Me
fui al cielo en compañía de un ángel, después de un trágico incidente de salud,
caminé junto a él por todas las impresionantes nubes en búsqueda de un paraíso
de final feliz, sin embargo no tuve la suerte de encontrarlo. Desperté de
pronto en mi iniciativa, que me hizo
regresar, a vivir quizás lo que me faltaba para cumplir con mis expectativas de mi
entorno y la promesas de mi familia.
Recortaba
pétalos en mi memoria, luego de pintar sueños en los paisajes inolvidables,
peinaba con mi pincel, las olas y la espuma del mar cuando recogía tesoros. De
fantasías y narrativas, fui llenando mi alforja que cantaba mi interminable
imaginación, cuando detrás de una pluma marcaba en blanco y negro las ideas, de
fábulas y leyendas, reflejadas en historietas para toda clase de lectores.
Vida, consuelo, gracia en los escritos se llenaban de sabor y de picante
sabiduría, hasta contemplar la raíz de mis adentros.
Sentado
frente a este cúmulo de escritos de frondosos bosques y personajes ficticios, sentí
a alguien que se acercó a mis espaldas, luego de acariciarme con sus hábiles
manos me sembró ternura en los pensamientos, lejos de sentir miedo, se enredando
con sus dedos en el mechón de mis canas. Agradable sensación que reconfortó mi espíritu y mi cerebro
envejecido.
Encontré
entonces, que era un ángel el que me acariciaba las penas de mi vida aplicando
pacientemente el balsámico para adormecer mis pecados. El susurro de mis versos
y los anhelos, que quizás no había
cumplido con las expectativas propuestas.
Volví
al laberinto de mis deseos, para descubrir el ángel de mi compañía, que cuando
las alegrías de mis ojos se postraban ante las enfermedades, allí estaba, lo
presentía, siempre entusiasta y con el ánimo que me impulsaba a seguir de
frente. No lo veía y eran grandes mis deseos de sentirlo, palparlo, para
devolverle en caricias las acciones que producía en mi, que me levantara el
espíritu.
Muchas
veces acostado en mi lecho, sentía cuando el ángel se sentaba a mis pies, un tenue y cálido suspiro me
envolvía para darme la paz y quietud de un dormir sereno y lleno de calidad. Allí
estaba cuidando de mis achaques y cuando la fiebre me hacía titiritar, sus
blancas manos estaban prestas a sacudir de mi cabeza las sensaciones y las
pesadillas desagradables de mis sueños.
Hoy
he descargado mis influencias en búsqueda de cómo describir con mis letras, su
fisonomía, su etéreo espíritu, mágica presencia de un ser que sin pedir nada a
cambio, evocaba, produciendo manantiales de sabiduría, que las trasformaba paso
a paso en cantos de aves, en música que me hacía revivir.
Estampado
en álbum de los recuerdos, he encontrado que cada éxito y buena obra que se ha llevaba
a cabo, había estado presente, como
guardián que todo lo ve. Disfrutando a mi lado del recoger de las cosechas, de
las noches eternas de hospital, de las fiestas infantiles de los mas pequeños.
Meditando
en las noches de insomnio, del estrés de los conflictos, acudiendo con las
oraciones a su consejo, cuantas veces mitigando a través de un soplo, de una idea
de cómo resolver una discordia.
Vertientes
de bondad, fueron mostradas en mi camino, de un futuro de humildad y de
templanza. Ofrecí mi corazón en el cáliz de la vida, para recibir el perdón de
mis ofensas.
Mis
palabras surcaron al firmamento y entonces, Dios Todopoderoso, rasgo los
cielos, en una aparición reluciente y maravillosa, acomodado entre los cúmulos
de algodón, sentenció con estas palabras en medio de vibrantes, parábolas.
--- “Deberás de profesar
mansedumbre, las ansias debes reprimir hasta cuando llegue el momento de tu
final, YO te lo haré saber con los emisarios del Cielo. Mientras tanto tienes
que cumplir con tu misión encomendada.”---
El
espacio del paraíso, se lleno de mansedumbre, la paz regocijó mi corazón y
hasta entonces comprendí cual era la misión pendiente. Si el ángel de mi vida,
era el ángel de mi pareja, a quien debía de respetar, proteger y amar, por
siempre. Amen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario