El
sol brillaba a todo esplendor sobre la plaza, los chicos jugueteaban en
correderas por los pasajes que limpios convergían hacia la espigada y elegante
fuente, monumento de cientos de años que se mantenía envejeciendo como adorno
tradicional. La parte superior con la forma de una flor, en cuyo centro un
chorrito soltaba como surtidor de agua, como paraguas que se desparramaba sobre
la estructura de piedra.
Tres
cabezas de caballo, sobresalían de sus laterales, quienes brotaban agua por la
nariz, que caía libremente hasta la pileta principal a ras del suelo, el brocal
de artísticas formas redondeadas, ocupaba un círculo de regulares dimensiones,
donde los transeúntes optaban algunos para sentarse, los niños se acercaban
llenos de curiosidad jugueteando a meter sus manos entre el agua que se
reposaba fresca.
Los
traviesos, se encaramaban sobre el pretil y daban sus caminatas en todo el
derredor, recibiendo las gotas que como lluvia se esparcían de la comba lanzada
desde la parte superior, los goterones descendían y saltaban de la fuente, una
y otra vez, hasta morir en la pileta.
Carlitos
el inquieto, se embrocó sobre una de las orillas, sosteniéndose con sus brazos
mantenían su cabeza en alto, acercándose peligrosamente hasta el nivel del
agua, miraba fijamente hacia el fondo donde algo brillante le llamó la
atención, se trataba de algo parecido a una moneda, que reflejaba los rayos del
sol. Extendió uno de sus brazos y lo metió dentro del agua para intentar
recoger el objeto, pero no logró alcanzarlo, subiendo su cuerpo, hizo un nuevo
esfuerzo, tanto que el agua le cubrió parte de la cabeza. Perdió el equilibrio
después del envión lo que hizo deslizarse sobre la orilla y desapareció,se lo tragó el agua.
Al
llegar al fondo, nada lento agarró con su mano la moneda que brillaba
intensamente, en ese instante se transformó en un remolino que lo envolvió
llevándole a través de un túnel hasta caer totalmente mojado en unos campos de
hermosos paisajes, en pastos relucientes
llenos de flores donde caminaban toda clase de animales y varias parejas de
pegazos, que lucían sus estilizados cuerpos. Múltiples angelitos rondaban el
paisaje con sus arpas de toda clase de colores, tintineando música celestial.
Un
arco iris coronaba el escenario, donde cientos de pajarillos escoltaban a un
hada de radiantes colores, ella era transportada en el lomo de un ganso de pico
anaranjado, alas de algodón, que se deposito suavemente sobre un jardín de
flores rojas donde el niño sentado admiraba el espectáculo.
Carlitos
admirado se puso de pie y metió entre el
bolsillo la moneda, que consideraba su premio, mientras la princesa se acercó
hacia él.
--- Carlitos, haber cuéntame, que te
trajo por aquí?---
El niño encogió los hombros y miró
hacia el suelo.
--- No lo sé…--- respondió---
Curiosidad, talvés.
--- Acaso tu sabes que este es el
país de los sueños?, donde los deseos se tornan en realidad. Haber cuéntame
como es que llegaste hasta aquí.---
--- Jugaba en parque de mi ciudad y
de pronto algo me llevó por las aguas hasta llegar aquí… y yo no me porto mal,
ni hago travesuras --- puntualizó
El
hada madrina le puso la mano levantándole la cabeza, le miró fijamente a los
ojos y le dijo:
---
Yo se que eres un niño bueno, pero que te hizo dar el salto a estos
lugares, dime que guardas en tu bolsillo, que te hace brillar tu ropa?---
Instintivamente
puso su mano sobre su pantalón como tapando su tesoro que guardaba adentro.
--- Esto…!!!. Este yo la encontré en
la fuente, la tomé y ahora es mía...--- indicó, pero su conciencia le hizo una
reflexión, la sacó de su bolso y la puso en la palma de la mano, mostrándosela
a la princesa--- aquí está, si es tuya tómala---
--- Mía no es. Pero tu gran coraje,
te hace merecer un milagro, si la devuelves de corazón, ese preciado dije, salvarás
a la niña quien la perdió y volverá la felicidad a este reino.---
El
niño, únicamente la miró y devolvió el dije.
--- Por eso yo te contaré la
historia de como es que la moneda llegó hasta la fuente, allá en tu ciudad:
---“Hace unas noches de plenilunio,
una joven pastorcita de los rebaños de ovejas, escapó de sus labores y
obligaciones y se dirigió al altar en el palacio. ---Allí tomó sin permiso la
moneda del cofre de los tesoros mágicos del país de los sueños, sin mala
intención, simplemente por curiosidad, igual que tú…
---Ella al sentirse avergonzada de
su proceder, escapó a través del túnel del mas allá, sin saber que caería en un
maleficio, lo que la hizo visitar la fuente. En su afán de escapar de sus
pecado, en el tránsito de regreso, perdió la moneda y ella fue a caer prisionera
en manos de la maléfica dama de las aguas, quien la sometió a un fuerte castigo,
le indujo a un profundo sueño por no haber logrado le entregara la moneda.
---La niña al estar castigada su
rebaño de ovejas se diezmó, muchas enfermaron, otras se perdieron y unas
cuantas se murieron de tristeza, todas sufrieron por la travesura, de su guía,
la pastorcita, el sufrimiento fue general al caer en manos de la maldad.---
---Debes de saber que tanto los
buenos deseos, como las buenas obras siempre se ven acompañadas, premiadas en
este lugar. Debes de acompañarme hasta el palacio de las galletas, donde dentro
de la corona de los dulces se encuentra escondido el cofre de las ofrendas, del
país de los sueños, viajarás en mi transporte, por los valles, montañas y
veredas hasta llegar al panal de las abejas gigantes, escoltado por los
zánganos mayordomos visitaras a la
Reina, a quien solicitarás permiso para devolver la moneda de
oro, en su cetro.
---Una vez realizada tu proeza
deberás retornar a mi presencia con una pequeña ánfora de miel de abeja reina,
que me servirá para convencer a la
Dama de las aguas, para que libere a la pastorcita.---
Así
lo realizó.
Después
de convencer a la dama, con las mieles de la eterna juventud. El hada retornó
al lugar de reunión donde Carlitos recibió el agradecimiento de la pastorcita,
la que reunió a las ovejas que le quedaban y les hicieron un festival a sus amigos
y salvadores. La niña tomó entonces, su perro cuidador de las ovejas, le colocó
un listón de colores en el cuello con un cordel y le hizo entrega al chico.
--- El…! --- le dijo refiriéndose al
perro--- te cuidará, te acompañará toda la vida y será como un símbolo de
nuestra amistad.---
La
celebración finalizó, el hada madrina se encaramó en su ganso, levantó sus
brazos y con su barita mágica, apuntó hasta donde se encontraba el niño, lanzó
varias palabras mágicas, sobre su cabeza y de nuevo un remolino envolvió a
Carlitos y lo traslado sobre un trueno, hasta un torbellino aguas…
En
la loza del parque:
--- Carlitos --- le gritaba su
maestra con quien había llegado, mientras alguien le hacía las maniobras de
resucitación.
--- Carlitos… --- le repetían en
tonos de angustia.
--- No respira… aplíquenle
respiración boca a boca… ---
El
niño tosió, expulsando un poco de agua, abrió los ojos y se incorporó lleno de
angustia, miraba extrañado todo su alrededor, estaban su amigos, que se parecían
a las ovejas que murmuraban, alegres de verlo vivo. La maestra le somataba la
espalda para eliminar todo lo que lo ahogaba, vaya y se asemejaba al hada
madrina.
--- Patojo, casi nos matás del
susto…!
Así
pasó un tiempo, muchas cosas maravillosa sucedieron, con su familia, hasta que un día alguien rasgaba insistentemente
la puerta de la casa, lleno de curiosidad, Carlitos mira a través del un
agujero de la ventanita, no ve a nadie, abre la puerta, junto a su familia y se
encuentra con la sorpresa de su vida, allí frente a él, sentado en la banqueta,
se encuentra el blanco perro ovejero, que luce una moña de colores en su
cuello. Le ladra y le mueve la cola se le acerca, le coloca las patas
delanteras en el pecho y le lame la cara en señal de cariño.
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