lunes, 17 de junio de 2013

ANGELES



          Me fui al cielo en compañía de un ángel, después de un trágico incidente de salud, caminé junto a él por todas las impresionantes nubes en búsqueda de un paraíso de final feliz, sin embargo no tuve la suerte de encontrarlo. Desperté de pronto en mi iniciativa, que  me hizo regresar, a vivir quizás lo que me faltaba  para cumplir con mis expectativas de mi entorno y la promesas de mi familia.
          Recortaba pétalos en mi memoria, luego de pintar sueños en los paisajes inolvidables, peinaba con mi pincel, las olas y la espuma del mar cuando recogía tesoros. De fantasías y narrativas, fui llenando mi alforja que cantaba mi interminable imaginación, cuando detrás de una pluma marcaba en blanco y negro las ideas, de fábulas y leyendas, reflejadas en historietas para toda clase de lectores. Vida, consuelo, gracia en los escritos se llenaban de sabor y de picante sabiduría, hasta contemplar la raíz de mis adentros.
          Sentado frente a este cúmulo de escritos de frondosos bosques y personajes ficticios, sentí a alguien que se acercó a mis espaldas, luego de acariciarme con sus hábiles manos me sembró ternura en los pensamientos, lejos de sentir miedo, se enredando con sus dedos en el mechón de mis canas. Agradable sensación que  reconfortó mi espíritu y mi cerebro envejecido.
          Encontré entonces, que era un ángel el que me acariciaba las penas de mi vida aplicando pacientemente el balsámico para adormecer mis pecados. El susurro de mis versos y  los anhelos, que quizás no había cumplido con las expectativas propuestas.
          Volví al laberinto de mis deseos, para descubrir el ángel de mi compañía, que cuando las alegrías de mis ojos se postraban ante las enfermedades, allí estaba, lo presentía, siempre entusiasta y con el ánimo que me impulsaba a seguir de frente. No lo veía y eran grandes mis deseos de sentirlo, palparlo, para devolverle en caricias las acciones que producía en mi, que me levantara el espíritu.
          Muchas veces acostado en mi lecho, sentía cuando el ángel se  sentaba a mis pies, un tenue y cálido suspiro me envolvía para darme la paz y quietud de un dormir sereno y lleno de calidad. Allí estaba cuidando de mis achaques y cuando la fiebre me hacía titiritar, sus blancas manos estaban prestas a sacudir de mi cabeza las sensaciones y las pesadillas desagradables de mis sueños.
          Hoy he descargado mis influencias en búsqueda de cómo describir con mis letras, su fisonomía, su etéreo espíritu, mágica presencia de un ser que sin pedir nada a cambio, evocaba, produciendo manantiales de sabiduría, que las trasformaba paso a paso en cantos de aves, en música que me hacía revivir.
          Estampado en álbum de los recuerdos, he encontrado que cada éxito y buena obra que se ha llevaba a cabo,  había estado presente, como guardián que todo lo ve. Disfrutando a mi lado del recoger de las cosechas, de las noches eternas de hospital, de las fiestas infantiles de los mas pequeños.
          Meditando en las noches de insomnio, del estrés de los conflictos, acudiendo con las oraciones a su consejo, cuantas veces mitigando a través de un soplo, de una idea de cómo resolver una discordia.
          Vertientes de bondad, fueron mostradas en mi camino, de un futuro de humildad y de templanza. Ofrecí mi corazón en el cáliz de la vida, para recibir el perdón de mis ofensas.
          Mis palabras surcaron al firmamento y entonces, Dios Todopoderoso, rasgo los cielos, en una aparición reluciente y maravillosa, acomodado entre los cúmulos de algodón, sentenció con estas palabras en medio de vibrantes, parábolas.

--- “Deberás de profesar mansedumbre, las ansias debes reprimir hasta cuando llegue el momento de tu final, YO te lo haré saber con los emisarios del Cielo. Mientras tanto tienes que cumplir con tu misión encomendada.”---

          El espacio del paraíso, se lleno de mansedumbre, la paz regocijó mi corazón y hasta entonces comprendí cual era la misión pendiente. Si el ángel de mi vida, era el ángel de mi pareja, a quien debía de respetar, proteger y amar, por siempre. Amen.

 

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