Los
truenos relampagueaban en la parte exterior dejándose a través de los vidrios de
la ventana de la biblioteca de la mansión, antiguo castillo medieval en la
exótica campiña del reino de nunca jamás. Una jovencita de pie observa desde el
interior, imaginando los coloquios de las luces, soñando fábulas a mitad de su
pensamiento, fabulas de princesas. Ella de colorido semblante, de porte delgado
como vara de flor de azalea, con vestido flojo de hombros altos y largo hasta
los pies. Sus grandes ojos abiertos en su poco expresivo rostro sobresaltado
por los fenómenos naturales, su cabellera lisa y larga caen negras sobre sus
hombros. Suspira Inmóvil entrecruzando sus dedos de las manos en señal de
preocupación y exceso de insomnio.
El
golpe de las persianas se acompaña de chubasco, lluvias y vientos aullando
detrás de la tormenta, cuando se acerca rápidamente desde la montaña hasta los
jardines de flores del patio del castillo.
A
sus trece años, apenas muestra insinuaciones en los pechos, cuando el vestido
se desliza sobre lo anterior de su cuerpo, algunos rasgos de niña permanecen
presentes en su anatomía, o en su atuendo cuando usa calcetas. La pureza de su
cara aún no contaminado por cosméticos, le hacen brillar la inocencia, la poca
picardía muestra en sus pensamientos, que juega aún con muñecas, mientras sus hormonas la hacen vivir
los inicios de una fantasía de adolescencia y de juvenil travesuras.
El
día ha vuelto a nacer como un manto los rayos del sol se esparcen en la
campiña, la vida campestre despierta con alegrías y en el palacio los
brillantes vitrales le dan un aspecto especial de luz, alegría, pasividad y
tranquila armonía.
El
sabio Búho, voltea 90 grados su cabeza, mientras abre sus ojos y canta. Levanta
el vuelo y después de planear en el espacio, se detiene, con sus poderosas
garras en su lugar predilecto, aterriza frente al capitel, en una estaca
colocada al frente de las estructuras
antiguas y la estantería de colecciones de viejos libros, muebles forjados de
madera torneada de caoba y laqueada con barniz. Después de sacudir sus alas se
inclina haciendo un saludo al nuevo día...
Ondina,
la princesa, se ha parado frente al ave, con su dedo índice le acaricia el
pecho, mientras le interroga con una cantaleta.
--- Mi amigo Galileo, el búho real, como
se encuentra mi consentido el día de hoy?---
--- Estupendo…., Estupendo, Ondina
de mi corazón.--- se acerca y con el pico le hace un cariño en la mejilla ---
Mi niña está triste hoy?. ---Voltea la cabeza.
--- Pienso mucho, de dejar ser niña
para el inicio de la adolescencia. ---
--- Será que piensas en algún
pretendiente, o mas aún en algún enamorado?.--
--- No seas impertinente,
pajarraco….! --- la joven se retira, tarareando y de pequeños brincos se dirige
y penetra en sus aposentos.
El
búho que conoce los secretos del castillo se lanza al vuelo y penetra en la
habitación de ella, se detiene y se apoya en la cabecera de la cama.
Tras
un biombo la niña se despoja de su ropa de dormir y la cuelga al frente del
sofá.
Galileo
que todo lo ve:
--- Estas muy linda mi reina, y por
lo que veo.--- repite.--- ya no eres una
niña…! ,ya no eres una niña….!.--- en seguida, sacude sus alas.---Eres una
linda señorita, una linda señorita, una princesa.---
--- Cállate…! Pájaro chismoso, tu
que sabes de estas cosas? --- Se voltea pudorosa para ocultar su cuerpecito con
un vestido de verde organdí de pana y pespuntado en oro. Completada su
vestimenta se dirige hasta un enorme espejo que le sirve de tocador, suelta su
cabellera negra por delante y a los lados de su cabeza, con un peine de carey lo alisa sobre sus
hombros.
El
búho observa sin decir palabra, con la uña de una de sus patas se rasca el pico
y le imita con los movimientos como ella se arregla el cabello.
--- Oye amiga, no vayas a empezar a
hacer preguntas tontas como: ¿Será que me veo linda….?, ah!... Primero. Te diré
que no!, y luego me convencerás, te diré que si….Vamos tu ya lo sabes, eres una
niña linda.--- le afirma.---Hum! Una joven…..como capullo a medio florecer.---y
da un saltito en su rama.
---Porque eres tan grosero y no me
dices la joven linda del castillo, a quien amas de todo corazón.--- mientras
acicala su nariz con una mota de polvera.----
--- Claro que te amo de todo
corazón, de quien estoy enamorado, ¡gulp!, ¡Upa! Que es lo que digo, si
enamorado de la vida…--- y apacha uno de los ojos.--- ja,ja,ja, y tú también,
quieres que te diga cosas lindas, apruebe tus ideas de belleza. Y tú no me
arrullas el oído con palabras agradables!. Algún día vendrá un príncipe que te
cortejará, te enamorará, el será quien ensalce tu belleza. Y Yo aunque triste
me moriré de celos ya no podré verte, yo solo te digo lo que veo en tu futuro.---
--- Ja, vete!--- y le hace con un
grito. ---,ah…! ---tras una agreste gesticulación le lanza un suave manotazo al
aire.
---Tranquila chica, que?, ya no soy
tu amigo o que?. Se levanta al vuelo y esquiva el golpe, luego se dirige a la
ventana y se mofa.--- Ondina aun es niña, aun es niña.--- y escapa soltando una
carcajada.
El
día transcurre, entre comidas y enseñanzas de la institutriz, e impulsa a la
joven en la labor de los tejidos, los viajes en los jardines donde practica sus
modales y comportamiento de damas en sociedad, cultiva los juegos del cricket
el deporte de los dichosos adinerados del reino. Pasa por sus alimentos en la
gran sala de comedor, donde los lacayos de levita y gala, le sirven la comida el
gourmet del día. Pero la tristeza no minimiza el pensamiento le lleva a la
evidente preocupación, no tiene quien la acompañe y esa soledad no tiene mas
que un amigo el búho que a veces la irrita con sus bromas...
Curiosa
la niña, por la tarde entra en la biblioteca en busca de Galileo, quien duerme
plácidamente en su estaca real, se acerca sigilosamente por la espalda y sin hacer ruido, le toma fuertemente de la
cabeza y lo asusta. El pájaro se despierta alocado, moviendo sus grandes alas y
levantando una de sus patas, trata a través de sus garras liberarse. Ella lo
suelta.
--- ¡Hay!, huuuuy!, peligro, me
matan, ---grita a mas no poder.---Los enemigos me atacan ,sálvese el quien
pueda!---entonces se da cuenta que la niña es quien lo ha sujetado y entonces
se deja caer como muerto en los brazos de ella.
--- Ja, Ja, Ja, verdad que eres un
llorón y miedoso.--- le indica.--- Te asusté dormilón, hoy si me la goce. Ja,
ja, ja,---
--- OH…! , si eres tu, me has tomado
por sorpresa, me encontraba meditando -----Meditando…?, con los ojos
cerrados…?. Tú meditas mientras roncas?, eres un embustero…---
--- Yo roncando, jamás.--- da un
salto y regresa a su estaca.--- Amiga! Haber dime, estabas enojada conmigo…? --- Hoy por la
mañana me lanzaste una bofetada y me echaste de tu lado…---
---Tu sabes que eres mi amigo y el
único en este lugar, con quien puedo charlar en forma franca.--- Le acaricia el
lomo y él se contornea, ronroneando como que fuera gato.
.
Un edicto del emperador que llega a través de un mensajero, les alebresta, las
noticias no son nada alentadoras en palacio donde usualmente la vida es
tranquila, una proclama es colocada en el pórtico de la casa, da cuenta que las
princesas solteras del reino deben desposarse, en un corto tiempo, so pena de
perder sus heredades de tierras y palacios. Presa del miedo, se tumba a llorar,
pues nunca a tenido amigos, ni pretendientes y teme que sea presa fácil de
aventureros y juglares mercaderes, obligada a dejar su soledad, sin su
consentimiento.
Los
lacayos y sus damas de compañía, se
suman a su congoja y se une con la idea
de ayudar a resolver su problema, luego de conocer que varios propuestas a
parlar con ella, enterados que varios pretendientes se dirigen de otras
comarcas a conocer y con el fin de conquistar a la princesa. El salón principal
del palacio se efectúa la reunión para sacar adelante a su ama y convocan a la
madrina buena, la comadreja que posee el talento y la magia para salvaguardar a
la niña.
--- En el libro de los acertijos,
que se encuentra en la biblioteca del palacio, es propio para buscar los
conjuros que permitan hacer el trabajo para salvar a nuestra bella princesa. Despierten
y pidan al Búho que lo busque y lo traiga a esta cesión.--- solicitó la
madrina.
Casi
de inmediato aparecieron los hujier cargando el enorme libro y el soñoliento
asistente, se hizo presente al cónclave. Puesto sobre la mesa, la comadreja lo
abre, se coloca encima de el, limpia sus espejuelos, guiando su lectura con la
pesuña y dice:
---Humm…!, si esto es lo que
necesitamos.--- levanta su cabeza sacudiéndose--- Deberemos de encontrar la
nuez de la vida. esta se encuentra en los parajes de los monos aulladores, en
el aposentos de Mash el mono mayor, si este lugar es mas allá de las montañas
del misterio.--- haciendo una pausa, para identificar que los miembros del
palacio real.--- Y tu.! --- señalando al Tecolote, que aún bosteza--- Tu serás
el designado para hacer la aventura.---
--- Yo…!--- indica el búho.----
Momento, déjenme pensar, yo estoy a cargo de cuidar a la princesa y soy el
menos indicado para hacerlo.---
--- Tú eres el escogido--- gritaron
en coro los asistente.
De pronto en el umbral de la entrada
aparece la princesa.
--- Esperen, Galileo es mi protector
y me ha cuidado desde niña --- mientras el ave mueve afirmativamente su
cabeza.--- temo por su vida, es tan perezoso! ,
--- Perezoso Yo. Hummm...!, solo
porque estaba tomando una siesta, soy el héroe del palacio.---y se pone
haciendo una figura de ataque, con sus alas extendidas y sobre una de sus
patas.
---¿Será capaz de realizar tan
peligrosa misión?---pregunta la comadreja.
Al
escuchar que la mayoría apoyan su participación, se lanza al vuelo, corre por
los maderos, baila sobre la mesa, da algunos pequeños saltos y se prende sobre
el trono donde la niña se encuentra sentada.
--- Si lo haré --- grita y baja
nuevamente hace espavientos, camina sobre la mesa y da saltitos junto al libro
de la magia, desplazando a la comadreja quien encuentra allí hachada.
Después
de recibir las instrucciones necesarias por todos los partícipes el encargo y
caricias de parte de la princesa, se lanza al cielo en vuelo de aventura. Sobre
los bosques de frondosos de árboles, las planicies de cultivos y riachuelos de
la comarca. Vuela, se desplazaba orgulloso, en búsqueda de cumplir con el
propósito encomendado.
Pasaron
muchos días y lunas hasta hacer su arribo a la montaña del misterio, donde las
plantas habían sido presas de la sequía, los troncos viejos encorvados se
recostaban sobre las grandes rocas, donde las iguanas deambulaban,
asoleándose entre las áridas tierras.
Durante las noches el tecolote cantaba, esperando la salida de la luna, haciéndose
valor, hasta que una rata almizclera se le acercó, cargada de miedo, le
preguntó.
--- Hey! Tecolote, que pretendes en
estas tierras, espero no vengas a alimentarte de mi, sabes yo estoy ya vieja y mi carne ya no es
buena para la digestión.---
--- Por supuesto, sabes lo quiero es
un consejo amiga… He viajado largas distancias, por orden de la dueña de mi
cora...zón. Digo de la princesa a realizar una tarea. Debo de encontrar cerca
de las cuevas de esta montaña, los parajes de los monos aulladores, quienes
guardan en su madriguera el tesoro mas preciado. La nuez de la vida….---
---¡ Ohhh…!, la nuez de la vida ---
debes de ser mas que bufón, muy valiente y sabio para poder obtener dicho
tesoro, los monos son hábiles y no se dejaran convencer por cualquiera. Deberás
vencerlos en un acertijo que muestre tu sagacidad e inteligencia. Te pido me lleves
a la cumbre del cerro, yo sabré como ayudarte.
Así
lo hizo, en el paso del río se posó en un encino, que tenía un panal de abejas de
talnetes en sus ramas. A instancias de la rata, al inicio del nuevo día se
presentó a los jefes de manada de los monos aulladores y entre ellos a Mash, el
mayor de todos.---
Haciendo
toda clase de piruetas y lanzando grandes aullidos los monos se hicieron
presentes en el lugar establecido, frente el árbol, se acomodaron los fejes, uno junto al otro, en las ramas
altas.
--- Oye, emplumado feo, que es lo
que te trae por aquí, jajaja.--- inició el interrogatorio.--- Auuu. auu, auu,
---le hacía eco los mas jóvenes que daban vueltas sobre si mismo en el suelo.
--- Vengo en una misión de paz.---
--- De paz…! , Auu, Auu, Auu.---
quieres participar en el evento de los acertijos.
--- Exactamente, quiero mostrar mi
inteligencia demostrar que puedo ser capaz de vencerlos.---
---Que pretendes, si es que nos
puedes ganar, lo cual te se decir es casi imposible… auu, auu, auu.--- Con la
cola guindada en las ramas, le hacían burla a los visitantes.
--- Díganme, que tan difícil sería,
un acertijo a cambio de la Nuez
de la vida…
--- La nuez de la Vida!, auu, auu, auu. La nuez
no está en juego a menos que tu puedas vencer al Mono sacerdote mayor, en el campo de las estrategia e inteligencia.---
--- Así será…--- fue la respuesta….
Y el torneo se inició en la montaña
La primera pregunta, fue lanzada por
Mash:
--- Quien es el animal de cuatro
patas, que desde joven YA NO COME. --- tras el coro de los demás.---Auu, Auu,
Auu,
Galileo,
se puso pensativo, camino sobre la rama, se volteó, con sus alas sacudió su
cabeza y se detuvo a meditar….
--- No lo sabe auu,auu, auu.---
gritaba la manada de micos que observaban el torneo.
--- Pues viéndolo bien, como lo
decía mi antecesor, amigo de Copérnico, el rey de las matemáticas…--- y los
monos escuchaban sorprendidos, no daban crédito a las alocuciones--- Pues yo
diría…..---
--- Vamos quiero tu respuesta, no un
discurso.---
--- Yo diría … que todos los
animales cuadrúpedos. O acaso se la quitan para comer...---
Toda
la manada se quedó estática y sin emitir sonido, El mash se rascaba las axilas
y levantaba los hombros.
--- Nunca había tenido una respuesta
tan contundente --- comentó y supongo que la respuesta es correcta.---
--- La segunda pregunta es: Cual es
el animal, que camina de cuatro patas en la mañana, de dos al medio día y al
final de la noche lo hace de tres.---
--- Eso es todo--- pregunto el
búho--- Bueno si los ancestros bajaron de los árboles y mi profesor Darwin, me
dio la correcta enseñanza, podría decir que la respuesta es… Tus descendientes…
EL HOMBRE...---
---Huu, Huu, huu, respuestas
correctas pájaro, pero no te harán acreedor al trofeo, deberás vencer al Mono
sacerdote mayor, en las estrategias.---
El mono sacerdote, no de muy buen
carácter, toma una fruta de pan, la lanza, certeramente a la cabeza del
tecolote, quien después de varias vueltas en el aire cae pesadamente a tierra,
con sus alas abiertas.
---Huu, Huu, huu, --- celebran los
micos y se abrazan en las copas de los árboles.--- Imposible perder, ja,
imposible.---
En ese instante la ratita se
arrastra hasta el suelo y le mueve la cabeza a su amigo, le apacha la pechuga y
le moviliza las alas.
--- Tranquilo --- le dice Galileo, y
abre apenas uno de sus ojos --- Estoy bien, aprovecha la confusión, vete a la
cueva del mash y saca la nuez d la vida.----
El permanece en el suelo sin
manifestar movimiento, mientras el jolgorio de los simios es cada vez mas
bullicioso, uno de los monos se acerca al supuesto derrotado y lo hala, sin encontrar respuesta, lo agarra
de la cola y lo arrastra haciendo un círculo. Se le acerca y con el dedo le
hurga el cachete y luego ¡zas!, le agarra con el pico, haciéndole chillar. Se
incorpora y alza el vuelo en busca de su premio.
La
ratita almizclera trepó oficiosa hasta la cueva de Mash, el mono mayor y en un
dos por tres da cuenta del hallazgo del la nuez, la rueda con sus patas delanteras dirigiéndola hasta
la entrada, por su inclinación pronunciada esta rueda sin control y se escapa
por el agujero saltando hacia las alturas y sin control. En su caída al vacío con
una pirueta es tomada por una de las garras del tecolote, planeando por los
aires y rumbo al cielo donde desaparece a la vista de los simios, que gritan
desaforados, al haber perdido su posesión La ratita que desconsolada corre y se
lanza sobre las ramas de un árbol, transita de la copa hacia el tronco, donde
temblando de miedo se aferra a la corteza. En ese instante en una vuelta su
compañero, planea y la recoge, para dar
fin a la tarea.
En palacio es un desorden, las
decenas de pretendiente han acampado en las afueras y como que prepararan una
invasión, grupos de soldados de caballería, príncipes de todo el reino se
estacionan, en el campo esperando el turno para entrevistarse con la princesa
niña. La desesperación se apodera de los súbditos, cuando no han conocido
noticia del enviado. Entrada la noche con las puertas y ventanas cerradas todo
el mundo se dispone a descansar, los miembros del principado se acomodan en el
salón grande del palacio. Cuando de pronto se escucha en una de las ventanas el
golpe de un objeto y el estallido de vidrios que se hacen añicos.
--- Es Galileo--- se corre la voz en
el recinto, la que se corre hasta los aposentos de Ondina, quien se levanta y
hace presencia en el salón mayor, donde la luz de cien candelas dan vida al
espacio.
--- Bravo por nuestro amigo, tres
hurras por el y su compañera…---
---Galileo, mi amigo, mi fiel
súbdito, ---indica la niña.
El búho se le acerca y le hace una
reverencia---
-- He aquí la mas preciada joya,
para mi princesa. Es un honor haber cumplido con la misión---Y le entrega la
nuez de la vida. Ella dispone a partirla, con la ayuda de la comadreja. La
semilla salta y en el aire la toma con el pico el búho, quien se la traga
cayendo desmayado a la par de la princesa, sobretodo con el asombro y estupor
de todos.
--- Oh…!, esta muerto, o exhausto
del viaje.--- rumorean
---No…--- habla la comadreja,
déjenlo estar, pronto se recuperará. ---
Se produce entonces la gran
transformación, el tecolote, pierde todo su plumaje, sus garras se vuelven
piernas sus alas brazos, y un guapo príncipe emerge, entre los despojos del
ave.
Después
de su casamiento, vivieron felices a lo largo del tiempo
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