direcciones, el veloz entretenimiento de los vientos gélidos  deambulan por las estrechas calles empedradas del poblado.
          Una campana se manifestaba sola desde la cúpula del arco del monasterio en un murmullo de miedo al paso de las ánimas encapuchadas, arrastrando sus harapos de miseria saludan las paredes de los callejones, solitarios y pestilentes. El silencio se ve interrumpido a ratos por el cantar de un búho enajenado, oculto en la copa de un árbol, se da a conocer, dando el aviso de lo avanzado de la noche.
          En una pequeña habitación, me encontraba recostado en un camastrón de madera, que rechinaba al movimiento, cubierto únicamente por una sábana hecha de pedazos, apenas funcionaba para mitigar el frío, cuando este se presentaba, penetrando silencioso tras la rejilla de debajo de la puerta.
          En la húmeda esquina se encontraba un traste de aluminio, chorreado de restos de sopa, era el deleite de las cucarachas que deambulaban nerviosamente en los alrededores, trozos de pan seco y  un posillo sin oreja, se revolcaba en el rincón.
          El cabello me había crecido hasta los hombros, enredado y pegajoso, la barba me caía como repello desde la base de la nariz, hasta unas cuantas pulgadas sobre el pecho, mi pálido y envejecido rostro de ojos pequeños, perdidos en las pobladas cejas, era el grotesco espectáculo de lo poco que quedaba de mi. Me encontraba cubierto con los restos de una larga camisa de brin, llegaba hasta los pies y se  amarraba con una tela enrollada como cinturón, como vestimenta de fraile.
          El ruido del aldabón, con el movimiento del picaporte que truena al soltarse, me hacen incorporarme de un movimiento me siento en la orilla de las tablas de la cama, con el dorso de ambas manos me limpié los cheles de los bordes de mis pestañas, mientras esperaba las novedades de la visita. Dos hombres vestidos de soldados entraron, sin mediar palabra me sacaron cargado en zopilotillo por un corredor hasta una  sala, en cuya puerta rezaba el rótulo de Sala de visitas. Sin mayores contemplaciones me despojaron de los restos de la ropa y de un par de empujones me metieron donde el chorro de una regadera me cayó fuerte en la cabeza terminando de sacudirme y con un respingo de calofrío a despertarme
          Me trasquilaron hasta el último pelo, dejando descubierta mi cabeza al rape, donde aun se me palpaba las cisuras. Con una filosa navaja, me removieron todo lo que ennegrecía mi cara, hasta dejar limpio mi famélico rostro, donde sobresalían los pómulos saltados, los ojos secos y hundidos.
          En la habitación siguiente, donde fui llevado, asomé ya con ropa mas o menos formal, limpia al menos, los zapatos no formaron parte del atuendo, debido a las lastimaduras, en los dedos y aún me dolían por permanecer tanto tiempo descalzo. Me detuve frente una vitrina, donde varias personas me hacían señas y me saludan, me coloqué mas cerca, un tanto desorientado intenté reconocer a los presentes.
          Habían pasado 10 años de ausencia, de no recuerdos y de abandono, las ideas se habían borraron en las cuatro paredes donde me habían confinado, ya no estaba bien de la cabeza, vagas imágenes venían a mi mente de quienes fueron en algún momento mis mas cercanos parientes o amigos de la época de mi adolescencia. Los muchachos de la cuadra, uno que otro cuate del instituto. La verdad había perdido la memoria.
          Fui entregado a todo este grupo, mis familiares, mis compañeros, en una rueda de prensa, donde todos querían salir a la par mía, sobre todo estos miembros de instituciones de derechos humanos en búsqueda de justificar su existencia, intensificando su protagonismo ante la ciudadanía que salía a la palestra, como los paladines de la justicia mostrando su interés frente a la familia y la prensa
          Mis pobres parientes, asustados, al percibir mi resistencia a recibir caricias, para mi, después de tanto tiempo, desconocidas, el subconsciente había volado en mi escasa memoria manteniéndome expectante, en cuanto a las preguntas,  las palmadas en la espalda, o cualquier expresión de cariño. Me molestaba o me sentía extraño.

          Desperté sobresaltado, sentado en el sofá cama de la biblioteca del Instituto, sudando copiosamente, mientras ponía en orden mi cerebro. Asumí la responsabilidad y me dirigí hasta el cementerio general, en su interior se reunían los comandos a los cuales se me había hecho dirigir, Las estrategias estaban dictadas y la hora se acercaba, para que en los diferentes rincones del país se iniciara la revuelta general, que daría al traste con los caudillos y gobernantes del país.
          La jornada había significado mucho, el grupo complotista compuesto por jóvenes se había encargado de algunos golpes en objetivos importantes para la dictadura y sus fuerzas de seguridad. En las calles de la ciudad con las consignas en contra de la cúpula gubernamental, se movían comandos guerrilleros, amparados por la noche, atacando en puntos clave y estratégicos del ejército.
          Las células formadas por adolescentes acompañados por patojos inmaduros, bochincheros, corriendo con palos en las manos, arriesgando su vida en las húmedas callejuelas y plazas públicas, a lo mejor no sabían a conciencia los motivos de los enfrentamientos con las huestes de las fuerzas especiales.
          Allí cayeron muchos, muchos mártires XX fueron arrastrados por los líderes que le usaron de carne de cañón en muchas de las refriegas. Otros tantos fueron secuestrados,  chicos inocentes encontrados por curiosos en las calles, conducidos sin pecado a los separos de cárceles clandestinas en los diferentes cuarteles del país, de los cuales nunca se supo su destino y paradero.
          Todo fue en vano la insurgencia, cayó en las manos de la milicia y los desafectos al régimen fueron masacrados en crueles enfrentamientos, otros tantos capturados vilmente. La información del ataque se había filtrado, como ganado al matadero, fueron sorprendidos, aplastando la posible revolución.
          El último bastión en la capital era el comando al que pertenecía, fue el encargado de atacar uno de los cuarteles en las afueras de la ciudad, donde el alto mando del ejército tenía sus tropas y los mas selectos miembros. Pero al igual que en el resto, estaban preparados y nos tendieron una trampa, caímos en una emboscada en la que la mayoría de los combatientes fueron pasados por las armas.
          Desperté entonces en la habitación de un hospital, junto a varios heridos,  una bala me había rozado el cráneo, lo que me había perder el sentido, la herida me costó una perdida grande de sangre y ahora me encontraba tirado, hateado y sin recibir atención. De a poco alguien se tomó la molestia de revisar a los aún vivos, a quienes nos trasladaron a recibir curación en las clínicas, recibí no de buena gana la colocación de puntos en la herida, limpieza, curación e inyecciones, luego una vez dado de alta,  ir a formar parte de los presos en las mazmorras de un desconocido e insalubre cuartel. Donde fuimos olvidados a través del tiempo.
          Diez años después. La algarabía se destaca en las calles, mientras la cohetería se brinda anunciando el gran triunfo de la Revolución. Los automóviles suenan las bocinas y las hordas de ciudadanos marchan por las calles. Las campanas de las iglesias se alzan al vuelo anunciando el nacimiento de la insipiente democracia. La caída del dictador de turno, que había abdicado convenientemente, salvaguardando su vida y la de sus secuaces, con una salida consensuada, asegurando su salida cómoda allende de las fronteras.
          El recién instalado gobierno de transición, como se le denominaba, recibió, constantes y abundantes solicitudes de investigar y poner en libertad a tantos presos políticos que en los últimos 10 años había permanecido ocultos en los lugares mas recónditos lugares.
          Allí fue donde fui incluido a solicitud los amigos  en alguno de los listados de los desaparecidos, donde mi familia decidió hacer un postrer esfuerzo con el fin de ver si me encontraba con vida o darse a la tarea de buscar en los cementerios clandestinos que proliferaban en las afueras de las ciudades. Después de muchos esfuerzos, visitas a todo el país, se les informó que varios ex insurgentes habían sido encontrados en uno de los cuarteles de caballería  improvisado en ese tiempo como cárcel de máxima seguridad de algunos donde permanecían ocultos varios personajes de importancia de la guerrilla.  




sábado, 16 de marzo de 2013

EL TIGRE VEGETARIANO




          En  el fondo de un bosque milenario, de grandes árboles y parajes de ensueño, justo en el corazón de la montaña de una sabana, se paseaba con señorío una familia de felinos. Mamá Tigre, junto a un cachorro a quien llaman Tino, merodean tranquilamente en  los linderos de un riachuelo, el agua brotaba dentro de las rocas y mostraba con singular belleza las caídas que se deslizaban pausadamente, hasta alcanzar los rápidos, que formaban las eternas cuevas del nacimiento del caudal de agua fresca.
          En ese tranquilo paraíso vivían pacíficamente junto a muchos animales, además de compartir albergue, alimentación se ayudaban para poder sobrevivir. Campos verdes como alfombras de flores les convertían en parajes de ensueño, donde la naturaleza los protegía.
          Una vez ocultos los rayos de sol, cuando las nubes de mosquitos se alborotaban junto a los charcos y su bulla se extendía por los campos, todos los habitantes buscaban su mejor escondrijo con el fin de reposar, después de un día de acalorado jugueteo.
          Los extraños ruidos de los filazos de los machetes y el murmullo de las zancadas de los depredadores, alertaron a los pequeños animales que aún permanecían en las ramas de los árboles en su vespertina caminata rumbo a sus agujeros. Las chicharras socarronas y bulliciosas, se dejaban en silencio, mientras en la campiña se daba el ambiente de temeroso suspenso, se hacía mas tenso al escuchar a la columna de cazadores penetrando por las veredas. Las luces de las lámparas señalaban en todas direcciones, con el fin de descubrir las pupilas dilatadas de alguno de los vecinos, corriendo despavoridos a buscar refugio...
          El inocente Tino, lleno de curiosidad se aleja lentamente por el paso de la abertura de la cueva y sin medir peligro se dirige a paso ligero hacia donde se escuchan los ruidos de los invasores. Su madre se da cuenta y sale en su rescate, arrastrándose sobre los areneros que apuntan a la vereda de la entrada pierde el tino y se descuida, su presencia es descubierta por los depredadores, quienes después de colocar una luz sobre su cabeza, la acompañan con un trueno de fuego puntual haciendo de ella una víctima fatal de la cacería.
          Tímido el cachorro se escurre entre las hojas, hasta el escondite, después de ver que su mama, es cargada en un tronco, llevada en hombros amarrada de las patas y convirtiéndose en un desfile, de cantos de triunfalismo de los visitantes, camino hacia la sierra. El solar se convierte en un silencio de muerte, mientras los ojos de los habitantes no dan crédito a la tragedia. Nadie mueve un músculo, hasta que las lechuzas anuncian la desaparición de los cazadores, junto a su presa.
          La nerviosa ardilla se acerca a la cueva, donde tras unas hojas permanece escondido el cachorro, hecho un manojo de nervios y cubierto de la soledad, añorando el abrigo y el tierno calor que le brindaba sus madre.
          Han pasado varios días y el temor se ha vuelto parte del luto, la ardilla es la única que permanece ocasionalmente junto al cachorro, que desfallece por hambre y por sed, aturdido, sin saber que hacer, mientras algunos de sus vecinos, se asoman tras las hojas de los matochos, curioseando el estado del         
felino huérfano.
          Presta la ardilla le sacude su cola en el hocico, para insistirle de que es necesario comer algo, pero Tino, está cada vez mas debilitado, casi no responde. Los cenzontles le acarrean agua, vertiéndole sobre sus filosos dientes, pero él no come. Preocupados entonces el amigo Mash, el saraguate, colgando de la cola y haciendo un columpio desde una rama le lanza un plátano, que revienta frente a su cara, luego se sienta junto a la ardilla pensativamente con una pata en su quijada, da tres pasitos hacia delante, chilla y con la delicadeza que da el miedo, le toma las fauces y se las abre, la ardilla ni lenta ni perezosa toma un trozo de la carnaza del plátano y se la introduce, junto al mono le cierran la boca y le obligan a que se trague el bocado.
          Ya ha tenido alguna respuesta, el enfermo ya colabora con tragarse, las frutitas, las hojas, en general los restos de alimentos que le llevan sus amigos del bosque, ha iniciado perezosamente sus caminatas hasta el brocal del riachuelo a consumir líquido, pero retorna apesadumbrado, por los recuerdos le vienen de su tragedia.
          Las lunas han pasado, a pesar de convertirse en un felino no consume carne, se mantiene mas tiempo dentro de su cueva donde a la sombra de su timidez se encierra muy acomodado.
          Los cambios han sucedido y aunque sus vecinos siempre le surten de alimentos, Tino, permanece pasivo, la ardilla celosa y preocupada se le asoma a las puertas, sin atreverse a entrar, debido a los ronquidos que emite, cuando reposa. Con sigilosos pasos, tomando toda clase de precauciones hace su ingreso, para hacerle la invitación a su amigo, en medio de la oscuridad del interior, percibe su resoplado aliento, no mira, adelantando una de sus patas delanteras, le toca la nariz y le toma uno de los pelos del bigote, lo jala. En ese instante.
--- Grrrrr, Grrrrr,.--- con gran volumen, el rugido hace que lo suelte y expulsada salga rodando y encendida en pánico.
          Se detiene junto a la puerta, donde se asoma un tigre de gran tamaño ya no adolescente, se le acerca y le pone el hocico encima, lo husmea.
---Pensaste que siempre sería un cachorrito. Verdad?.--- le ronronea, mientras la ardilla temblando de pies a cabeza, se desploma en el suelo.
          Acto seguido abre sus ojos y con toda la delicadeza del caso, le acaricia la nariz, se levanta y pone pies en polvorosa. Se detiene  da media vuelta, colocando sus patas delanteras en la cintura y le vocifera:
--- Ahora de grandote, se me hace que me miras como bocado para tu cena!.---
          El felino lo encara, baja su cabeza, se echa junto a él y le pasa un lengüetazo que lo llena de saliva. Y mientras le guiña el ojo le indica:
--- No sería mala ideas conocer si el sabor de ardilla es mejor que las bellotas que me traes… grrr, grrr, ---
--- Ahhh!...., con que ahora desprecias mis semillas, estas en algún momento te salvaron la vida.--- Me puedes quitar esa patota de encima de la cola, sabes es un cariño muy pesado.---
--- Perdona, olvide que ya no soy pequeño… pero en fin de cualquier tamaño siempre te voy a ver como mi mamá.---
--- Hum…!, con respeto.--- se sale de debajo de la garra y de una carrera se encarama a la rama de un árbol. --- sería fantástico que tu ahora me protegieras y me dieras de comer…!---
          Recostado en un tronco se soba contra su cuerpo para rascarse, se despereza y muestra las uñas largas de sus garras. Mientras las parvadas de patos, lo observan en su siesta, mientras se arremolinan en el cielo, en busca de las lagunetas, para pasar el rato y darse un merecido chapuzón.
          La ardilla se detiene frente a el y como toda una madre vocifera.
---Tinoooooo! Levántate es hora de conseguir la comida…! ---
--- Si Mamá……, ya voy.--- con lo cadencioso del haragán se pone en sus cuatro patas, se mueve despacio, alargando su cola de un lado a otro, la pasa arrastrando, donde se encuentra la ardilla y la tumba.
--- Porqué tendría yo un hijo tigre tan grande…!--- se sostiene la cabeza, con las patas, la mueve de derecha a izquierda, en señal de desaprobación. Pero sonríe de complacencia y orgullo.






 

jueves, 14 de marzo de 2013

SENTADO ME PONGO A PENSAR



--- Que hago aquí sentado, en esta fría banca del parque…
--- Pensando quizás…esas remembranzas que me llevaron a estar sentado en el sofá de la casa, esperando la autorización de tus padres para salir de paseo, casi  me tronaba los dedos, cuando escuchaba aquellas frases que soltabas, seguidas de un por favor.--- imaginándome en una probable negativa, diablos que contradicción, sucedía siempre, la llegada de tu abuela, quien se acomodaba a mi diestra me tomaba con la mano, golpeteándome la rodilla, para darme alientos y influir fe de que el permiso iba a ser concedido.---
--- Te recordás, entonces, al menos una vez, nos interrumpieron, tratando de besarnos, en la oscurana de la tarde, cuando alguien prendía la luz, ---cuando alguno de los sobrinos correteando detrás de un carrito con pita, atravesando la sala---- vaya eran tan pocos los momentos de soledad, me hacían entonces perder la paciencia y optaba por hacer una salida despedida con tal de gozar un instante bajo el dintel del portal del patio, para abrazarte y darte un par de besos que me quemaban en los labios, hasta que tu hermanita aparecía, como guardián a preguntarte alguna tontera---
--- Éramos patojos y buscábamos nuestro espacio, los encuentros se hacían pegajosos, cuando volvíamos tarde de una salida al cine, que terminaba en un reclamo, una llamada de atención, mas de alguna vez terminó en un par de golpes para ti.---
--- Pensé en verdad, que era afortunado, un pobre escuelero, con aspiraciones vagas de entrar a la universidad, había puesto sus ojos en la muñequita de papá, uno de esos grandes funcionarios, de guaruras y lo demás. Y en algún momento había recibido la bendición de permitirme el ingreso a tu casa.--- cuestión de ellos no saber de que pato puso este huevo.---al fin se dieron cuenta era pobre y pelado, se me acabó el cuello.---
 ---Debo dejar atrás esos pensamientos, soltarlos al viento, cuando tal ves sentados estas bancas, tuvimos la necesidad de vernos a escondidas, cuando tu familia me impidió continuar con las visitas del noviazgo, algo llamado sentimiento quizás impedía romper con la totalidad de esta relación, a pesar de todo. Los otros tus pretendientes te abordaban y llegaban a verte en sendos autos de modelo reciente.---era por cuestión de oportunidades los catrines eran tus amigos del colegio, compartían paseos y actividades tan especiales que yo no tenia acceso.
---Me afectaba, si me daba vueltas la cabeza en pensar que en algún momento te dejaras ver de la mano de otro.--- Hacía entonces de tripas corazón y me conformaba a veces en buscar en el vacío, donde mis compañeros me empujaban a voltear mis gustos hacia otra chica, en fin,  tener otros horizontes.---
--- Se levantaron las hojas del tiempo. Sentado en las gradas de la Escuela de Medicina, anhelaba una oportunidad mas para saber de ti, este último año previo a la salida de la secundaria, me enteré que seguías allí, arrastrada por influencias de lo superfluo y del caché. Graduación en uno de los Hoteles caros, misa en la Basílica de Catedral, con atuendos de toga de color negro y traslados en limosina.--- seguro estabas asignada para alguna de las universidades privadas, en alguna de las carreras simpáticas. Decoración de Interiores o licenciatura en Turismo.---
---Regresé mil veces al pasado en búsqueda de errores, sin darme cuenta que lo nuestro siempre había sido de todas todas, imposible, pero huía de mi pensamiento cuando sentado en las bancas de la Consulta externa del hospital, observaba a tantas personas con la esperanza que yo me dedicara a cubrir sus males, con mi estudio y mi escasa experiencia.---
---Pernoctaba en los turnos de mi internado, donde empeñaba todo mi conocimiento y buena voluntad con las personas que mas necesitaban ayuda, con el hecho de salir adelante, de ser útil, coronando mis anhelos de ser médico.---
--- ya algunas oportunidades de cimentar mi vida habían surgido en ese tiempo, buscando con quien compartir mi soledad, no era prioridad, eso no me quitaba el sueño, mi carrera era lo mas importante y me había  comprometido a salir por mi mismo.---
---Tanto así que sentado en el banquillo de los graduandos en el Paraninfo universitario, consagré y presenté la Tesis, con el fin de obtener el Título, gracias a Dios lo obtuve, siendo así como terminé una etapa de mis vida.--- A todo esto perdí la pista de tu vida, ni de lejos supe alguna noticia o información tuya, perdida en el limbo.---
---En las encrucijadas de la vida, en pleno ejercicio de mi profesión, me encontraba sentado en la emergencia del Hospital, estábamos al tanto de la ocurrencia de un accidente lamentable en una de las carreteras que había dejado un gran número de heridos y varios fallecidos.---
--- En la entrada del servicio, observaba el ingreso de las ambulancias que con sirena abierta y sus destellantes luces de color rojo, daban vuelta, mientras se colocaban en la rampa para dejar su carga de dolor y muerte. --- las camillas circulaban hacia el área llamada de intensivo con los cuerpos de varias personas, cubiertos de sangre.
--- En un instante me hice cargo de uno de los heridos, era un muchacho, presentaba una fractura de una de sus piernas y golpes internos en el abdomen.--- Hasta entonces XX por encontrarse inconciente, tal vez contaba con unos 25 años, junto con el especialista de cirugía, entramos al quirófano. Pasaron algunas horas, pero el  paciente falleció en la intervención.---
---Volví a la escena del servicio, donde aun se encontraban, varios heridos, los internos, procuraban el cierre de heridas de los menos delicados, encontré entonces un par de mujeres, recostadas en los cubículos con sueros instalados en sus brazos, se quejaban, a mas no poder, me acerque a una de ellas. Le habían suturado el cuero cabelludo y la mancha seca de sangre le cubría parte del rostro, tomé unos paños de agua tibia y le aseé la cara, le hice se calmara, ordené entonces una inyección de un analgésico.---
---Me dí la vuelta en dirección a la otra dama que recostada de lado, miraba hacia la pared. Temblaba de frío y su estado de conciencia era limitado, mostraba un tatuaje de mariposa, bajo su pantalón cintura baja. Se encontraba manchado de sangre, que descendía por toda la pierna. Con ayuda la coloqué boca arriba, en su balbuceo, entendí  se encontraba en estado de gestación, la posibilidad de un aborto era inminente, fue entonces que se le llevó para intervención por el ginecólogo---
---La verdad es que no le vi el rostro, que se encontraba con pequeñas laceraciones producidas en el accidente y no le pregunte ni su nombre.
--- Una vez que se subsanaron las emergencias y el  servicio entró  en  reposo, vino  luego lo de las identificaciones y reconocimiento de tanto heridos atendidos en los servicios de admisión.---
--- Entrada la noche pasé al servicio de internamiento, con el fin de enterarme del estado de la señora --- le habían colocado varias gasas sobre el rostro, el pelo aun permanecía enredado y con algunos restos de sangre.   ---Le pregunté de su estado, el cual me contestó no de buena gana, opté por dejarla estar y abandoné el lugar, al llegar a la puerta, volteé, no se si por curiosidad, ella levantó la mano. Dijo mi nombre, mientras indicaba que me acercara.
--- Extrañado por lo sucedido me acerqué, me repitió mi nombre.--- Si era ella, la reconocí, eras la chica que en algún momento había sido parte de mi vida, las condiciones eran diferentes y la coyuntura no se prestaba para un reencuentro.--- le tomé la mano y ella me la apretó,  observando unas lágrimas brotando de sus ojos.---
---Sentado tras el escritorio de la clínica, esperaba la entrada de la paciente, había pasado un par de días en reclusión.--- entró, si era la misma, su cabello, su lindo rostro y su humilde forma de hablar.--- se me acercó y me dio un abrazo, mientras me agradecía, mi intervención, deseando mi bienestar y el deseo firme de seguir en contacto, --- tras una breve informática me contó, que la persona que había fallecido era su esposo, que su padre la había sacado de la casa por motivos de su pareja y del consumo de drogas  y además ahora se sentía dolida por la pérdida de su único embarazo --- le escuché, hasta el último detalle, cargada de tristeza y vergüenza me contó de las desgracias a las que se había visto sometido en su matrimonio y estar arrepentida de haberme dejado arrastrar por la sociedad y la familia---
--- Al despedirse, me abrazó y me estampó un beso, me causó sorpresa, en una receta que le habían entregado escribió un número de teléfono, guiñando el ojo me lo entregó diciendo esperar mi llamada, para rehacer nuestras vidas.
--- Como si fuera así de fácil.---
--- En fin que me espere sentada pensando.---.


  

martes, 12 de marzo de 2013

CLARINERO

         Saltando de rama en rama, el clarinero, se engorda esponjando su plumaje, mientras su voz en forma de graznido se lanza hasta el infinito, estira su pata cuando sacude su hermoso pico, limpia sus negras plumas y extiende su cola, mostrando su señorío de rey, convocando a su parvada de sanates a la comilona de gusanitos.
          En piruetas por el aire se traslada desde el árbol a la llanura, columpios estéticos circulando en el espacio, luego ágil corretea a las hembras en los campos verdes, sembrados de flores, coqueteando en brincos, mientras se llega la hora de regresar a las altas copas de los encinos que resguardan los elaborados nidos, algunos ya con polluelos y otros con 3 huevos pintos de negro, que reposan a la espera de su tiempo para reventar.
          Papá clarinero, siempre celoso de su parentela, vigila desde lo alto, el estado de su nido. Convoca junto a los vespertinos  rayos del sol, el regreso de la mama sanate, quien anda de paseo en recolección de bichos para el alimento de las crías aún desplumadas, el suave pellejo de pálido negro los señala cuando sacan su cuello y abren su pico para lograr la comida.
          Pequeños ocultos tras las plumas color café, esconden su cabeza bajo el ala, en contacto del calor materno, el abrigo del horario nocturno, dentro de su habitáculo, protegido por la altura y el espeso follaje de las ramas.
          Tras un silencio prolongado, la matinal aparición de la luminosidad, corresponde al frío clima que baja de las montañas, les obliga a los pájaros a acurrucarse en sus ramitas, a esperar el cálido brillo solar, que asciende entre las blancas nubes del firmamento.
          Los machos son los primeros en alzar el vuelo y en buscar los charcos  dejando los mantos de rocío en las cunetas de los caminos y en las piletas en los caseríos, con un escaso chorrito, rebalsan la concha en forma de palanganas de piedra donde se surten los cántaros comunales. Es el simpático baño de las aves salpicando en derredor, después de encorvarse y meter sus alas para remover el líquido.
          Previo al desayuno el clarinero se instala encima de los tejados y sacando el pecho, carraspea y dirige su mirada hacia al cielo, quien quita es para agradecer al gran Dios, por el advenimiento del nuevo día y todas la bendiciones que se traducen en la armonía y la felicidad de la sabia naturaleza.
          Las últimas en salir son las sanates, quien después de recomendar a sus vecinas que aun empollan, echarle un ojo a los chiquitines, quienes aun no saben volar  o permanecen en larga siesta en sus habitaciones cubiertas de plumas. Los mas grandecitos ya se animan a saltar fuera del nido y colocarse peligrosamente en las ramas pequeñas que les rodean, de donde observan como los adultos se adornan en piruetas y se encuentran en los aires, para picarse en besuqueo coloquial, en la búsqueda de pareja.
          Las amarillas chorchas se acercan en curiosa visita y hacen de su charla, de silbidos lo fascinante concertina de la copa de los árboles, una nerviosa ardilla se agarra del tronco y lo transita de arriba para abajo, cargando una semilla para introducirla en el agujero que le sirve de casa con sus crías.
          Papa clarinero no pierde de vista y grazna, cuando por encima de su cabeza y en peligrosa caída libre, un halcón se desplaza con el ímpetu de cazar algún descuidado animalito, esté por falta de atención, imagina la belleza y la hermosa mañana como el escenario de una primavera límpida. El grito avisa y todos se esconden para evitar la tragedia. El Halcón pasa en vuelo bajo, sin tener suerte de capturar su presa.
          Al final de la tarde, las aves se adornan y se reúnen junto al brillante rey clarinero, quien con sus oraciones a Dios, apunta con su pico al infinito, implorando al creador por la gracia de un día mas, el conclave le secunda con la concertina tradicional en el teatro de la naturaleza, previo a cerrar el escenario por la entrada de la noche veraniega.  


NO METAS LA PATA



---La verdad es que cuando una es joven, se las cree que lo sabe todo, me las puedo todas, lejos anda uno, de estar en lo correcto---
--- Cuando mi papa me decía algo, no le hacía caso o me hacía de oídos sordos, se cansaba de advertirme de lo malo de la vida o a lo mejor él no tenía tino de cómo decirme las cosas, como Dios manda, pero no lo culpo, así aprendió y además la bendita ignorancia, diciendo que la pacaya es de mi nana, que ella le enseñe.---
--- Que le puedo reclamar al pobre viejo si no le dieron la oportunidad de ir a la escuela él no recibió consejos lo que le enseñaron fue así cimarrón, como la vida, las correcciones se las hicieron a punta de chicote --- Yo que me quejo…tan solo un jalón de orejas de vez en cuando era el corolario de alguna travesura sin consecuencias o quedarme con el vuelto de la ida a comprar el pan, tonteras quizás --- ja, me pegaban con la tusita.---
--- A mi me hicieron participar en las cosas del hogar a la par de mi mama,  acompañarla para ir a las compras del mercado, me obligaron a asistir a la escuelita, me enseñaron que debía ir a la iglesia--- pero hasta allí---.
--- Pero cuando llegué a ser patoja de merecer, nunca me hablaron de la mensualidad, ni a tener la confianza de preguntar al respecto. --- de quince añera, donde se te van los ojos por otras cosas la curiosidad, que no tiene nada que ver con estudios.  Pensaba en los pinta labios, en los aretes, ganchos para el pelo y hasta en el uso de sostenes, eso me intrigaba...---
--- Claro y con la influencia de las amigas, de voltear a ver a los patojos, quienes se reían con uno y hasta le guiñaban los ojos. Las mas grandecitas decían, no les hagás caso, volteales la cara, se van a creer importantes.---
--- Pero ni modo siempre hay alguien que te impresiona  o te hace suspirar, cuando te pasa por enfrente o sin mediar palabra te entregan un papelito, con un corazón pintado de rojo, o te insinúa un encuentro.---
--- En fin haciendo remembranzas de cuando alguien atrevido te agarraba la mano y se contentaba con observarte en silencio, ---ja, patojos lelos que no sabían que decir cuando te encontraban a solas.---
--- Bien recuerdo que cerca de la esquina donde un chico me esperaba, el grupo de mis compañeras se agrupaba en mi apoyo y pronunciaban sus porras para animarme o al susodicho medio tartajo me dijera unas palabras o me regalara una chuchería---
--- Sorpresa cuando el menos imaginado se soltaba de la lengua y te daba una declaración de amor tipo telenovela y esperaba con vivas ansias la respuesta, no solo eso sino el ansiado premio de un beso.---
--- Ja, ja, mamola, siempre fui cauta y les dije la clásica: ¡Lo voy a pensar!, mientras esperaba con pasión al que verdaderamente me traía del buche.---
---Ya para los sábados, planificábamos los repasos, con tocadiscos y horchata, mientras preocupadas nos tronábamos los dedos con la esperanza de saber quienes asistirían y la angustia que representaba la falta de permiso de los tatas.---
--- Los vestidos plisados, con fustanes, unos cuantos brochazos de sombras en los ojos, coloretes en las chapas bien marcadas y las canillas bien limpias para enseñarlas cuando nos sentábamos a esperar a que nos invitaran a bailar.---
--- A unos cuantos metros los patojos que se empujaban los unos a los otros, obligándose  a animarse para sacarnos a bailar, cuando empezaban los acordes de la música, de verdad siempre había alguno mas pilas que los otros, que se acercaba le extendía la mano a la mas apetecida, quien de golpe y porrazo le tronaba las piolas diciendo, ¡Para la próxima!, o volteando la cara con una sonrisa algo sangrona, ¡Fíjese que no se bailar!---  se lo sacudía, inmisericordemente, ve tu a saber si volvía a tener valor de intentar la aventura.---
--- Vaya si no, la que cachaba luego se abonaba y sin decir palabra se apechugaba con su pareja para sudar juntos.---
--- Total yo no gustaba de esos trances, a bailar pero nada de pegadito, mejor suelto, delicada al fin y tanto por eso me ganaba las rechiflas de mis amigas, porque decían, que me portaba creída con ellos. ---
---Creída no, yo me daba mi lugar y mi mama decía de lejos se ven los toros---
--- La adolescencia me traicionaba, las escapadas para juntarme con el novio de turno, eran mas frecuentes y con menos precaución, pues al salir del instituto ya me esperaba, quien como barrilete me llevaba jalada hasta los portales del cerrito, si el Cerrito del Carmen, donde bajo las bougambilias, además de besuquearme, me estrujaba los pechos---
--- Vaya si no, se le pasaba la mano cuando intentando hacer algo en las apretasones, tuve en mas de una oportunidad, apartar su curiosa mano de mi entrepierna.---
--- Me enojaba, me ponía molesta pero siempre tenía o se inventaba una escusa.---
--- Mi papa siempre me lo decía y de verdad jamás le hice caso, ahora ya no se trataba de que el me diera los consejos, era lo que yo tenía que hacer no ser mojigata y decirle o contarle, lo sucedido.---
--- Después de una tarde que regresé con los ojos llenos de lágrimas y me fui a esconder entre las chamarras de mi cama, refunfuñando no pude comprender de cómo el chavo me intentó meter en una pensión de los alrededores, yo en el forcejeo había logrado escaparme, del clavo---
--- Corrí por todo el callejón para desaparecer de mi tribulación, pero al llegar al final del descenso le encontré en la salida.---  me tomó de uno de los brazos y me lanzó al suelo, después de decirme una perorata de obscenidades, me amenazó, diciendo que era una cualquiera y sino me dejaba se las iba a pagar…---
--- Yo no era una cualquiera, lo que me dijo, me dolió como un manotazo,  me lastimó mucho.--- otra vez, tuve deseos de contarle todo a mi papa, pero no me sentí con suficiente valor para hacerlo y me refugié en mis adentros, claro me sentí impotente.---
--- Muchos días pasaron de lágrimas, me sentía abandonada, yo lo quería mucho, lo amaba, sentí incluso la necesidad de buscarlo, pero sabía a lo que me arriesgaba. Mi corazón herido no me dejaba en paz, se las jugaba junto con mi mente en mortificarme, en un decir porque no dejé que pasara, lo que tenía que pasar.---
---Los consejos no llegan a tiempo, o uno no los deja llegar, cuanta razón tenía el viejito, en fin mas sabe el diablo por VIEJO que por diablo. --- Mas temprano que tarde es que caí y de boca, no pensé con la cabeza, pensé con otra cosa, olvidándome de  cómo me habían criado.---
---Ahora ya no voy al instituto, ni siquiera voy a la iglesia, no quiero que me miren la cara, porque me da vergüenza y no tanto por lo que tengo en la cara, es por la barriga que sale por arriba de la cintura.---
---La verdad es que cuando uno es joven, se las cree que lo sabe todo, lejos anda uno de estar en lo correcto ---
--- Si mi viejo, cargado de sabiduría, siempre ponía el dedo en la llaga, razón tenía, cuando después de las grandes regañadas me  gritaba a todo pulmón---
--- Mija…! ¡ NO METAS LA PATA!--- pero como yo era necia y me las sabía de todas, todas. LA METI!,  hasta donde y sin lugar al arrepentimiento. Espero haber entendido.---
--- No voy por la segunda, ahora voy a ser Madre soltera, porque el que me la metió, se quedó con su gusto y su gana!---,
--- y se perdió en el mapa.---
--- Saben quien está allí, aunque sea para aconsejarme… --- Mi viejito, mis viejitos, ellos además de perdonarme, me apoyan de corazón…..---