sábado, 8 de junio de 2013

EL VENDEDOR DE SUEÑOS



          La calle está bulliciosa, más que de costumbre, alborotada de transeúntes que circulan en ambos sentidos por la acera. Sobre la banqueta, los que se detienen con el chiclero a comprar una golosina o un cigarro se ven empujados por los que se desplazan a toda prisa por ir tarde al trabajo, otros mas precavidos, esperan la señal del semáforo para cruzar al otro lado de la calle
          El día ha permanecido sobrecargado, los mundos de gente que se aglomeran en colas que sobresalen en las paradas de las camionetas, donde los que van y los que vienen hacen un repaso en su tránsito a lo largo de los viajes del día. Los gritos de los brochas se dejan sentir mientras atiborran de pasaje a los llamados tomates, que con cientos de pasajeros algunos colgando de puertas y ventanas circulan temerariamente por las avenidas, del centro de la ciudad. Son casi las cinco de la tarde, el don,  el que vende los números de lotería cierra su negocio, la caseta que utiliza, la deja recomendada con la señora de la tienda, se retira y junto a su bastón se dispongo a viajar en las urbanas a su vivienda.
          Ya tiene hora y media de permanecer esperando, en la parada, ha intentado que le hagan lugar y subirse al bus que lo lleve la colonia donde vive. Se pone que va a ser difícil, cuando miran que es invidente, no le dan tanta oportunidad de llevárselo, le dicen que ya no hay lugar, se me hace que es porque no paga, el buen hombre no tiene mas remedio que hacerle paciencia, hasta que alguien se le ablanda el corazón y a puros empujones lo zampan al interior del bus.
          Vaya pues, ya debe de ser tarde, apresura su paso y con la ayuda de su bastón, se guía hasta el callejón donde esta la casa, al chocar y sentir el poste de la esquina, da  vuelta, se orienta rápidamente, de lejos escucha los gritos de la palomilla de patojos de la cuadra y entre ellos las voces de sus hijos que al verle saltan de felicidad y corren a su encuentro.
--- Aguas.!, muchá --- grita alguien, mientras detienen la pelota de la chamusca --- es el papá del Diego.
          Como halado y en procesión le apuran el paso, para hacer que mas pronto ingrese a la vivienda, logrado el propósito, se desata nuevamente el griterío, que estalla con el corre y corre del partido de futbol.
          Con su mano reconoce el rostro de la mujer, quien le devuelve la caricia con un beso, mientras su hija mas chiquita se le prende en una de sus piernas mostrándome cariño. Que alegría, a pesar que no tiene la dicha de verlos, los siente,  eso lo hace sentirse bien y le agrada que lo acaricien, sus hijos son como los ojos de su vida.
          Se sienta en la silla de la cabecera de la mesa, con todos a su alrededor, aspira solazado el olor delicioso de los recados de la cena y el cafecito caliente,  que le hace agua la boca, debe de ser el apetito.
--- Micaela ---grita, dirigiendo su voz a la derecha que es donde usualmente ella se sienta ---Sabés hoy fue un buen día, logré colocar vender varios números de la lotería, mas los que ya tenía encargados, saldremos bien este fin de mes. La gente se emociona con sus sueños de salir de pobre,.
--- Que bien ---respondió a sus espaldas, mientras le palmeaba la espalda ---Te has puesto a pensar, que se siente ganarse el premio gordo? , debe de ser emocionante.---
--- Fíjate que hace un tiempo, un mi cliente le pego al mayor, me contaba que toda su sueño era hacerse de una su casita y cabal justo a tiempo le sonó la flauta.---continuó --- Así como los que se abonan a un número y nunca se la sacan, de todo hay, viven soñando  con un su carrito, o irse a pasear al extranjero.---
--- Si hombre, con todo lo que se puede comprar con ese pisto, verdad?  Que tu refrigeradora o un par de camas nuevas, en fin sueños o deseos grandes, para gente con ilusiones.---
--- Hay las mujeres siempre pensando en comprar cosas para la casa. Menos mal que no dijiste perfúmenes y joyas etc. ---
--- Vos que crees que no me gustaría, o acaso no tengo sueños también.---
---En fin hay que empezar por comprar un numerito, para tener chance y jugársela con la suerte, hay ilusiones que se quedan allí, como sueños y otros que se vuelven realidad. Quimeras se llaman---
          Los niños observaban, mientras degustaban su comida, con los pensamientos en un montón de cosas que serían si existieran los golpes de suerte. Dieron gracias, se levantaron de la mesa y cada quien con su plato y cubiertos en mano, los llevan a la pila, se retiraron con las inquietudes de sus mentes, se dejanron caer en el sillón de la salita donde enciendieron la televisión.
--- Así, me gustaría que mi papá comprará, para poder ir de paseo--- indicaba uno de los niños, mientras miraba un elegante auto que salía en la pantalla.---
--- No seas tonto y quien va a manejar esa cosa. Mi papi no, verdad?---
--- Yo ---dijo la pequeña--- a mi me gustaría comprarle a mi papi….---
---¿Qué?,--- interrumpió el papá, mientras se detenía en el  marco de la puerta --- Haber que le comprarías a tu papi, mi amor.---
La niña se encogió de hombros y se puso toda roja, como manzana, sacó su manita y les hizo una señal negativa con sus dedos.
--- No te digo…---
--- Vamos dímelo, no seas así, tu sabes que yo te quiero mucho, que me querría regalar mi muñequita.---
--- Si yo me sacara la lotería, yo le compraría a mi papi…! UN PAR DE OJOS NUEVOS! ---
          Tras el asombro de toda la familia, el padre se adelanta y la busca dentro de su oscuridad, la abraza fuertemente.
--- Si mi vida un par de buenos ojos, bien me vendría para poder verte lo linda que eres.---
          Al día siguiente el no vidente hace su recorrido hasta el lugar donde se instala con su carreta, allí donde la calle se mantiene congestionada, se sienta en su taburete, bajo una sombría y la sonrisa no le cabe en la cara, su corazón manifiesta su alegría. Ahora sabe porque le dicen el Vendedor de sueños y a lo mejor de Milagros.


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