La
calle está bulliciosa, más que de costumbre, alborotada de transeúntes que
circulan en ambos sentidos por la acera. Sobre la banqueta, los que se detienen
con el chiclero a comprar una golosina o un cigarro se ven empujados por los
que se desplazan a toda prisa por ir tarde al trabajo, otros mas precavidos, esperan
la señal del semáforo para cruzar al otro lado de la calle
El
día ha permanecido sobrecargado, los mundos de gente que se aglomeran en colas que
sobresalen en las paradas de las camionetas, donde los que van y los que vienen
hacen un repaso en su tránsito a lo largo de los viajes del día. Los gritos de
los brochas se dejan sentir mientras atiborran de pasaje a los llamados
tomates, que con cientos de pasajeros algunos colgando de puertas y ventanas
circulan temerariamente por las avenidas, del centro de la ciudad. Son casi las
cinco de la tarde, el don, el que vende
los números de lotería cierra su negocio, la caseta que utiliza, la deja
recomendada con la señora de la tienda, se retira y junto a su bastón se
dispongo a viajar en las urbanas a su vivienda.
Ya
tiene hora y media de permanecer esperando, en la parada, ha intentado que le
hagan lugar y subirse al bus que lo lleve la colonia donde vive. Se pone que va
a ser difícil, cuando miran que es invidente, no le dan tanta oportunidad de
llevárselo, le dicen que ya no hay lugar, se me hace que es porque no paga, el buen
hombre no tiene mas remedio que hacerle paciencia, hasta que alguien se le
ablanda el corazón y a puros empujones lo zampan al interior del bus.
Vaya
pues, ya debe de ser tarde, apresura su paso y con la ayuda de su bastón, se
guía hasta el callejón donde esta la casa, al chocar y sentir el poste de la
esquina, da vuelta, se orienta
rápidamente, de lejos escucha los gritos de la palomilla de patojos de la
cuadra y entre ellos las voces de sus hijos que al verle saltan de felicidad y
corren a su encuentro.
--- Aguas.!, muchá --- grita
alguien, mientras detienen la pelota de la chamusca --- es el papá del Diego.
Como
halado y en procesión le apuran el paso, para hacer que mas pronto ingrese a la
vivienda, logrado el propósito, se desata nuevamente el griterío, que estalla
con el corre y corre del partido de futbol.
Con
su mano reconoce el rostro de la mujer, quien le devuelve la caricia con un
beso, mientras su hija mas chiquita se le prende en una de sus piernas
mostrándome cariño. Que alegría, a pesar que no tiene la dicha de verlos, los
siente, eso lo hace sentirse bien y le
agrada que lo acaricien, sus hijos son como los ojos de su vida.
Se
sienta en la silla de la cabecera de la mesa, con todos a su alrededor, aspira
solazado el olor delicioso de los recados de la cena y el cafecito caliente, que le hace agua la boca, debe de ser el
apetito.
--- Micaela ---grita, dirigiendo su
voz a la derecha que es donde usualmente ella se sienta ---Sabés hoy fue un
buen día, logré colocar vender varios números de la lotería, mas los que ya
tenía encargados, saldremos bien este fin de mes. La gente se emociona con sus
sueños de salir de pobre,.
--- Que bien ---respondió a sus
espaldas, mientras le palmeaba la espalda ---Te has puesto a pensar, que se
siente ganarse el premio gordo? , debe de ser emocionante.---
--- Fíjate que hace un tiempo, un mi
cliente le pego al mayor, me contaba que toda su sueño era hacerse de una su
casita y cabal justo a tiempo le sonó la flauta.---continuó --- Así como los
que se abonan a un número y nunca se la sacan, de todo hay, viven soñando con un su carrito, o irse a pasear al extranjero.---
--- Si hombre, con todo lo que se
puede comprar con ese pisto, verdad? Que
tu refrigeradora o un par de camas nuevas, en fin sueños o deseos grandes, para
gente con ilusiones.---
--- Hay las mujeres siempre pensando
en comprar cosas para la casa. Menos mal que no dijiste perfúmenes y joyas etc.
---
--- Vos que crees que no me
gustaría, o acaso no tengo sueños también.---
---En fin hay que empezar por
comprar un numerito, para tener chance y jugársela con la suerte, hay ilusiones
que se quedan allí, como sueños y otros que se vuelven realidad. Quimeras se
llaman---
Los
niños observaban, mientras degustaban su comida, con los pensamientos en un
montón de cosas que serían si existieran los golpes de suerte. Dieron gracias,
se levantaron de la mesa y cada quien con su plato y cubiertos en mano, los
llevan a la pila, se retiraron con las inquietudes de sus mentes, se dejanron
caer en el sillón de la salita donde enciendieron la televisión.
--- Así, me gustaría que mi papá
comprará, para poder ir de paseo--- indicaba uno de los niños, mientras miraba
un elegante auto que salía en la pantalla.---
--- No seas tonto y quien va a
manejar esa cosa. Mi papi no, verdad?---
--- Yo ---dijo la pequeña--- a mi me
gustaría comprarle a mi papi….---
---¿Qué?,--- interrumpió el papá,
mientras se detenía en el marco de la
puerta --- Haber que le comprarías a tu papi, mi amor.---
La niña se encogió de hombros y se puso
toda roja, como manzana, sacó su manita y les hizo una señal negativa con sus
dedos.
--- No te digo…---
--- Vamos dímelo, no seas así, tu
sabes que yo te quiero mucho, que me querría regalar mi muñequita.---
--- Si yo me sacara la lotería, yo
le compraría a mi papi…! UN PAR DE OJOS NUEVOS! ---
Tras
el asombro de toda la familia, el padre se adelanta y la busca dentro de su
oscuridad, la abraza fuertemente.
--- Si mi vida un par de buenos
ojos, bien me vendría para poder verte lo linda que eres.---
Al
día siguiente el no vidente hace su recorrido hasta el lugar donde se instala
con su carreta, allí donde la calle se mantiene congestionada, se sienta en su
taburete, bajo una sombría y la sonrisa no le cabe en la cara, su corazón
manifiesta su alegría. Ahora sabe porque le dicen el Vendedor de sueños y a lo
mejor de Milagros.
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